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Nicoyanos cumplieron antigua tradición en honor a la Virgen de Guadalupe

  • La Pica e’leña se realizó el pasado sábado

Danny Solano Gómez
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Con el hacha al hombro cientos de nicoyanos esperaban la bendición de Mons. Manuel Eugenio Salazar, Obispo de Tilarán-Liberia, para dar inicio a la ancestral Pica e`leña, que se celebró el sábado 10 de noviembre.

Es una tradición de más de 400 años que gira entorno a la Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, una fiesta en la cual algunos se desvelan toda la noche y en la madrugada se acercan a la sede de La Cofradía, en el centro de la ciudad.

A eso de las 4:00 a.m. sonaron las primeras bombetas anunciando que el desayuno ya estaba listo. Antes de que saliera el sol todos ya habían recargado baterías.

Los participantes hicieron fila y disfrutaron de un rico mondongo, acompañado con tortilla, bizcocho y chicheme (una bebida a base de maíz pujagua o morado). Esto antes de partir a la finca, ubicada al sur de la ciudad de Nicoya como dicta la tradición, a cortar la leña.

Bendición y a la carga

Una vez recibida la bendición, un adulto mayor tomó su hacha ante la mirada atenta de los presentes quienes observaron emocionados cómo pacientemente el hombre cortaba poco a poco un tronco hasta derribar el primero. Enseguida se escucharon los aplausos y los típicos gritos guanacastecos: “¡Güip güip!”. 

Hombres, mujeres y niños emprendieron la tarea con sierras eléctricas, hachas y machetes, de cortar los árboles señalados. Los organizadores contaron con los respectivos permisos del MINAE para esta actividad.

Vicente Medina Granados, vecino del centro de Nicoya, se disponía a cargar la leña en su pequeña carreta, contó que desde niño participa de la Pica e `Leña y que lo hace con gran devoción. “Es un día muy bonito porque recuerdo mi juventud y también porque son más de 400 años de celebrar esta Pica e `leña en honor a la Virgen de Guadalupe. Aquí todos en Nicoya somos devotos de la Virgen de Guadalupe”, declaró.

A eso de las 9:00 a.m. de la Cofradía enviaron el desayuno de media mañana, gallitos con tortilla envueltos en hojas y tiste servido en huacales.

Fiesta de regreso a Nicoya

Una vez que cortaron los árboles correspondientes, los participantes juntaron la leña y la cargaron en las carretas jaladas por bueyes. Iniciado el desfile los grupos de amigos bailaron al son de la cimarrona y el jolgorio continuó hasta el Parque Central de Nicoya, donde el pueblo se reunió a eso del mediodía para recibir a sus hermanos. 

Una vez allí, Monseñor y el Padre Luis Humberto Quesada, párroco de Nicoya, bendijeron, mediante la aspersión del agua, a los leñadores y demás participantes, que luego partieron a La Cofradía, donde como siempre, les esperaban con un delicioso almuerzo. Nunca falta y nunca sobra, hay para todo el pueblo, nadie se queda sin comer rico.

Durante el almuerzo, Monseñor se sorprendió del gran trabajo que hacen los encargados de la cocina, yendo de un lado al otro, cocinando, preparando platos, lavando trastos… Le preguntó a una de las cocineras qué la motivaba a servir gratuitamente todos los años, ella le respondió que es por una promesa que le está cumpliendo a la Señorita, la Virgen de Guadalupe. 

Otra, Azucena Alemán, del territorio indígena de Matambú de Hojancha, es una experta en la elaboración de tiste (bebida a base de arroz y cacao), de hecho, ella se encarga de dirigir la preparación de esta bebida. Tiene 15 años de colaborar, sus papás le transmitieron la devoción y desde siempre ha sentido ganas de venir “a ayudarle a la Virgen”. 

Por su parte, Pedro Guevara Díaz, es el encargado del chicheme y tiene 21 años de servir a la Señorita. “Papá estuvo 23 años aquí, yo no me arrimaba aquí (La Cofradía), pero mi tata siempre venía, antes de fallecer me dijo que iba ser la última vez que ayudaba, cuando me mandaron una carta preguntándome si yo quería seguir dije que sí. Me gusta mucho servirle a la Virgen”, relató.

Como ellos, otros, ya sea por agradecimiento o por una promesa, se entregan voluntariamente en esta gran celebración, algunos por décadas. De hecho, todo es posible gracias a las donaciones de los nicoyanos, hay ganaderos que todos los años ofrecen una vaca o quienes regalan sacos de arroz.

Este sábado 10 de noviembre los nicoyanos cumplieron una vez más con su tradición, una de gran riqueza cultural y religiosa. Los organizadores y participantes agradecieron la presencia y la bendición de su obispo y del párroco nicoyano.

La Contadera de Días

Según explicó la Mayordoma de las Fiestas de este año, Tatiana Yockchen, las actividades previas a la Solemnidad de la Virgen de Guadalupe inician el 1 de noviembre con la tradicional Contadera de Días. 

“Es una ceremonia donde se cuentan los días que faltan del 1 de noviembre al 12 de diciembre que es el Gran Celebro, o gran celebración. Se utilizan mazorcas de maíz blanco, amarillo y pujagua (morado)”. 

El Nacume, la figura de la jerarquía indígena que realiza la contadera de días, básicamente crea una especie de almanaque, así comienza a contar poniendo granos de maíz amarillo, y cuando llega a una fecha especial, como el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción o el día de la Pica e`leña, se marca con otro color, asemejando como se marcan las fechas en el calendario. Así se cuentan los días del 1 de noviembre hasta el 12 de diciembre, que es la gran fiesta de la Virgen. 

El Gran Celebro, como le llaman, se lleva a cabo el 12 de diciembre, día de la Solemnidad a la Morenita. Eso sí, antes, el 8 de diciembre los cófrades hacen su ingreso a la Casa de la Virgen, el 9 celebran la “Atolada” (reparten atol pujagua, el 10 “El alza de la ramada” (se recolectan las donaciones), el 11 son las vísperas de la gran fiesta (música, fuegos artificiales, procesión) y el 12 se celebra la Solemne Eucaristía (y también hay procesión, baile de la yegüita, serenata y otras actividades). 

La Pica e’ Leña

Consiste en cortar la madera que se utilizará el próximo año para cocinar en la Cofradía toda la comida que se reparte. Normalmente es el 14 de noviembre, porque los indígenas decían que después de ese día la leña que se cortaba no secaba bien. 

Ahora se ha modificado un poco, porque como a veces cae entre semana, se pasa el sábado anterior al 14, aunque esa decisión siempre es del mayordomo.

Los boyeros y leñadores parten de la Casa de la Virgen, donde se les da el desayuno, para cortar la leña al sur de la ciudad, según la tradición. 

Una vez finalizada la corta de leña regresan en procesión por las calles de Nicoya y llegan a almorzar a La Cofradía. 

Mons. Salazar: “Un patrimonio para cuidar y promover”

Mons. Manuel Eugenio Salazar dio la bendición y acompañó a los picadores de leña. Comentó que era la primera vez que asistía y que tenía muchas ganas de hacerlo. 

“Me habían hablado mucho de esta celebración que tiene más de 400 años, que es un Patrimonio Cultural que hay que cuidar y promover. Me alegra ver a jóvenes, incluso niños cortando leña”, relató. 

Y agregó: “Costa Rica está fundada sobre la fe, hay una mezcla de fe y cultura. Felicito a todos los organizadores y que sigamos cultivando la idiosincrasia costarricense”.

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