

Con este título traducido del inglés (Falling Down) se estrenaba hace poco más de 30 años una película que quedaría para siempre en la historia del cine como una premonición sobre el deterioro de la salud mental en nuestras sociedades occidentales.
Su protagonista, Bill Foster, interpretado magistralmente por Michael Douglas, es un hombre aparentemente normal sumido en una vorágine de situaciones complejas que lo llevan a tomar decisiones fatales, destructivas y violentas, que cambiarán para siempre su vida y la de muchos a su alrededor.
El filme retrata la frustración y la tensión propia del mundo urbano moderno, en el que la vida se diluye entre problemas, ambiciones insaciables y sueños rotos de una felicidad ilusoria, en medio de un egoísmo generalizado donde nadie se interesa por nada más que por sí mismo.
Fue lo primero que vino a nuestra mente el pasado lunes 3 de junio por la mañana cuando nos enteramos en las noticias del horrendo crimen de un hombre en un lujoso residencial en Guachipelín de Escazú. Según ha trascendido, el fallecido y quien lo habría asesinado -vecinos de al lado- mantenían un largo historial de problemas que incluso habían derivado en acusaciones judiciales que estaban en curso.
Un video perturbador que captó los hechos revela que luego de una discusión entre las respectivas esposas, según parece por una llave de paso de agua, los hombres se enfrascaron en una disputa hasta que uno de ellos sacó un arma y le disparó al otro en unas 14 ocasiones.
Ahora uno está en el cementerio, otro en la cárcel, hay dos familias destrozadas y un dolor que se extiende a muchísimas personas a su alrededor.
Numerosos editoriales hemos dedicado al flagelo de la violencia que se ha instalado en nuestras relaciones humanas, reflejo de una creciente descomposición social que hunde sus raíces en la pérdida de valores, la nula capacidad de resolución de conflictos y el abandono de la empatía y la fraternidad como formas habituales de comportamiento.
Estas son normas de conducta que se aprenden desde la primera infancia, bebiendo del ejemplo de los padres y creciendo en una cultura de paz, paz primero con nosotros mismos, con nuestro entorno y desde luego con Dios.
Por eso, hay que señalar otro aspecto fundamental en este escenario de violencia en que hemos convertido nuestros barrios, calles y hogares: la grave desestructuración de las familias, los padres y madres ausentes, las agresiones físicas, psicológicas y simbólicas de las que son víctimas muchos de nuestros niños y jóvenes.
Vivimos ahogados en ocupaciones para poder “salir adelante”, ya no hay tiempo para encontrarnos en el hogar, mirarnos a los ojos, escucharnos, dialogar, rezar, resolver juntos los problemas, alegrarnos de lo bueno y acompañarnos en las pruebas.
Toda esta pérdida del sentido de la familia tarde o temprano pasa la factura en heridas emocionales que saltan cuando se juntan la adrenalina y los problemas, nublando toda capacidad de pensamiento sereno y comedido.
No podemos dejar por fuera el crimen y su dinero “fácil”, el maldito narcotráfico que recluta a jóvenes que no ven más salida para sus vidas que formar parte de bandas criminales, entablando guerras por territorio con un saldo de muerte y sufrimiento. Todo sin que, como pareciera, las autoridades puedan hacer lo suficiente.
La tecnología, con todo lo bueno que tiene, también acarrea riesgos muy grandes en detrimento de los principios y valores de paz. Hoy nuestros niños se acostumbran a usar armas, recargarlas y “matar” a través de los videojuegos, en los que se premia al que es más cruel y al que más sangre derrama.
Ni se diga del torrente de contenido nocivo digital que muchos jóvenes consumen diariamente, la pornografía cada vez más despiadada y la proliferación de ideologías contrarias al bien y la verdad.
A propósito de la entrevista que esta semana hicimos a la señora Ministra de Educación, hay que señalar las deficiencias de un sistema educativo que para muchos resulta excluyente, donde en los últimos años se ha quitado autoridad a los docentes y para el cual ya no existen responsabilidades de parte de los estudiantes, sino solo “derechos”. El nefasto resultado está a la vista.
Desde luego, tenemos también un problema relacionado con la tenencia y portación de armas. ¿son realmente rigurosos los exámenes psicológicos necesarios para obtener un permiso?, y más allá de eso, ¿qué se hace para controlar el millonario mercado negro de armas ilegales que circulan tan fácilmente en el país?
“Monseñor, en este tiempo, también por la guerra de Israel en contra de los musulmanes de Gaza, se escuchan comentarios más que antes, acerca de su religión, del islam y de su libro sagrado, el Corán. He oído que en este libro, se habla y, con respeto, también de María y de Jesús, lo cual me ha sorprendido. Monseñor, ¿podría saber concretamente lo que dice el Corán de Jesús y de María? Espero que esto no le exija mucho tiempo; le agradezco su atención y pido su bendición”.
