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Agricultores en vías de extinción

By Mayo 18, 2022
El sector agropecuario y agroindustrial es el mayor empleador en las zonas rurales. El sector agropecuario y agroindustrial es el mayor empleador en las zonas rurales. Danny Solano Gómez

José Manuel “Macho” Montero aprendió el oficio de sus padres desde muy pequeño, ha sido agricultor por más de 50 años, en ese tiempo ha habido altos y bajos, pero gracias a este trabajo llevó el pan a su hogar y pudo dar a sus hijos oportunidades que él no tuvo. 

No obstante, especialmente los últimos cinco años han sido muy difíciles para él, los números a veces no dan, en ocasiones la venta de los productos no supera el costo de su producción y siente en la nuca el respiro amenazante de los cobros del banco. 

Los insumos para producir son más caros, el alquiler de la tierra sube año con año, debe pagar las cargas sociales de los peones, los almacenes no le dan crédito por las deudas… Y a pesar de todos esos aumentos, a él le pagan las hortalizas al mismo precio o incluso más bajo, aun cuando los consumidores cada vez paguen más.

Macho es uno de tantos agricultores que ha visto mermar su calidad de vida, pero hay casos más dramáticos de quienes, ahogados por las deudas, han tenido que vender sus tierras o entregarlas a los bancos y buscar otras fuentes de ingreso, incluso hay casos de suicidios.

Rigoberto Vega, Presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), asegura que el país debe sentirse muy orgulloso de la respuesta que desde el campo dieron durante la pandemia más de 500 mil personas quienes, de forma directa e indirecta, conforman la fuerza laboral del sector agropecuario y agroindustrial.

“Recordemos que durante los últimos dos años no han faltado los alimentos en las mesas de los costarricenses e incluso haciendo un importante esfuerzo los precios se mantuvieron de forma bastante equilibrada” manifestó Vega.

La CNAA informa también que el Sector Agropecuario y Agroindustrial es vital para la reactivación que debe experimentar el país, actualmente es el mayor empleador en las zonas rurales, pues representa un 11%.

Trabajan más, reciben menos

El principal problema que enfrentan los agricultores es la comercialización de sus productos, explica Olman Montero, encargado de la Pastoral de la Tierra de la Diócesis de Cartago. “La riqueza de Cartago se va para otras partes, otra gente”, afirmó.  

Por poner un ejemplo, un agricultor trabaja semanas para cosechar coliflor, el costo de producir puede rondar los 375 colones cada una, no obstante, el comerciante ofrece comprarla en 350 colones, este mismo podría ir a venderla ese mismo día a 600 colones o más. 

Por último, en el supermercado usted, como consumidor, la compra a 1250 colones aproximadamente, es decir, hasta 4 veces más que el precio inicial. 

Básicamente, en la cadena de comercialización los que más se benefician con el trabajo de los agricultores son otros, que si bien pueden sumar valor al producto (limpieza, empaquetado, refrigeración, distribución…) son los que se dejan la mejor parte, pero sin ensuciarse las manos, por decirlo de una manera.

Eco Católico habló con varios productores sobre este tema, pero por temor a represalias prefirieron hacerlo fuera de micrófonos, pues señalaron que a veces es mejor que les paguen mal a que los marquen y no les vuelvan a comprar. 

Eso sí, no se trata de unos contra otros. Los agricultores consultados reconocen que necesitan de los intermediarios para colocar su producción, únicamente piden un precio justo. 

Don Olman señala que el CENADA (Centro Nacional de Abastecimiento y Distribución de Alimentos) está tomado por los mismos comerciantes, así que ellos controlan los precios como mejor les convenga.

“El Estado de la Nación informa que el precio que vende un agricultor en el portón de la finca al precio del CENADA el producto se encarece en promedio un 146%, son un montón de recursos, pero no llegan a los agricultores, sino que se quedan en otra parte”, comentó el encargado de la Pastoral de la Tierra.

Guido Vargas, representante de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores (UPA Nacional) coincide en la importancia de acortar la cadena entre el productor y el consumidor final.

Vargas expone que esto podría ayudar a que el consumidor pueda recibir precios “sin la usura de la intermediación”, que -aclara- “siempre va a haber”, pero en ocasiones “se vuelve excesiva”.

Solución: Una subasta agrícola

Precisamente, ante el deseo de un grupo de agricultores de recibir acompañamiento y apoyo de la Iglesia, se conformó la Pastoral de la Tierra. Fruto de esto se logró obtener financiamiento estatal para hacer un estudio de factibilidad, el cual señala que una subasta agrícola podría solucionar el problema de la comercialización. 

Don Olman añade que la investigación indicó que el principal problema era la comercialización, algo que ellos sabían de antemano pero ahora tenían fundamento técnico, y que si se comercializara el 25% de la producción nacional a través de un modelo subasta sería rentable y beneficioso para las partes.

El estudio se publicó en 2017, fue hecho por la Universidad de Costa Rica (UCR). También se contó con el apoyo del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC). La noticia ofrecía una luz de esperanza a los productores, sin embargo, a pesar de los datos y posibilidades, no se ha creado ninguna subasta. 

Don Olman no pierde la fe en que sea una realidad, informa que si bien ha habido interés de parte de instituciones gubernamentales no ha sido posible concretar nada aún. 

En todo caso, asegura que continúan buscando fondos y que una propuesta es comenzar con una subasta a menor escala y a partir de ahí crecer poco a poco.

Un país caro para producir

Las cosas venían mal, pero si se le suma una crisis económica en el país, una pandemia, una guerra entre dos naciones productoras de insumos agrícolas (Rusia y Ucrania), el aumento de combustibles… Pues, la situación es aun peor que hace cinco años.

