El amor puede expresarse en la elección de donar órganos

  • Semana Nacional por la Cultura de la Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos
  • La donación de órganos y tejidos es una forma de caridad, de dar vida después de la propia muerte.

Ma. Estela Monterrosa S.

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Luis Diego Marín es un adolescente amante de los deportes, de hecho, antes de enfermarse practicaba yudo, natación y era Scout. Ahora va a un gimnasio y continua con los Scout, pero con una rutina diferente, comentó.

Cuando tenía 13 años lo afectó lo que parecía un virus de vómito y diarrea. Pero los días pasaban y él empeoraba. Tres semanas después lo diagnosticaron con Wilson, una enfermedad congénita que le causó un fallo hepático fulminante.

“A Luis Diego lo desahuciaron en el Hospital Calderón Guardia. Me dijeron que la única oportunidad era un trasplante y lo enviaron al Centro de Trasplante Hepático y Cirugía Hepatobiliar”, recordó Elsa Umaña, su mamá.

En el 2015 entró en la lista de espera, su caso era de extrema urgencia. Dos meses después lo llamaron, había una oportunidad.

“El primer año después del trasplante estuvo casi todo el tiempo en el hospital. Fue muy duro porque no hay un espacio para adolescentes, muchas veces vio morir gente que estaba cerca”, recordó su mamá.

Luis Diego pasó tanto tiempo hospitalizado porque se complicó después del trasplante. Lo afectó una bacteria y tuvieron que quitarle una parte del hígado. Todo eso impactó mucho el órgano y ahora el joven, aunque está estable, espera un segundo trasplante.

Tanto él como su familia están agradecidos con el donador y la Caja Costarricense de Seguro Social. “Este proceso me devolvió a Luis Diego, hay que creer en la donación”, afirmó Elsa. “La Caja tiene excelentes médicos, es una bendición”, añadió.

Para el joven este proceso ha significado muchas cosas. “Yo antes hacía deportes, comía cualquier cosa. Experimentar cosas diferentes ha sido duro, a la vez, deja enseñanzas como valorar más la vida hasta las cosas que antes no les daba importancia, le abre a uno la mente y la forma en que ve las cosas”, dijo.

Su madre hace un llamado a las personas: “Todos tenemos una misión y donar es un acto de amor. Si estamos dispuestos a ser donadores hay que informar y educar a la familia”, dijo.

Por otra parte, lamentó que su hijo ha experimentado discriminación. “A veces camina con el cubre bocas y la gente se quita del camino. Uno se siente mal porque hay personas que no entienden los cuidados que él debe tener”, expresó.

Un giro de 180º 

Así como la vida de Luis Diego cambió repentinamente, también para Roberto Loaiza todo cambió hace siete años. Él estaba en un buen momento de su vida, tenía un empleo como gerente general de una empresa transnacional, vivía con su familia, tenía un ritmo de vida acelerado y viajaba mucho por su trabajo.

En uno de esos viajes se sintió muy enfermo, regresó a casa, pero no imaginaba lo que vendría. Los médicos le informaron que padecía Nash y su hígado estaba muy dañado. Desde entonces los medicamentos, doctores, clínicas y hospitales se volvieron parte de su rutina.

Él y su esposa, Ileana, son católicos activos. Recordaron que en los momentos de dolor pedía que le rezaran el Rosario y eso lo confortaba. Cuando estaba a punto de rendirse, cansado por el dolor, el tratamiento y la espera de un trasplante llegó la ansiada llamada, había un donador. “Fue una señal”, afirmó Ileana. Era el 2014.

El trasplante fue un éxito. Roberto se despertó cantando “Alabaré”. Un año después regresó a trabajar, pero eso tuvo un precio. El estrés del trabajo le causó deterioro, sus riñones comenzaron a fallar y le detectaron cáncer linfático, el cual logró superar tras meses de tratamiento.

Todas estas situaciones han hecho que Roberto e Ileana están enormemente agradecidos. “El Centro de Trasplante Hepático y Cirugía Hepatobiliar es de primer mundo. La Caja es un regalo de Dios y hay que cuidarla”, afirmaron.

Además, honran al donador pues gracias él, Roberto pudo conocer a sus nietos. “El hecho de que uno pueda vivir momentos felices con la familia, uno sabe que es gracias a alguien que le dio la oportunidad de vivir”.

Los retos para Roberto continúan, porque ahora su cuerpo ha hecho rechazo del órgano donado, sin embargo, sigue adelante con serenidad.

“La meta es duplicar la tasa de donantes” 

La segunda oportunidad que tuvieron Roberto y Luis Diego, al igual que muchas otras personas, ha sido posible gracias a las familias que a pesar de sufrir por la muerte de un ser querido han aceptado ayudar mediante la donación de órganos y tejidos.

