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“Romero no se hizo santo en los últimos tres años de su vida”

el . Publicado en Actualidad

Marisa Martínez, de la Fundación Romero, que mantiene vivo su recuerdo y pensamiento

Este 24 de marzo se conmemoraron 39 años del martirio de San Óscar Romero, asesinado de un disparo al corazón.

Danny Solano Gómez
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Hace 20 años, Marisa Martínez fue una de las integrantes de un grupo de laicos que crearon la Fundación Romero, a petición de Mons. Ricardo Orioste (vicario general cuando Mons. Romero era Arzobispo de San Salvador). 

El objetivo fue mantener vivo el recuerdo y el pensamiento del santo salvadoreño. Además fue esta organización laical la que luchó por su canonización.

Martínez se ha destacado por promover las ideas de justicia social de aquel que fue “la voz de los sin voz”, a pesar de que su propio hermano, el general Roberto D’Aubuisson, es el principal acusado de dar la orden de matar a Romero. 

Amablemente, ella conversó con Eco Católico sobre la conmemoración del martirio de Mons. Romero, la primera como santo, después de que el año pasado así lo proclamara el Papa Francisco.

¿Cómo inició la idea de la Fundación?

Mons. Orioste nos juntó a un grupo de laicos para ver qué hacíamos con Óscar Romero, porque en la Iglesia en El Salvador no estaban haciendo nada. Su figura la estaban dejando que el tiempo la cubriera de polvo. Nadie hablaba de él, solo algunos sacerdotes en sus parroquias. Entonces por eso se decidió hacer esta Fundación, para divulgar su pensamiento en pueblos, parroquias, escuelas, comunidades de base, en las universidades, publicando sus videos, recogiendo sus homilías, su diario… Han sido años de mucho trabajo. 

¿Cómo van a conmemorar este acontecimiento?

Este sábado 23 de marzo vamos a conmemorar su martirio. Como lo hacemos todos los años, salimos en peregrinación unos 7 km desde una plaza hasta la Catedral, donde se celebra la Eucaristía. Estará el nuncio y obispos que antes no nos habían acompañado, pero ahora que Roma habló los tendremos ahí, en adelante creo que contaremos con ellos.  

¿Por qué usted decidió participar en la creación de la Fundación?

Yo ya venía participando de espacios eclesiales de laicos, comunidades de base, desde hacía varios años, Mons. Orioste me conocía. Nos conmovió el asesinato de Monseñor, cuando fue arzobispo estuvimos cercanos a sus acciones y predicaciones, aquello nos conmovió y provocó que muchos buscaran por dónde canalizar ese tesoro que teníamos. 

¿Cómo el pensamiento de Romero puede ser actual hoy en El Salvador?

Contra de la violencia, violencia que tiene raíces. Los pandilleros son muchachos jóvenes que se han criado con grandes carencias en su vida, las redes sociales y los medios les hablan de tener cosas que ellos desde pequeños saben que no pueden adquirir… Mons. Romero siempre puso el dedo ahí, en que no haya educación, en que unos ganen salarios de hambre… eso va creando niveles de resentimiento social. 

¿Qué cree que diría hoy Mons. Romero sobre la realidad salvadoreña?

Es muy difícil entrar en el pensamiento de Monseñor. Aquí los pandilleros empezaron a llegar en el 1991 venidos de Estados Unidos, de donde habían sido deportados. En ese entonces estábamos con los acuerdos de paz y nadie le dio importancia a esos muchachos tatuados que hablaban de manera extraña y vestían raro, nadie les hizo caso en toda la década, las instancias gubernamentales y asociaciones estaban centradas en los acuerdos de paz, en la construcción de una nueva sociedad. La respuesta de los gobiernos desde los 90 hasta hoy ha sido únicamente represión, dicen que hay que matarlos, encarcelarlos, meterlos en cárceles de máxima seguridad en condiciones contra los derechos humanos… todo eso creo que Mons. Romero no lo hubiera aprobado, creo que hubiese estado pendiente de que la Iglesia al menos trabajara en acompañar a estos chicos, en tratar de sacarlos de problemas y apoyarles, no solo con palabras, sino también con lo que muchos necesitan: una forma decente de ganarse la vida. 

¿Qué sigue para la fundación?

Seguimos divulgando su pensamiento. Hay una rica biografía escrita por Roberto Moroso, un italiano, desde los orígenes de la familia Romero, su infancia, cuando entra en el seminario menor hasta que se ordena, sus años de párroco en San Miguel, como arzobispo… Hemos encontrado tanta riqueza escrita por él desde los 26 o 27 años de edad, eso lo estamos dando a conocer, no es un santo que se hizo los últimos tres años, era un hombre que se venía formando. Muchos dicen: “Ay se convirtió Monseñor, antes era de derecha”, gente que no profundiza sobre él. Monseñor venía conociendo la verdad sociopolítica y económica de este país con mucha profundidad y escribiendo sobre ello.

¿Qué representa este aniversario del martirio de Mons. Romero, el primero desde que se le declaró santo de la Iglesia Católica?

Por fin hemos llegado a este momento por el que se ha venido trabajando, para que oficialmente la Iglesia lo reconociera como un santo, como un hombre ejemplar para ponerlo de modelo a todo el mundo, pero además que lo reconocieran como mártir, eso ha sido importante, así aparecerá en el santoral, San Óscar Romero, mártir. Esto nos ha llenado de mucha alegría a los salvadoreños, especialmente a los grupos que hemos trabajado estos años por mantener vivo su pensamiento.  Tuvo que llegar alguien de la Iglesia latinoamericana a ser Papa para que comprendiera la realidad latinoamericana. Francisco sabía lo que significaba para América Latina, lo que fueron las dictaduras militares, era más fácil que él entendiera la postura de Mons. Romero, un hombre que denunció permanentemente el pecado, lo que llamó el mal de nuestra historia, que las raíces de todos los males están en la injusticia social.

 

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