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¿Cuál es la historia de la Virgen de Aparecida?

“Monseñor, con cierta frecuencia en los encuentros de formación e inclusive en homilías, se hace referencia al Documento de Aparecida, en donde se reunieron nuestros obispos de América latina y del Caribe para su Asamblea General… Hace algún tiempo que me ha surgido esta curiosidad: ¿y por qué aquel lugar se llama Aparecida? Monseñor, ¿puede satisfacer mi curiosidad? Con todos los lectores del Eco, muchas gracias”.
Anita Venegas L. - San José

Estimada Anita: ¡no es una mala curiosidad la suya! Dios me concedió la gracia de participar en aquella maravillosa V Asamblea General, en el 2007, allá en Aparecida - Brasil.
La Ciudad toma el nombre del extraordinario acontecimiento del hallazgo o “aparición” de la estatuilla de la Virgen que pronto recibió el nombre de “Inmaculada Aparecida”.Y apareció del modo siguiente: tres pescadores, Domingo Martins G., Juan Alves y Felipe Pedroso estaban pescando en el rio Paraíba, región Guaratinguetá, en el estado actual de San Pablo.
Aquella mañana los tres pescadores no tenían éxito, cuando inesperadamente en la red que estaban subiendo apareció (de ahí el nombre de Aparecida) una estatuilla de la Virgen, pero sin la cabecita. Sin embargo, al momento, también la cabecita afloró del fondo del río. Seguidamente la pesca se hizo abundante… los tres pescadores fueron, obviamente, los primeros devotos de la Virgen “Aparecida”, pero como era predecible, pronto la devoción se fue difundiendo y aquella estatuilla de la Virgen siguió atrayendo a más y más peregrinos y devotos. Su devoción se difundió entre los pobres y los esclavos negros, muy numerosos en aquella época, en Brasil, y que seguían llegando en barcos de muerte, de las costas de África,
El hallazgo o aparición se dio hace 300 años, en 1717 y estos 300 años han sido de bendición para todo Brasil. Ya en 1745 se construyó un primer templo y entorno a él se desarrolló un poblado que pronto se hizo ciudad, la que ahora precisamente se llama Aparecida.
En 1834 se construyó la Basílica a ella dedicada y que existe aún hoy en día, prácticamente en el centro de la ciudad, pero pronto insuficiente para acoger a los muchísimos peregrinos que todos los día visitaban a la Virgen Inmaculada Aparecida. Es por eso que en 1955 empezó la construcción de la actual enorme Basílica, que aún no ha sido concluida. Ella representa el corazón religioso y mariano de la grande nación brasileña. 
La Virgen Inmaculada Aparecida tiene su celebración propia el 12 de octubre día de la llegada de Colón a América, pero a lo largo de todo el año se suceden celebraciones solemnes para acoger y acompañar a los numerosísimos peregrinos que día tras día llegan para expresarle a María Inmaculada su amor y devoción, y para pedirle ayuda y consuelo… Los milagros y las gracias especiales concedidas por intercesión de María, no tienen número y ya no cabe dar constancia de todos ellos. El Papa Francisco, a los pocos meses de haber sido elegido Papa, en su visita a Brasil en el 2013, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud exclamó: “¿Quién hubiese jamás imaginado que el lugar de una pesca sin resultado, se tornaría pronto en el lugar en donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de una misma Madre? ¡Dios siempre sorprende!” 
Cuántos templos (Basílicas, Catedrales, Capillas) dedicados a María pero hay cuatro en el mundo, Lourdes, Fátima, Guadalupe y , que más que cualquier otro me han hecho recordar toda la verdad de la profecía de María: “Desde ahora todas las generaciones me llamarán Bienaventurada” (Lc,1-48). 

Monseñor Vittorino Girardi S.
Obispo emérito de Tilarán-Liberia