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Caminar al lado de María y acompañarla en su dolor

  • Cofradía de ‘La Soledad’ cumple 110 años

Danny Solano Gómez
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El Viernes Santo pasado una señora que presenciaba la procesión se acercó a una de las cófrades que cargaba la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, con una mirada muy triste y con ruego en su voz le dijo: “Camine por mí”.

Recordar aquel rostro con tanta devoción mueve muchas emociones en doña Guadalupe Ortiz, integrante de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad desde hace 30 años. Para ella, aquel momento resume la razón de ser este grupo.

Desde hace más de un siglo, la Parroquia Nuestra Señora de la Soledad, en el centro de San José, se distingue por las cófrades que con gran solemnidad acompañan a la Virgen el Viernes y Sábado Santo, quienes llevan vestidos de color negro y conmemoran aquellos momentos de dolor y duelo de la Madre del Señor.

“Se trata de caminar al lado de María, acompañarla en su dolor, pero también hay gozo, porque en ella se cumplió el designio del Padre”, comentó Katherina Durante, cófrade.

Esta Cofradía se caracterizó desde sus inicios por estar conformada por mujeres, fue hasta hace tres años que se comenzaron a incorporar varones, para esta Semana Santa incluso se van a sumar varios niños.

Amor por la Virgen

Propiamente, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que está para la veneración de los fieles en el templo data de 1853. Ya en 1898 fue dejada permanentemente en La Soledad por disposición del cabildo y el obispo, pues el pueblo se organizó para juntar los 500 pesos que costaba la imagen, según la información de la parroquia. 

Si bien oficialmente la Cofradía data de 1909, es probable que sea más antigua pues ya desde antes había grupos que se organizaban con el mismo objetivo, según mencionó doña Guadalupe Ortiz. De hecho, detalló que la devoción a Nuestra Señora de la Soledad provino de una familia guatemalteca que trajo una imagen en 1848. 

Ella es una de las cófrades de más experiencia, su suegra, ya fallecida, estuvo cerca de 50 años en la hermandad y fue quien la invitó a formar parte. Recuerda que cuando ingresó le impresionaba la solemnidad y el cuidado con que preparaban a la Virgen.

Menciona que únicamente las mujeres de la Cofradía se encargaban de vestir a Nuestra Señora, eran tan ceremoniosas que no permitían el ingreso de ningún varón, ni siquiera el sacerdote se acercaba. Tenían dispuesto cómo se debía vestir e incluso la manera en que se debía guardar los vestidos.

“Eran muy celosas del cuidado. Aun el atuendo que llevamos los Viernes y Sábado Santos es negro rígido y vestido, hasta la fecha eso se mantiene, se ve muy elegante y sobrio, acorde al momento que estamos pasando, porque acompañamos a María que pasa un gran dolor”, comentó.

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