Iglesia a la escucha de las comunidades indígenas

 

Laura Ávila Chacón

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El compromiso de llegar a todas las comunidades de su diócesis continúa. En esta ocasión en el contexto de la visita pastoral a la Parroquia de Limón 2000, Monseñor Javier Román junto con el sacerdote Luis Aguilar, párroco de la comunidad, visitaron la zona indígena de Palmeras, en Bajos del Chirripó. 

Este pueblo tiene una población aproximada de mil habitantes, su lengua es el cabécar y se localiza cruzando el río Chirripó.

Para el encuentro se utilizó un rancho cónico tradicional. Ahí los pobladores hablaron con su obispo sobre la riqueza natural que poseen y las necesidades que tienen como pueblo.

Monseñor y el Pbro. Aguilar fueron recibidos por los estudiantes, autoridades educativas y el alcalde Elvis Villafuente.

El obispo recordó a los indígenas la lucha de la Iglesia por su bienestar, asumida como un compromiso personal desde su ordenación episcopal. Mientras, el Padre Luis les dijo que se quiere seguir acompañándolos, dado que por muchos años esta realidad parroquial no ha sido atendida ni de manera espiritual ni social.

 

Muchas necesidades

El director de la escuela local, Catalino Rojas, dijo que son muchas las necesidades que tiene la comunidad. Destacó la urgencia de un puente sobre el Chirripó que los comunique con otros centros poblaciones, el poco interés de los padres de familia en la educación y la economía familiar que a penas da para subsistir.

“La parte económica del núcleo familiar es dura, por eso tratamos que en el comedor haya desayuno y almuerzo, compramos a través de juntas o bien satisfacemos necesidades a través de donaciones para no estar pidiendo a los padres, porque no hay”, dijo.

En el ámbito social, Rojas fue contundente al afirmar que se sienten abandonados y este sentir no es solo de ellos, sino también de otras zonas indígenas del Caribe. 

“Ocupamos que vengan más seguido los funcionarios de los  Ebais. Si vienen lo hacen corriendo, porque el río crece y luego no los deja pasar, también ocupamos un puesto de Fuerza Pública”, dijo.

 

Salud, idioma y empleo

Guadalupe Artavia, una joven indígena que estudia Administración Educativa, explicó que “las embarazadas deben caminar dos horas para abordar una ambulancia e ir al hospital a dar luz, muchas veces no hay, y si una persona se lastima o se quiebra tiene que pagar un taxi particular, porque la ambulancia no ingresa”.

Dijo que en la zona hay muchos niños con anemia y deficiencias de aprendizaje, “por eso nuestro sueño es el puente… se nos solucionarían muchas cosas”, dijo. 

Por su parte, Irene Cordero, profesora de español del colegio, explicó que el colegio existe desde hace 10 años y aún hay dificultades, una de ellas es el idioma. “Estamos en un proceso de aprendizaje. No hay electricidad, pero se cuenta con panel solar”, explicó.

Considera urgente la construcción del puente. “Soy testigo de esa necesidad, hace unos años una cabeza de agua me atrastró. Ellos se sienten olvidados, por eso, cuando alguien les trae algo, lo agradecen y lo valoran”.

Explicó además que una vez graduados de secundaria, los muchachos no tienen en qué ocuparse, pues en el lugar no hay fuentes de empleo, por eso insta a quienes visiten la zona que compren sus artesanías o bien productos como la yuca, malanga y el plátano o la fibra natural del árbol de montaña”.

Consultado por el Eco Católico, el alcalde de la localidad Elvis Villafuerte, dijo que el puente será una realidad. “Ya estan los planos constructivos será de 150 metros e iniciará antes de que finalice el año, se contó con la ayuda de la Comisión Nacional de Emergencias, va a cambiarles la vida a los indígenas, es inhumano que no tengan acceso a los servicios sociales avanzados” concluyó.