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“Todo se lo debo a Dios”

el . Publicado en Actualidad

  • Fraile capuchino de Kenia es el mejor maestro del mundo
  • El religioso dona el 80% de su salario a los estudiantes pobres y promueve un club de paz para propiciar la convivencia entre los distintos grupos étnicos.

Martín Rodríguez González
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El fraile capuchino keniano Peter Tabichi fue premiado como el mejor profesor del mundo tras ganar el galardón Global Teacher Prize 2019, dotado con un millón de dólares (cerca de 900.000 euros), informó la Fundación Varkey, que otorga el premio.

El sacerdote dijo que todo se lo debía a Dios. “Es increíble”, dijo al diario keniano “Daily Nation” el maestro, quien trabaja una escuela de educación secundaria de Pwani, un remoto pueblo del condado de Nakuru (centro).

El Global Teacher Prize, que concede desde hace cinco años la Fundación Varkey, con sede en Dubái, para reconocer la labor de un docente, elogió “la dedicación, el arduo trabajo y la confianza apasionada de Tabichi en el talento de sus estudiantes”.

Entre los finalistas del premio de este año, se encontraban profesores de Reino Unido, los Países Bajos, Brasil, Japón, Argentina, India, Estados Unidos y Georgia.

Según la organización que concede el galardón, cerca del 95% de los alumnos del colegio donde ejerce Tabichi provienen de familias pobres, mientras casi un tercio son huérfanos o solo tienen un progenitor.

“Todos los días en África pasamos una nueva página y capítulo. Hoy es otro día. Este premio no me reconoce a mí, reconoce a los jóvenes de este gran continente. Solo estoy aquí por lo que mis alumnos lograron. Este premio les da una oportunidad. Le dice al mundo que pueden hacer aquello que ellos deseen”, dijo en el salón principal del Hotel Atlantis, dos torres enormes ubicadas en las Islas Palm de Dubái.

Creativo y cercano

Para Tabichi, que enseña a estudiantes en una región muy pobre donde el abandono escolar y los embarazos adolescentes son habituales, ser un gran maestro requiere “ser creativo, abrazar la tecnología y promover métodos de enseñanza modernos”.

“Tienes que hacer más y hablar menos”, matiza este profesor de 36 años, que forma parte de la orden franciscana, imparte clases desde hace 12 años y dona el 80% de su salario a los más pobres de su comunidad.

La labor de Tabichi va más allá del aula e incluye enseñar a los estudiantes métodos alternativos de cultivo para abordar la inseguridad alimentaria en la región, donde la hambruna es habitual.

Asimismo, el maestro impulsó la creación de un “club de la paz” que anima a los estudiantes a debatir y plantar árboles juntos, con el objetivo de asegurar la convivencia entre los más de siete grupos étnicos presentes en la escuela, especialmente tras la violencia postelectoral que siguió a las elecciones de 2007 en Kenia.

Como profesor de Física y Matemáticas, Tabichi ha creado el Club de Ciencia del centro, ayudando a los alumnos a diseñar proyectos de investigación.

Con el apoyo del docente, los estudiantes presentaron a la Feria de Ciencia e Ingeniería de Kenia de 2018 un dispositivo que habían inventado para permitir a las personas ciegas medir objetos. “Esto permitió al colegio situarse a la cabeza de las escuelas públicas a nivel nacional”, apuntó el profesor.

El Club de Ciencias también logró clasificarse para participar en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería que se celebrará este año en Arizona (Estados Unidos).

Aunque la escuela cuenta solo con un ordenador y una precaria conexión a internet, Tabichi “usa las tecnologías de la información y de la comunicación en el 80% de sus lecciones para atraer a los estudiantes”, según destacó la Fundación Varkey.

El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, felicitó al galardonado porque “es un ejemplo brillante de lo que el espíritu humano puede conseguir no solo para Kenia o África, sino para el mundo”.

Pero la historia de Tabichi no termina ahí. Junto a otros cuatro colegas dan clases particulares fuera de horario escolar, incluso durante los fines de semana, a los chicos de bajo rendimiento. El profesor visita los hogares para conocer de primera mano la realidad cada atraviesa cada alumno.

Maestro en la periferia del mundo

El Padre Tabichi tiene 36 años. Da clases en la secundaria Keriko Mixed Day en Pwani Village, en una parte remota y semiárida del valle del Rift en Kenia. Allí la comunidad convive con el hambre y la sequía. El 95% de sus alumnos vive en la pobreza y casi un tercio son huérfanos o tienen un solo padre.

Sin embargo, las profundas adversidades no hacen mella en su trabajo como educador. Desde que tomó su cargo en 2015 la matrícula se multiplicó: pasó de tener 200 alumnos a 480. Una de las razones del aumento es el club de ciencias que amplió en la escuela. El profesor ayuda a los chicos a diseñar proyectos de investigaciones de tal calidad que el 60% califica para competencias nacionales.

Cuando escuchó su nombre, el profesor no contuvo las lágrimas. Dio un salto para abrazar al presentador Hugh Jackman, quien antes le había dedicado unas palabras a cada maestro. “Tu historia es increíble. Sos un ejemplo para todos”, le había dicho.

En su discurso, Tabichi se acordó e incluso hizo pasar al escenario a su padre. Su mamá murió cuando él apenas tenía 11 años y fue su papá quien alimentó y educó a cada uno de los siete hermanos. Toda una familia ligada a la docencia. Y toda la familia franciscana junto a ellos. 

 

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