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¿Cómo controlo a mi hijo en misa?

Tengo dos hijos pequeños: los llevo conmigo a misa, pero no sé cómo “controlarlos”, particularmente al más pequeño ¿Qué me aconseja, Monseñor?”.

María Carvajal - Alajuela

La felicito, estimada María, por ser madre y por serlo como buena cristiana que “celebra” la propia fe y que siente la obligación de celebrarla con sus hijos. Lo que se aprende siendo niños no se olvida ni se borra de la propia conciencia. 

Sin embargo, y lo digo para todos los lectores del Eco Católico, no es suficiente llevar a los propios hijos a la Santa Misa. Es necesario ayudarles poco a poco para que vayan comprendiendo su valor y su belleza. No están en el templo como en un “parque” (!perdón por la expresión!). Hay que enseñárselo con indicaciones concretas. He aquí algunas que consideramos muy útiles.

Hay que explicarles a los niños que “vamos a misa” para encontrar a Jesús que nos invita a su casa porque quiere hacer fiesta con nosotros y darnos su amor; enseñarles a santiguarse bien, con orden, y a enviarle a Jesús y a María su madre, el beso, como lo hacen con sus papás. Hay que darles buen ejemplo llegando a misa, en horario, tener el propio hijo cerca, ayudándole a comportarse correctamente, sin correr de un lugar a otro y, en conformidad con su edad, estimular su atención a los momentos de la celebración. Dejarle irse “libremente” por el templo no significa educar su libertad, sino todo lo contrario. En el templo, que es la casa de Jesús, hay que estar sentados cuando escuchamos su Palabra y de pie cuando Jesús se ofrece por todos nosotros. Tendremos que ayudarles para que recen bien el Padrenuestro y sepan intercambiar el signo de la paz. Es muy bello que ellos nos acompañen cuando nos acercamos recibir la Santa Comunión o que estén sentados, cerca de nosotros, si por alguna razón no podemos comulgar. 

Todo esto debe estar acompañado por la invitación a nuestros niños que “vivan” algún momento de oración, por la mañana, por la noche… No se trata solo de dejar crecer a nuestros niños, sino de ayudarles a crecer.

Estamos seguros que estas sugerencias presuponen una paciente catequesis familiar. Está en juego el amor de los padres y el respeto hacia “lo sagrado” de la personita del propio niño. Solo papás que “saben vivir la misa”, saben acompañar y educar a sus hijos pequeños a este maravilloso encuentro con Jesús-Amigo. No hay que esperar a que sean “grandes” pues eso daña su crecimiento.

Monseñor Vittorino Girardi S.

Obispo emérito de Tilarán-Liberia

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