“En el último año teníamos fertilizantes de fórmulas completas a 14.000 o 16.000 colones, ahora están a 38 mil colones o más, hay casos donde ni siquiera se consiguen. Un contenedor de Shanghái a Puerto Caldera andaba por 4.000 dólares, pero hemos visto precios de hasta 20 mil dólares. Otro ejemplo, el alambre para cercas pasó de 23 a 50 mil colones…”, lamentó el representante de UPA Nacional.

Vargas propone reducir los costos de producción, afirma que han hecho propuestas a los gobiernos, pero sienten que ni siquiera los escuchan. Una idea es bajar los costos de los insumos y hacerlos más accesibles.

“Para registrar un producto o un insumo se necesitan 13 años… Entonces, hay moléculas de primera generación que las pueden utilizar agricultores en Panamá y Nicaragua, pero aquí nosotros no podemos, pero sí vienen otros productos producidos por esas moléculas y ahí nadie dice nada”, criticó.

Otro aspecto que menciona es el relacionado con las cargas sociales, pone como ejemplo que a veces un productor necesita un peón por unos días, pero está obligado a asegurarlo por todo el mes. 

Según él, se podría buscar un aseguramiento por tiempo real, lo cual a su vez -asegura- ayudaría a reducir la informalidad en el sector agrícola y bajar costos. 

Asimismo, afirma que esto debe ir de la mano con asistencia técnica, transferencia tecnológica y búsqueda de mercados.

Antonio Mora, de Coopeagri, una empresa social solidaria dedicada principalmente a la producción de café y azúcar, insiste que es necesario bajar las cargas sociales en el sector agrícola. “Tenemos la ventaja de tener un seguro social, pero a costa de hacer un aporte bastante alto, esto ayuda claro en medicinas, tratamientos… pero encarece la producción."

Respecto a los insumos, apunta a bajar los aranceles, pero de nuevo, esto implicaría menos ganancias para el Estado. Por otra parte, observa que hay dificultades para acceder a plaguicidas más eficientes debido a las regulaciones del Ministerio de Agricultura. 

“Hay trabas, las mismas casas comerciales tienen intereses en que no se aprueben cambios, porque pueden entrar competidores y eso los obligaría a bajar precios y demás”, opinó.

Mora declara que, por ejemplo, el glifosfato (conocido comercialmente como Roundup) ha sido prohibido en países alrededor del mundo, sin embargo, en Costa Rica se continúa utilizando y hay limitaciones para usar otras alternativas.

Acceso al crédito

Los agricultores necesitan invertir para producir, pero esto es complicado cuando no hay acceso al sistema financiero. De hecho, el Banco Central estima que en 2021 el crédito destinado al sector agropecuario representó apenas el 3% del crédito total otorgado, en 1998 era del 10%.

Guido Vargas expone que Costa Rica es un país caro para producir y, en el caso de los agricultores, necesitan invertir para producir.

Vargas señala que hace 35 o 40 años los agricultores podían obtener créditos más fácilmente, pero ahora tienen muchos obstáculos y requisitos, por eso optan por otras opciones, como las cooperativas, no obstante, estas no están presentes en todas las zonas del país.

En esa línea, Mora recalca que se suponía que el Sistema Banca para el Desarrollo vendría a beneficiar a los pequeños y medianos productores, sin embargo, son pocos los que logran cumplir con los requisitos.


Respuesta urgente

El arzobispo de San José, Mons. José Rafael Quirós, ha reiterado el llamado a atender la crisis en el agro. En la Eucaristía del 1 de mayo, Día de San José Obrero, reflexionó sobre esto.

“Ha llegado el momento de responder a la urgencia de impulsar oportunidades reales para nuestros agricultores y la reactivación del agro, que facilite abastecer nuestro mercado local con granos tradicionales de consumo diario como los frijoles, el maíz, el arroz y otros”, dijo.

La Iglesia ha desarrollado diversos proyectos para apoyar a los agricultores, entre ellos destaca la Feria Parroquial en línea de la Pastoral Social de Cartago, la cual se realiza todos los martes, a través del sitio feriaparroquial.org, allí las personas pueden comprar sus productos por la mañana y estos llegan por la tarde a la puerta de sus casas. 

La misma Pastoral Social, con apoyo interinstitucional, inauguró un invernadero para generar semillas certificadas de altísima calidad y un galpón donde se producirán huevos de gallina. Esto con el propósito de beneficiar a los productores y familias de la zona, especialmente a los más golpeados por la Pandemia de Covid-19.

Esta iniciativa es una realidad gracias a los fondos del Instituto de Desarrollo Rural (Inder) y a un terreno dado por la Iglesia, ubicado en las Moradas Sacerdotales, en Llano Grande Cartago.

Asimismo, la Pastoral Social Arquidiocesana brinda acompañamiento a pequeños productores de café, miel y otros productos. Resalta el trabajo realizado con la Asociación de Ideas Productores Femeninas (Asiprofe). 

Esa organización está integrada por 11 mujeres de la Legua de Aserrí, dedicadas a la elaboración del Café Aromas de la Legua. Con el apoyo del INDER y de la Fundación Populorum Progressio se logró la adquisición de un horno tostador y otras herramientas.

También puede mencionarse el acompañamiento a Manos Unidas al Agro (MUA), compuesto por productores de miel de La Legua de Aserrí. También con el apoyo de la Fundación Populorum Progressio se logró comprar 100 colmenas nuevas para producir miel.

Si bien se trata de esfuerzos valiosos, son muchos los agricultores que enfrentan dificultades y obstáculos para salir adelante.

Last modified on Miércoles, 18 Mayo 2022 15:00
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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