El caro precio de la belleza

  • Las cirugías estéticas ganan mercado en el país, a pesar de que fueron la causa de muerte de 13 personas en los últimos 10 años.

Sofía Solano Gómez

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“El mercado de la belleza no debería quedarse solo en una linda apariencia, que se muestra vacía de sentimientos y hueca de razón en muchos casos”, dice el presbítero especialista en teología moral José Daniel Vargas, al consultarle sobre el tema de las cirugías estéticas, a propósito de la muerte de 13 personas que en la última década se sometieron a tratamientos de este tipo en nuestro país.

Estos decesos registrados por la Medicatura Forense, corresponden a 12 mujeres, según lo documentó una investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR), única en el país y desarrollada por la Dra. Marcela Balmaceda Chaves, bajo la supervisión del Dr. Maikel Vargas Sanabria.

De las 13 personas, la cirugía realizada con mayor frecuencia y que generó mayores fallecimientos fue la liposucción, seguida por el agrandamiento de glúteos y la remodelación de abdomen.

Las causas de estos decesos fueron el embolismo pulmonar (bloqueo de los vasos sanguíneos), el shock séptico (infección masiva en el cuerpo humano) y el shock hipovolémico, también conocido como síndrome hemorrágico o sangrado intenso.

Igualmente, se han conocido a través de los medios de comunicación casos recientes de pacientes que han pasado peligros de muerte por someterse a tratamientos de este tipo, así como millonarias demandas planteadas por procedimientos supuestamente mal realizados.

Hay que distinguir

Pero, ¿las cirugías estéticas son moralmente aceptables?, ¡Sí! Sin embargo, el llamado es a distinguir entre una intervención dirigida a corregir una deformidad, a causa de un accidente, por ejemplo, y una intervención para disimular o atenuar efectos de la edad.

En ambos casos, no está mal, pero tenga en cuenta que una persona no vale solo por su apariencia, ni mucho menos puede poner en riesgo su salud física y su equilibrio emocional, solo por su obsesión estética y menos si ésta es desproporcionada.

“La cirugía estética es una gran oportunidad que da la ciencia médica de hoy, para permitirle a un ser humano recuperar su autoestima y mejor apariencia en casos de accidentes, mutilaciones, intervenciones quirúrgicas e incluso en procedimientos médicos que requieren luego reconstruir alguna parte del cuerpo. Si colabora al bienestar real e integral de la persona y se realiza a través de los medios oportunos, sería moralmente lícito”, expresó el sacerdote. 

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