Hugo Cortés O. - San José.
Estimado don Hugo, no se preocupe en absoluto. No me quita mucho tiempo contestarle, ya que tengo (y desde hace ya muchos años) el Corán entre mis libros de estudio. En la “sura” tercera (lo que equivale a “capítulo”), encontramos afirmaciones realmente sorprendentes acerca de Jesús y de María. En los versículos desde el 45 al 50 del capítulo (sura) tercero encontramos diez afirmaciones en relación con Jesús:
Se dice que Jesús es la Palabra de Dios.
Se declara que Jesús es Espíritu de Dios.
Se afirma que Él habló cuando solo tenía dos días de haber nacido.
Que dio vida a un pajarito hecho de barro.
Se afirma que Él dio la Escritura (Biblia) al mundo.
Que curó a muchos enfermos.
Que, inclusive, resucitó a muertos.
Que Él está vivo.
Que se fue al Cielo.
Y que Él volverá.
Lo que se dice en los números 3 y 4, fue transmitido por libros apócrifos, es decir, por esos escritos que intentaban llenar los silencios de los Evangelios, acerca de los primeros años de la infancia y que, obviamente, no son textos inspirados… Todo lo demás, como usted, don Hugo, y cualquiera que conozca nuestra Sagrada Escritura, sabe que lo que acabamos de presentar de Jesús, corresponde a la verdad. ¡Y esto, obviamente, nos sorprende!
Nada de todo esto se afirma en el Corán de Mahoma… No se dice que Mahoma haya curado a enfermos, ni se afirma que tenga que volver. Se recuerda, sencillamente, que murió y no se dice que tenga que volver.
Era obvio que, desde cuando empezó a difundirse el Corán, los expertos (cristianos y no cristianos) en historia de las religiones, se preguntaran acerca del posible Autor de estas afirmaciones tan atinadas acerca de Jesús. Cuando, además, en el versículo 47 de la misma sura 3 (capítulo) se afirma que María concibió a Jesús sin colaboración de varón. He aquí el texto: “Dijo ella: Señor, ¿Cómo pueda tener un hijo, si no me ha tocado mortal? Dijo (¿el Ángel?): Así será. Dios crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, le dice tan sólo: ¡Sé!, y eso es” (3, 47).
En 1893 Monseñor Bernardo Augusto Thiel, II Obispo de Costa Rica, “se atrevió” a publicar una Carta Pastoral titulada Sobre el justo salario de los obreros y artesanos. Con ella buscó introducir la Doctrina Social de la Iglesia Católica en el país, a pesar de que el gobierno liberal no veía este tipo de propuestas con buenos ojos.
El joven Luis Roberto Suárez Cordero CM se convirtió en sacerdote de Jesucristo el pasado sábado 11 de mayo en una Solemne Eucaristía en la Catedral de Puntarenas, en la que recibió la imposición de manos de Mons. Daniel Fco. Blanco Méndez, obispo auxiliar de San José.
El misionero vicentino estuvo acompañado de su familia y amigos, así como de un gran número de sacerdotes de su congregación y de varias diócesis de país.
Además del Jubileo Universal, la Iglesia en Costa Rica tiene celebraciones especiales.
El Papa Francisco ha inaugurado un Año de la Oración, desde enero 2024, como preparación espiritual para el Jubileo Universal 2025 que iniciará este 24 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedros. Además, se ha convocado un Jubileo con ocasión de los 350 años de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, que, aquí en Costa Rica, tendrá la apertura de la Puerta Santa el 7 de junio, en el templo Votivo al Sagrado Corazón de Jesús, coincidiendo con la misa de las 6 p.m. Por último, tenemos cerca el bicentenario de la declaración de la Virgen de los Angeles como Patrona de Costa Rica en setiembre del 2024 y el centenario de la coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora de los Angeles en abril del 2026.
“Lo que estamos viviendo con el sínodo de sinodalidad, con estos años jubilares y celebraciones marianas en Costa Rica constituye realmente un tiempo de abundante gracia, bendición y misericordia. La apertura de una Puerta Santa abre la posibilidad de ganar indulgencia plenaria si se tienen todas las condiciones requeridas (orar por las intenciones del Papa, confesarse, comulgar y rezar el credo). Invitamos a todo el Pueblo de Dios a participar en las actividades que se han preparado para estas celebraciones y, sobre todo, a unirse en oración y aprovechar este tiempo especial de gracia para acercarnos más a Dios”, mencionó Mons. Bartolomé Buigues Oller, Obispo de Alajuela y secretario general de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.
Sobre el Jubileo Universal 2025 “Peregrinos de Esperanza”