

“¡Él no es un Dios de muertos, sino de vivos!” (Mt 22, 32). En la Conmemoración de los Fieles Difuntos, este 2 de noviembre, muchos fieles se acercan a los cementerios para recordar a sus seres queridos, incluso hay comunidades parroquiales que celebran la Santa Eucaristía en los camposantos.
Surge la pregunta: ¿Por qué se reza por aquellos que ya fallecieron? Básicamente, se hace para que todos los difuntos alcancen la Gloria Celestial.
Desde los primeros tiempos, la Iglesia honró la memoria de los difuntos y ofreció sufragios en su favor, en particular la celebración de la Santa Eucaristía, para que una vez purificados, puedan llegar a la visión de Dios.
De hecho, en la Santa Eucaristía la Iglesia siempre recuerda a los difuntos: “Acuérdate también de nuestros hermanos que durmieron con la esperanza de la resurrección y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro”.
Además de la oración, la Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.
El purgatorio
A veces el purgatorio es presentado como un lugar de castigo y llamas, donde las ánimas sufren… Aunque esa dramática y artística representación es muy común en pinturas, incluso en cuadros que están en templos, en realidad no coincide con la enseñanza bíblica y de la Iglesia.