Unido a ello, esta posibilidad existe gracias a la capacidad de los hospitales del país. “La institución ha avanzado en la organización de una red de hospitales de donación y trasplantes, basada en la identificación de hospitales con capacidad de generar donantes, de diagnosticar la muerte encefálica, de atender el duelo de la familia y solicitar los órganos para trasplante”, comentó el Dr. Marvin Enrique Agüero Chinchilla, coordinador institucional de donación y trasplante.

Agregó que los hospitales del Área Metropolitana de la Caja Costarricense de Seguro Social tienen mayor complejidad de atención y más adiestramiento de los cirujanos para realizar estos procedimientos, pero el resto de hospitales son de vital importancia para generar donadores, explicó.

El médico recordó el caso de un donador multiorgánico que se detectó en el Hospital de Alajuela a finales de mayo. “Este hospital no realiza trasplantes, pero tiene capacidad de diagnosticar muerte cerebral”, afirmó.

Indicó que los médicos requieren entrenamiento para detectar la muerte encefálica, pues es en ese estado que una persona puede ser donador de órganos.

“Hay una diferencia entre el coma y la muerte cerebral. Una persona en coma puede despertar, una persona con muerte cerebral está en un coma sin retorno, para diagnosticarlo se requieren una serie de exámenes físicos e imágenes para declararlo fallecido legalmente”, comentó.

“Lo que se hizo en Alajuela ya lo hemos visto en otros hospitales. De este caso fueron posibles más de ocho trasplantes. Demuestra que el país tiene capacidad de generar donantes y se logra gracias a las familias que en medio del dolor facilitan la donación de órganos”, dijo.

Agüero resaltó el crecimiento de la institución en el valor que dan a la situación emocional de las familias. Por ejemplo, se evita trasladar al donante, eso reduce el tiempo de entrega del cuerpo a la familia doliente. Además, se ha creado la figura del coordinador hospitalario de donación y trasplantes, es una persona profesional en medicina o enfermería que se capacita en manejo del duelo, acompaña a las familias y deja la inquietud de la donación de órganos, además, organiza la logística para los trasplantes.

“El país tiene una tasa de 5 donantes por millón de personas, eso significa 30 ó 32 donantes cadavéricos al año. Este año la Caja se ha planteado la meta plan 10, es generar una tasa de 10 donantes por cada millón de personas, eso duplicaría la cantidad de trasplantes”, comentó.

El médico afirmó que donde más mitos se han topado es con la donación de córneas y de piel, pues muchos temen que su difunto quede sin ojos o sin piel en partes visibles. Pero aclaró que eso no es así, pues la córnea es un tejido trasparente y en el caso de la piel se extraen pequeños trozos de áreas que no quedan expuestas.

El médico instó a valorar los esfuerzos que hace del país por sostener este tipo de tecnología pese a los ajustes financieros e invita a las personas que deseen donar a manifestarlo a sus familiares y amigos.

Semana Nacional por la Cultura de la Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos

La tercera semana de junio se celebra la Semana Nacional por la Cultura de la Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos en Costa Rica con el fin de fortalecer la sensibilización y solidaridad en este tema, así como promover en la población su anuencia a ser donantes.

Según la ley 9222 Ley de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos Humanos vigente en Costa Rica, el único requisito para convertirse en donador una vez se fallezca es haber manifestado en vida el aceptar el acto de donar por voluntad propia contribuyendo de esta manera a aportar corneas, piel, hueso, ligamentos, tendones, válvulas cardiacas, vasos sanguíneos, riñones, hígado, corazón, pulmones, páncreas e intestino.

Según datos del Ministerio de Salud, actualmente la lista nacional de receptores en espera de un órgano, proveniente de donante cadavérico está así, sin contar a quienes esperan por tejidos como córneas.

¿Qué dice la Iglesia sobre la donación y trasplantes de órganos?        

San Juan Pablo II se refirió al tema con ocasión del XVIII Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes en el año 2000 y expresó: “Los trasplantes son una gran conquista de la ciencia al servicio del hombre y no son pocos los que en nuestros días sobreviven gracias al trasplante de un órgano. La técnica de los trasplantes es un instrumento cada vez más apto para alcanzar la primera finalidad de la medicina:  el servicio a la vida humana. Por esto, en la carta encíclica Evangelium vitae recordé que, entre los gestos que contribuyen a alimentar una auténtica cultura de la vida ‘merece especial reconocimiento la donación de órganos, realizada según criterios éticamente aceptables, para ofrecer una posibilidad de curación e incluso de vida, a enfermos tal vez sin esperanzas’ (n. 86)”.

Tras reflexionar sobre los aspectos éticos, San Juan Pablo II agregó: “expreso mi esperanza de que la investigación científica y tecnológica en el campo de los trasplantes, gracias a la labor de tantas personas generosas y cualificadas, siga progresando”.

Asimismo, dijo: “Es preciso sembrar en el corazón de todos, y especialmente en el de los jóvenes, un aprecio genuino y profundo de la necesidad del amor fraterno, un amor que puede expresarse en la elección de donar sus propios órganos”. 

Eco Católico.      

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