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Sagradas Escrituras: Febe la patrona

By Pbro. Mario Montes M. Noviembre 25, 2022

Continuando con la auto-presentación de la diaconisa Febe, a la que introdujimos el domingo anterior y desde la página de Internet, seguimos transcribiendo el artículo sobre ella, como si hablara en primera persona:

“Pero Pablo no dice sólo que era diácono sino también que soy "prostatis" de muchos y también de él. ¿Qué significa este nombre? Antes de hacer un análisis de este término en las cartas de Pablo quiero que sepas que las últimas investigaciones sociológicas y el estudio de la antropología cultural van sacando a la luz datos hasta ahora desconocidos.

En la sociedad grecorromana eran frecuentes agrupaciones sociales y religiosas formadas sólo por mujeres. Éstas se reunían con frecuencia y llegaron a convertirse en fundadoras y patrocinadoras de asociaciones socialmente mixtas. Los cargos directivos en esas agrupaciones sociales y religiosas, eran habitualmente elegidos por un tiempo determinado y su influencia era inferior a la del benefactor de la asociación, con quien a menudo los miembros mantenían una relación de "protegido".

En este contexto hay que releer el nombre con el que Pablo me nombra: "prostatis". Normalmente lo traducen como "ayudante", "protectora", como si sólo hubiese sido alguien que apoya económicamente a la comunidad y al propio Pablo. De nada ha servido que la literatura de la época dé al término la connotación de responsable, dirigente, presidente, gobernador. La mayoría de los estudiosos me han negado ese reconocimiento. Como Pablo afirma en su carta que yo era “prostatis” de muchos y también de él mismo, los estudiosos han rechazado que ése sentido de dirigente, patrona, responsable pueda ser su significado en mi caso.

Sin embargo en 1 Tes 5,12 el verbo "prostatein" es utilizado para designar a una persona con autoridad en la comunidad y en 1 Tim 3,4ss y 5,17 sirve para designar las funciones de obispo, diácono o anciano. Una vez más nos encontramos que un mismo término se traduce de manera distinta si el sujeto es un varón o una mujer.

Hoy ya son varios los estudios que reconocen que, en el contexto de la carta a los cristianos de Roma (Rom 16,2) la responsabilidad que Pablo me reconoce, tiene que ver con mi liderazgo en el sentido jurídico de patrona (mujer que ejerce el patronazgo). Por tanto ya es hora de reconocer la verdad de mi responsabilidad y autoridad, que no se limitaba a la comunidad de Cencreas, sino que se extendía a otras muchas comunidades, incluso al mismo Pablo que mantenía conmigo una relación de protegido-protectora.

Quiero explicarte cuál era la función de las "patronas" en ni tiempo y en mi sociedad. Ésta no consistía únicamente en el apoyo económico y la hospitalidad de cara a los miembros de la comunidad, sino que también se me pedía que utilizase mi influencia y mis relaciones -cuando fuera necesario- para defender y proteger a la comunidad y cada uno de sus miembros.

De acuerdo con la "ley de reciprocidad" que regía el patronazgo grecorromano, Pablo pide a la comunidad de Roma que corresponda tratándome de acuerdo a la ayuda que he prestado no sólo a la comunidad, sino a él mismo que tenía conmigo una relación de "protegido".

Te cuento todo esto porque ya va siendo hora de que se haga justicia y se den a conocer los datos que están sacando a la luz, con mucho esfuerzo, mujeres biblistas, arqueólogas, filólogas dispuestas a reivindicar la verdad de nuestro protagonismo en la historia, también en la historia del cristianismo primitivo.

Ser “diákono” y “prostatis” no era un honor o un privilegio para mí, era una llamada al servicio de la comunidad. Tuve que dedicar mucho tiempo a pensar, planear, prepararme para ejercer bien esa función de liderazgo, pero sobre todo tuve que empeñarme seriamente en dejar que mis criterios, pensamientos, interpretaciones de la realidad, se fueran configurando al aire de Jesús. Era un trastrueque muy grande de valores, del modo de ver la vida, de abrirme a la realidad como él lo hizo, de aprender a nombrar lo real como él lo nombraba... es decir, tuve que ir dejando que mi cabeza se dejase alcanzar por el Espíritu de Jesús y me fuese configurando como hija y hermana.

Antes de terminar quiero decirte que yo utilicé todas mis capacidades mentales, toda mi inteligencia emocional, para dejarme trastocar por los criterios de Jesús, para servir, proteger y velar por la comunidad que tenía a mi cargo, como una manera de ser fiel al Nazareno y a la comunidad y poder así ser testigo de Jesús que había venido a servir no a ser servido. ¿Haces tú lo mismo? ¿Dejas al Espíritu de Jesús que trastrueque tus criterios, tu escala de valores, tu manera de interpretar la vida?

Seas varón o mujer te hago una doble invitación: la primera, es abrir tu mente y tu corazón para dejarte configurar por los valores, criterios y perspectivas de Jesús el Señor; la segunda, es a unirte a mi acción de gracias a Dios por las posibilidades que en esa primera comunidad se nos dio a las mujeres. Te animo a seguir luchando y confiando para que, algún día, la Iglesia de Jesús vuelva a ser una comunidad de iguales.

Saludos a los hermanos y hermanas de vuestra comunidad. Febe” (“Febe, la diákono de la Iglesia de Cencreas”, en www.feadulta.com/es.

Hemos, pues, desde este punto de vista, de valorar el papel de la mujer en la Iglesia, teniendo en  cuenta este estudio sobre el servicio y entrega de Febe, como modelo de aquellas que, a lo largo de la vida y de la historia de la Iglesia, han sabido dar de sus mejores esfuerzos, a las tareas evangelizadoras de la comunidad cristiana. Dejamos a ulteriores reflexiones sobre esta mujer de la comunidad cristiana de Cencreas, que aparece como protagonista, con cargos de responsabilidad y que gozaba de gran autoridad  y aprecio en la Iglesia en sus comienzos.

 

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