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Misioneros siembran en Tierra Fértil

Danny Solano Gómez
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“Es lo mejor que pudo haber pasado en este barrio”. Así define Marisol Gómez, vecina de La Milpa de Heredia, el proyecto social-educativo Tierra Fértil, dirigido a niños y adolescentes, a cargo de los Misioneros del Espíritu Santo.  

Durante la semana, gracias a este esfuerzo, cientos de chicos y chicas reciben talleres, tutorías y participan de actividades recreativas, entre otras. 

Por ejemplo, Meyling, la hija de Marisol, recibe tutorías en diferentes materias escolares. Los viernes recibe un Taller de Habilidades para la Vida, los sábados por la mañana lleva clases de inglés y robótica, y por la tarde participa de juegos y dinámicas.

De hecho, el día de la entrevista, la madre estaba muy emocionada porque su hija iba a participar en las Olimpiadas Nacionales de Robótica junto a otros jóvenes de Tierra Fértil. 

“Aquí hay problemas de drogadicción, asaltos, niños que desde pequeños aprenden cosas que no tienen por qué aprender. Este programa ha venido a solventar eso. Les ayuda a no querer andar en la calle, quedarse en la esquina o a estar metidos en el celular viendo cosas que tal vez no les aportan mucho”, comentó Marisol. 

Quitarle tiempo a la violencia

Efectivamente, como explica el Padre Ignacio Herrera, director del proyecto, se trata de quitarle tiempo a la violencia, a las drogas y en general a los problemas sociales de esas comunidades, para que los niños y adolescentes en condición de vulnerabilidad puedan crecer y desarrollarse en medio de circunstancias difíciles. 

“Nuestro objetivo es hacer muchachos más resilientes y fuertes en un ambiente conflictivo que no es fácil cambiar”, señaló el sacerdote.

Las actividades que se llevan a cabo están supervisadas por un equipo de profesionales en áreas como Psicología, Trabajo Social, Orientación, Artes y Docencia, quienes además cuentan con la colaboración de voluntarios.

Las instalaciones de Tierra Fértil están detrás del templo de La Milpa y asisten vecinos de ese lugar y de Guararí, ambas comunidades en riesgo social. Se reciben semanalmente a 275 niños y adolescentes. 

También se brindan talleres a sus familiares, especialmente a las madres de los jóvenes matriculados, por ejemplo, el primer sábado de cada mes tiene lugar un Encuentro Familiar.

El Padre Ignacio busca que todos los talleres que se impartan cuenten con un trabajo serio, profesional y muy comprometido, para esto se hace toda una planeación y análisis previo (presupuesto, profesionales requeridos, horas necesarias…). 

Para ser voluntario en Tierra Fértil hay que estar muy comprometido con la labor que se hace, no hay espacio para improvisaciones aun cuando las intenciones sean las mejores. “A estos chicos ya les han quitado mucho como para que nosotros les ofrezcamos algo que luego no podemos darles como se debe”, afirmó el misionero.

Otro detalle es que han logrado desarrollar trabajo en conjunto con el Centro Cívico para la Paz y la Escuela Nuevo Horizonte, instituciones públicas que prestan sus instalaciones y brindan apoyo para algunas de las actividades. 

Todo empezó en un pequeño salón

Los Misioneros del Espíritu Santo sembraron una semilla que se ha convertido en un gran árbol que empieza a dar muy buenos frutos. 

En 2005 iniciaron un proyecto en un pequeño salón de la Cuenca Norte de Guararí. En primera instancia la labor consistía en dar un almuerzo a niños dos sábados al mes y los otros dos sábados talleres de pintura.

Con la idea de crear una atmósfera positiva de cambio, el proyecto creció y así se comenzaron a organizar actividades para promover valores como talleres y charlas. 

Empezaron con 100 niños y hoy son más del doble, a quienes se les prepara con habilidades para la vida a fin de que puedan enfrentarse de la mejor manera al entorno que les rodea. 

