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Laicismo es un principio en los centros cívicos por la paz

  • Autoridades aseguran que aplicar metodologías laicas no implica ser antirreligioso, pero hay críticas a esa posición.

Ma. Estela Monterrosa S.
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Algunas comunidades del país cuentan con un “Centro Cívico por la Paz”, se trata de lugares donde se imparten talleres, hay biblioteca, áreas verdes y deportivas, todo con el objetivo de fortalecer la convivencia armoniosa. Sin embargo, un punto llama la atención, estos espacios tienen como uno de sus principios el laicismo.

Así lo establece el inciso E del artículo 4 de su reglamento rector: “Todas las diligencias, actuaciones o gestiones para la operación de los CCP se realizarán con estricta observancia de los derechos humanos y en apego a los principios de la democracia, promoción de la paz, justicia social, laicidad (…)”

De acuerdo con el viceministro de Paz, Jairo Vargas, este principio “debe entenderse como una base para la convivencia y la libertad de culto de los usuarios de los centros cívicos, de forma tal que no se promueva una religión o culto determinado”.

El viceministro ctió el Modelo Preventivo de estos centros: “El principio de laicidad en el Programa CCP, se enmarca en el respeto a los derechos humanos, entendiendo que cada persona tiene derecho a la libertad de culto y a sus creencias y que la religión es parte del ámbito privado y particular de las personas. Ello implica que los procesos de formación del CCP deben mantenerse ajenos a cualquier doctrina religiosa”.

En su opinión, esto implica, que los centros cívicos no son espacios pensados para desarrollar una Misa católica, ni un culto evangélico ni una ceremonia budista, pero sí ve posible que una pastoral juvenil desarrolle una competencia deportiva juvenil, una iglesia evangélica ofrezca talleres de liderazgo o un grupo de budistas brinden cursos de hábitos saludables. 

“Tener una religión nunca podrá ser discriminatorio desde nuestra metodología de trabajo, aplicar metodologías laicas no implica ser antirreligioso, implica respetar a cada una de las personas desde su libertad de culto”, afirmó.

Los cuestionamientos 

Consultado sobre esa normativa, Mons. José Rafael Quirós, Arzobispo de San José, comentó que la laicidad sí utiliza metodologías que ayuden a la sana convivencia, sin que necesariamente se tenga que mencionar el aspecto religioso. 

“En lo que sí se debe estar atento es en cuanto al objetivo de dichos centros y sus actividades, al lenguaje y conceptos, que no vayan a ser instrumentos ideológicos que vayan en detrimento de principios y valores cristianos”, comentó.

Para el arzobispo, lo que corresponde a los católicos es “fortalecer lo que tenemos a nivel de parroquias para fomentar los valores cristianos de la paz, la justicia, la solidaridad, entre otros. Tenemos los recursos suficientes para llevar adelante esta labor en el ámbito eclesial”, afirmó.

Por otra parte, lo establecido en el reglamento de los centros cívicos es calificado por el experto en derecho constitucional Fernando Zamora como contrario al artículo 75 de la Constitución Política, que establece la Religión Católica como la oficial del Estado.

Zamora recordó que estos centros son dirigidos esencialmente a la población estudiantil y juvenil. Así lo explicó el mismo viceministro: “Estos espacios de presencia estatal buscan ser una acción afirmativa para que los adolescentes y jóvenes puedan aprovechar prioritariamente, los recursos de la cultura, el arte, deporte y tecnología”.

Para Zamora “no debe extrañarnos esta estrategia gubernamental hacia la población estudiantil y este inconstitucional reglamento que, de forma audaz, pretende obviar  el artículo 3 de la Ley Fundamental de Educación, el cual establece claramente que el fundamento de la educación deben ser los valores cristianos y cívicos de la nacionalidad costarricense, y desaplicar vía reglamento el numeral 75 de nuestra Constitución”.

Zamora indicó que ahí se contradice el principio constitucional de jerarquía de las normas, pues vía reglamentaria, contradice ley de Educación y el artículo 75 constitucional. “Lo que es claro, es que esta nueva normativa esconde la particular filosofía de un gobierno que promueve esa corriente laicista, que pretende descristianizar la sociedad costarricense y expulsar del escenario público los valores espirituales que fundaron nuestra nacionalidad”.

Religión reducida al ámbito privado

También el abogado Marco V. Retana Mora estimó que hay una tendencia a desaplicar el artículo constitucional. “Como lo indica el artículo 75 de nuestra Constitución Política, Costa Rica es un Estado Confesional Católico. Así lo acordaron los diputados constituyentes de 1949. Esta característica de nuestro país y de nuestro ordenamiento jurídico, no puede ser modificado por norma de rango inferior, ni aún acordada por la Asamblea Legislativa”. 

Añadió que la Convención Americana de Derechos Humanos garantiza el derecho de divulgar la religión también en público. De manera que reducir la religión al ámbtio privado “en mi criterio, no está apegado ni a la Constitución ni a la Convención Americana de Derechos Humanos”, afirmó.

Retana estimó que la inclusión no puede discriminar a ningún sector. “Si es viable que una persona solicite el espacio del Centro Cívico por la Paz para actividades deportivas, de esparcimiento o de cualquier otro tipo, no permitir una actividad de contenido religioso resulta discriminatorio de la libertad de culto y contrario al artículo 75 de la Constitución, que sigue vigente en la forma y con la intención que se promulgó con la Constitución Política de 1949”.

En su opinión, conforme se ha ido extendiendo el laicismo, se ha pretendido desaplicar el artículo 75 de la Constitución Política, sin pasar por el trámite de una reforma constitucional o incluso de una asamblea constituyente, en violación de los mismos principios constitucionales.

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