“El tierno amor de Dios está en la Biblia”

 

“La difusión de la Palabra de Dios es acción en el mundo en busca del verdadero bien de todos, en el respeto y la promoción de la dignidad de cada persona”. Esta frase resume las celebraciones del Mes de la Biblia en nuestro país, promovido desde el Centro Nacional de Catequesis (CENACAT). Su director, el Padre Alfredo Madrigal Salas, conversó al respecto con el Eco Católico.


Laura Ávila Chacón

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¿Por qué un Mes de la Biblia?

El Mes de la Biblia se estableció para que los cristianos tomen conciencia de la importancia de la Palabra de Dios escrita, leída, meditada y celebrada en las comunidades cristianas. Este mes es una oportunidad para que nos acerquemos a la Escritura con un corazón abierto, escuchando sus enseñanzas, principalmente en la celebración litúrgica, como dice el Concilio Vaticano II: no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo.

 

¿Cómo motivar la lectura de la Sagrada Escritura?

Promoviendo en las parroquias la lectura pública de la Biblia; aprovechando el subsidio que el Centro Nacional de Catequesis ofrece a los fieles durante este mes; también la lectura orante de la Palabra o lectio divina hecha a nivel individual o en grupo; promover concursos bíblicos, especialmente con los niños; hacer el rito de entronización de la Biblia en los lugares donde los cristianos se reúnan a meditar sus textos. Facilitando ejemplares de la Biblia, especialmente a aquellos que no tienen acceso a ella. Fomentando su estudio en la escuelas de formación parroquiales: Promoviendo la animación bíblica de la pastoral en las comunidades cristianas; la formación bíblica de los lectores y catequistas. Esto y muchas otras cosas que, desde la creatividad pastoral lo permita, se puede hacer durante este mes y a lo largo del año.

 

¿Qué se desea fomentar con la lectura de la Biblia?

Ir logrando poco a poco en los fieles el amor suave y profundo por la Palabra escrita de Dios. De igual forma el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos los cristianos en particular a los religiosos, a que aprendan “el sublime conocimiento de Jesucristo”, con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. “Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo”.  

 

¿Cómo debe ser el anuncio de la Palabra de Dios?

En el contexto actual, es necesario más que nunca redescubrir la Palabra de Dios como fuente de reconciliación y paz, porque en ella Dios reconcilia en sí todas las cosas. Cristo “es nuestra paz”, que derriba los muros de división. Nunca olvidemos que donde las palabras humanas son impotentes, porque prevalece el trágico estrépito de la violencia y de las armas, la fuerza profética de la Palabra de Dios actúa y nos repite que la paz es posible y que debemos ser instrumentos de reconciliación y de paz.

 

¿Cómo debemos promover la Biblia en la familia?

Una forma de lograrlo es aprovechar la catequesis de las diversas edades, como la infantil y la de los adolescentes y jóvenes, en que ellos son iniciados en el conocimiento de la Escritura, para que, juntos con los padres de familia, aprovechen los textos de la catequesis en que la Palabra de Dios se enseña; fomentar la lectura o la oración bíblica hecha en casa en momento claves y oportunos, etc.

 

¿Qué debe significar la Palabra de Dios, de frente a situaciones que vivimos actualmente como la violencia, la injusticia y la falta de solidaridad?

La Palabra de Dios ha de estimular el entendimiento, la paz, la no violencia y la solidaridad entre los cristianos, los hombres y mujeres de buena voluntad en este mundo. La Palabra de Dios impulsa al hombre a entablar relaciones animadas por la rectitud y la justicia; da fe del valor precioso ante Dios de todos los esfuerzos del hombre por construir un mundo más justo y más habitable. La misma Palabra de Dios denuncia sin ambigüedades las injusticias y promueve la solidaridad y la igualdad. Por eso, a la luz de las palabras del Señor, reconocemos los “signos de los tiempos” que hay en la historia y no rehuimos el compromiso en favor de los que sufren y son víctimas del egoísmo.