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“Los vientres de alquiler suponen la compraventa de personas”

  • Padre José Daniel Vargas, especialista en moral cristiana 

Danny Solano Gómez
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En el Gran Tema de la edición pasada del Eco Católico se abordó la cuestión de los vientres de alquiler o maternidad subrogada, es decir, cuando una persona o una pareja utiliza el vientre de una mujer para que esta tenga un bebé y lo entregue, usualmente a cambio de una importante cantidad de dinero.

Para profundizar más en las implicaciones morales se le consultó al Padre José Daniel Vargas, especialista en moral cristiana, quien hizo un análisis sobre esta práctica, la cual -menciona- “supone la compraventa de personas”.

La primera cuestión que choca con la moral cristiana observada por el sacerdote es que se mira la paternidad como un derecho y no como un don, por lo que se buscan las vías necesarias para lograrlo sin importar las consecuencias.

En segundo, el hecho de que “se cosifica e instrumentaliza a la mujer, reduciéndola muchas veces a una parte nada más, su vientre”. Agrega que la labor de la gestante se mercantiliza, pues generalmente recibe una remuneración por su servicio. 

Señala además que no se piensa en la complicación genética y anónima que puede desarrollarse, pues no siempre se recurre solo a una inseminación homóloga (entre la pareja o esposos) para depositar sus genes en un vientre de alquiler, sino que puede ser heteróloga (es decir, que se utilizan óvulos y espermatozoides de terceros).

El Padre Vargas explica que lo anterior abre muchos escenarios, ya que puede ocurrir que un hombre done su esperma, que una mujer aporte su óvulo, para utilizar un vientre de otra mujer quien va a tener un hijo para unos padres que lo van a criar. “¿qué implica todo esto en la construcción física y emocional de la persona? ¿cómo puede incidir en sus relaciones futuras?”.

 De acuerdo con el especialista en moral cristiana, el deseo de las parejas con problemas de fertilidad debe ser escuchado por la sociedad, pero no a cualquier precio. 

“En efecto, no todos los deseos de los adultos deben ser considerados como derechos, máxime si ellos implican lesiones a la dignidad y a los derechos de otros sujetos implicados, especialmente de las mujeres más vulnerables y niños”.

Afrenta a la dignidad humana 

Según expresó el Padre Vargas, con la maternidad subrogada la dignidad humana queda mancillada, pues “no se ve a la mujer en la totalidad de su ser sino como un eslabón en la estructura productiva, se reduce a un vientre que produce, al que se le paga, y por eso se le exige calidad y condiciones para el producto”.

Ha habido casos donde los comitentes se quejan de que el niño no nació de acuerdo al sexo que deseaban u obligan a la gestante a abortar si el niño presenta alguna situación congénita particular o malformación. 

“Lamentablemente muchas mujeres hoy por carencias económicas o por la tentación del dinero fácil pueden entrar en esta industria inmoral. Como muchos inescrupulosos por capricho de la paternidad, o por razones de vanidad y superficialidad, recurren a estas técnicas reproductivas”, expuso el sacerdote.

Asimismo, arguye que la dignidad del hijo se ve pisoteada, ya que “todo niño tiene derecho a tener a sus padres y ser creado con amor”, pero “esto se complica cuando en tu historia vital aparece la sombra del anonimato y el secreto”.

¿Hay un caso de vientre de alquiler en la Biblia?

Se suele mencionar como un caso de maternidad subrogada el relato en el cual Sara no puede concebir y le permite a Abraham tener un hijo con su sirviente, Agar. 

El Padre Daniel Vargas explica que para entender este pasaje hay que tomar en cuenta que ocurrió en una cultura y una época distinta a la actual, de otra forma, si se analizara con criterios actuales se caería en el anacronismo.

Afirma que esa historia responde a la cultura hebrea donde “lo más importante para un varón era tener tierra y descendencia, donde cabía la poligamia y a la mujer se le valoraba para procrear hijos”.

Si Sara sugiere a Abraham tener un hijo con Agar, su esclava, es porque imbuida en esa cultura social y religiosa, quiere complacerlo como esposo, dándole la alegría de la paternidad, “por el relato mismo, vemos como luego generó grandes conflictos entre ellos.” En efecto, Génesis 16 relata cómo después comienzan a surgir conflictos de pareja. “Sara se sentirá relegada. Hay conflictos entre ellas por la dignidad de la “esposa” y de la “madre del hijo” y habrá conflictos entre sus descendientes”.

Como dato curioso, el Padre Vargas detalla que de Isaac, descendiente “legítimo” de Abraham, se formará el judaísmo del pueblo de Israel, mientras que el “ilegítimo” se formará el islamismo del pueblo árabe. “Vemos como hasta nuestros días hay odio, rivalidad y muerte entre esos pueblos”, comentó.

“Todo esto nos enseña que cuando el ser humano altera la naturaleza o la manipula para su conveniencia, esta tarde o temprano le cobra las consecuencias de su manipulación”, concluyó el sacerdote.

 

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