Y la sala del banquete se llenó de convidados…

 

Oración inicial: 

Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.

 

El Texto:

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo:

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero estos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos’ ”. Palabra del Señor.

 

Un momento de silencio:

Para que la Palabra de Dios entre en nosotros e ilumine nuestra vida.

 

Algunas preguntas

a) ¿Quiénes representan a los invitados que rechazan la invitación? 

b) ¿Quiénes representan a los nuevos invitados encontrados por los caminos? 

c) ¿Quién representa al hombre sin traje nupcial? 

d) ¿Cuáles son en mi vida “los asuntos urgentes” que me impiden aceptar la invitación de Dios? 

e) ¿Cuál es el traje pedido por mí concretamente para poder participar en el banquete nupcial del Reino de Dios?

 

Oración final: 

¡Oh Dios, Señor del mundo y de todos los pueblos! Tu Espíritu nos haga siempre atentos y disponibles para continuar acogiendo tu invitación y nos revista del hombre nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad verdadera, a imagen de Cristo, para poder entrar en la fiesta de tu Reino junto con una multitud de hermanos. Sírvete de nosotros, si lo deseas, para continuar llamando a otros al banquete universal de tu Reino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

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