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Sábado, 02 Marzo 2024
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El Padre Víctor Hugo Munguía parafrasea la canción “Cuando Salí de Cuba” de Luis Aguilé y canta: “Nunca podré morirme, mi corazón no lo tengo aquí, allí me está esperando, me está aguardando que vuelva (…) cuando salí del Seminario dejé mi corazón enterrado”.

“Ser sacerdote es bonito”, es una de sus consignas. Como presbítero ha tenido experiencias de todo tipo: bellas, tristes, profundamente espirituales, y hasta se ha “jalado tortas”, como aquella vez cuando le preguntó a una señora cómo seguía la mamá, a lo que ella contestó: “¡Pero Padre si usted le hizo el funeral!”.

En este 2023, el predicador católico Salvador Gómez está celebrando 50 años de compartir un mensaje de paz y de amor fundamentado en la Palabra de Dios. Son miles y miles las personas que lo escuchan a diario o que se encuentran con él en los diferentes eventos y lugares donde es llamado a compartir sus reflexiones. Solo el anuncio de su presencia llena templos y estadios, un don que afirma ser parte de su misión de evangelizar y catequizar a todo aquel que escuche sus mensajes. Conversamos con él y este es un extracto del diálogo:

 

Es uno de los laicos más conocidos en Latinoamérica por su don de la predicación ¿Siente que ha abierto camino para que otros laicos se animen a poner sus dones al servicio de Dios?

Sí. A mí me toco ser pionero en la evangelización sobre todo en los medios de comunicación. Sí, había laicos trabajando en la Iglesia, en la Acción Católica había laicos, ya estaba Cursillos de Cristiandad, estaba incluso la Renovación Carismática, pero trabajando en sus parroquias, en sus grupos, en retiros, pero a mí me tocó aparecer con una biblia en la mano con saco y corbata en la televisión, eso era algo diferente, algo nuevo, algo que no se había visto. Me tocó abrir camino en la evangelización en los medios de comunicación y así me conocieron y eso, sí, animó a muchos a tal grado que ahora hay estaciones de televisión católicas, hay muchos canales, predicadores laicos, pero a mí me tocó abrir camino con la gracia de Dios y sí reconozco que fui un pionero.

 

¿Qué dificultades ha encontrado en estos 50 años y cómo las ha sobrellevado?

La primera dificultad era la desconfianza, como te digo, yo estaba con una biblia, un saco, una corbata, se decía “este hombre es protestante”, o sea, todo mundo pensaba que yo no era católico que yo quería incluso hacer mi Iglesia, muchos creían que yo lo que quería era buscar gente que me siguiera, etc. Pero, gracias a Dios cuando me escucharon yo siempre me mantuve fiel al magisterio citando los documentos del Papa, a los obispos, y manteniendo mi predicación sobre la doctrina católica se fue desvaneciendo ese temor. Luego, otro temor que era el asunto del dinero, estos andan predicando para que les den dinero, para tener dinero. Mira, la Palabra de Dios es gratis, pero verla en la televisión es caro, tener los equipos, los técnicos, todos esos recursos para filmar, editar y poner… eso es caro, y entonces cuando la gente me invitaba, yo les decía voy pero ayúdenme para que yo no tenga que gastar y pagar boletos de avión, todo ese tema también fue un poquito difícil, pero gracias a Dios hemos ido ganando confianza y credibilidad.

 

¿Cuál es el reto más grande que tuvo que enfrentar en estos 50 años?

Fue cuando tuve que pasar por la nulidad de mi matrimonio. Y esto espero que no los escandalice, pero la que era mi esposa me dijo: “ya me cansé de ser la esposa de Salvador Gómez, yo quiero la nulidad del matrimonio, yo quiero separarme, divorciarme”. Le dije, yo no me voy a divorciar, esto hay que ponerlo en manos de la Iglesia y si la Iglesia declara que hay nulidad te doy el divorcio. Tanto que el Tribunal Eclesiástico de Guatemala no me quería aceptar mi solicitud de trámite, porque no tenía divorcio civil y ellos decían que primero me tenía que divorciar y después presentar el trámite de nulidad y yo les decía que si no me dicen que esto va a terminar en una nulidad no me voy a divorciar y eso fue un círculo. Entonces, estudiaron la causa, Monseñor Aguirre era el presidente del Tribunal, me dijo sí, hay causas de nulidad, se decretó la nulidad, me dieron la nulidad y ese episodio hizo que muchos sacerdotes y, fíjense ustedes, muchos laicos más que sacerdotes, me rechazaran, pues no manejaron el tema de nulidad sino de divorcio, pero gracias a Dios tuve el apoyo de obispos y cardenales, ellos fueron más comprensivos. Eso pasó ya hace 25 años y he seguido la mitad de mis años de predicador, predicando gracias a la aceptación, apoyo, tolerancia de obispos y sacerdotes que fueron después abriendo la puerta.

 

¿Cuál es el tema que más le piden?, ¿Tiene usted alguno preferido?

El tema que más me piden es sobre la familia, sobre el matrimonio, los hijos, sobre la participación de la familia en la Iglesia. Ahora, a mí me interesa hablar sobre la participación activa de los laicos dentro de la Iglesia y también sobre todo lo que más me apasiona es explicar cómo más allá de la Iglesia, me gusta mucho hablar con empresarios, en los colegios, con políticos, con gente diciéndole, ustedes son laicos y deben trabajar con los valores cristianos en el mundo. Siempre digo que la mejor manera de evangelizar es brillar, que la gente vea tu vida como testimonio, empresario, te vea como maestro, médico y vean la diferencia entre un hombre cristiano católico y otro que solo trabaja por lucro. Nosotros buscamos el bien, el servicio a los hermanos, esos son mis temas que me apasionan, la participación de los laicos en la familia, en la iglesia y en el mundo.

 

¿Qué piensa del deseo del Papa de una Iglesia que camine junta, humilde, pobre y abierta?

Bueno, ese fue el sueño de Jesús, es el sueño de todos los que queremos seguir a Jesús. El Papa Francisco es un hombre, un pastor con olor a oveja como él dice, es un hombre más pastoral algunas veces incomprendido, a veces deja opiniones personales y todo lo que un Papa dice todo el mundo lo toma como doctrina, no conocen bien la diferencia entre hablar cátedra a hablar de la doctrina y sus opiniones, pero me parece excelente, la Iglesia ésta en camino, vamos a las periferias, debemos abrirle la oportunidad a todos los que quieran con un corazón bueno y recto aceptar el llamado a la conversión. Esa es mi opinión, hay que abrir la puerta a todos, pero para que todos acepten el llamado a la conversión y caminen hacia la santidad.

 

¿Qué anécdota recuerda y que no haya podido olvidar?

Sobre todo en la televisión, para mí ha sido increíble que yo estoy dando un tema , estoy predicando y alguien te está escuchando y dice -está hablando para mí- tengo muchas anécdotas, por ejemplo un día un hombre dijo: “hoy si voy a matar a mis vecinos”, sacó la pistola y pasó por la sala y su esposa estaba viendo el programa en ese momento miró a la esposa, miró el televisión y yo estaba diciendo no mates a tu enemigo, al enemigo se le destruye de dos maneras, una es matándolo y la otra es haciéndolo amigo, si lo matas vas a multiplicar tus enemigos, si lo haces amigo vas a multiplicar tus amigos, él dice que se sentó y empezó a escuchar, y dice, eso cambió mi vida, por usted no soy asesino, o sea, así te puedo contar millones de anécdotas de la gente que oyó una palabra en el momento preciso a través de la televisión.

 

¿Piensa retirarse algún día?

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