Todo se mantiene gracias al apoyo de empresas y personas que realizan aportes económicos. El Club de Adolescentes que comenzó a funcionar este año, cuesta unos 106 millones anualmente, y el de los chicos de 4 a 12 años, unos 55 millones.

Este año además, se cumplió el sueño de ofrecer un espacio más digno y apropiado para el trabajo que se lleva a cabo. Las nuevas instalaciones de Tierra Fértil, ubicadas detrás del templo de La Milpa en el Barrio Nísperos 3, hoy son una realidad.

Gracias al apoyo de empresas y al terreno cedido por la Municipalidad de Heredia, ahora cuentan salones espaciosos, oficinas y baños, aunque aun faltan detalles como pintura, instalación de portones, seguridad, entre otros.

De este modo ya los chicos no tienen que pedir prestada una Tablet o una computadora mientras una señora sostiene el router para que la señal de Internet llegue al salón. Ya cuentan con un CECI (Centro Comunitario Inteligente).

El Padre Ignacio explicó que para lograr todo esto ha sido muy importante la transparencia, por lo que todos los años hay un informe detallado de ingresos y gastos. 

Talleres y otras actividades 

Taller de Habilidades Para la Vida: Pretende dar a los pequeños una “caja de herramientas” para afrontar los conflictos cotidianos y participar en la construcción de mejores relaciones interpersonales. Entre las habilidades que desarrollan están: Auto-conocimiento, pensamiento crítico, manejo de emociones y sentimientos, comunicación asertiva, relaciones interpersonales y empleabilidad, entre otras. Hay talleres en la misma línea dirigidos a las madres. Las mamás reciben charlas sobre diversos temas mediante el apoyo del Departamento de Equidad de Género de la Municipalidad de Heredia.

Taller de pintura: Los niños desarrollan su creatividad a través de la pintura, con ello se busca favorecer el autoconocimiento, el pensamiento creativo y la comunicación asertiva. Sus primeras obras son en lienzo, luego pasan a utilizar figuras en 3D con la idea de ampliar a nuevas formas de expresión. Se han realizado exposiciones con las obras hechas por los chicos.

Taller de Literatura: Busca ser un espacio para la creación literaria, con la idea de aumentar la capacidad imaginativa, el pensamiento crítico y la expresión de sentimientos y emociones. Asimismo promueve el mejoramiento de la compresión, la creación de hábitos y la potencialización del talento. Fruto de los talleres se publicaros dos libros, uno de cuentos infantiles hechos por los niños llamados “Había una vez”.  El otro consiste en relatos de cuatro mujeres llamado “Mamá me cuenta”, donde cada una relata momentos especiales y positivos de su infancia con la intención de compartirlo con sus hijos.

Taller de motora fina: Dirigido a niños entre cuatro y seis años para fortalecer el dominio y la destreza de los músculos finos, por medio de ejercicios y juegos.  

Progentis: Se trata de una plataforma digital para desarrollar el pensamiento creativo a través de la compresión lectora, basada en la adaptación a las necesidades del alumno y al aprendizaje lúdico. Gracias a esto algunos de los muchachos han podido participar en las Olimpiadas Nacionales de Comprensión de Lectura.

Rutas: Tierra Fértil no organiza fiestas, sino que hace lo que llaman “Rutas”, que consisten en diversas experiencias educativas. Así, en la Ruta Cultural visitan museos, en la Ruta Ecológica aprenden sobre el cuidado al medioambiente, en la Ruta Marítima, que se realiza este 8 de diciembre, se trasladan en ferri hasta Playa Naranjo donde reciben charlas sobre el cuidado de la vida marina en el Parque Marino. El próximo año tendrá lugar la Ruta de la Música, en el cual se tiene pensado compartir con estudiantes de arte.

Clubes y tutorías: En Tierra Fértil los niños y jóvenes puede participar de clubes de Inglés, Fútbol Sala, Baloncesto y Baile Popular. Asimismo, reciben tutorías de las asignaturas académicas: Español y Matemática.

 

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