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El Padre Edwin: Una vida de servicio a los más necesitados

By Octubre 30, 2026

Cuando ocurrió la emergencia por el terremoto de Cinchona, en enero de 2008, el Padre Edwin Aguiluz se unió a las brigadas de ayuda y escogió ir a un barrio de migrantes donde la ayuda gubernamental no llegaba.

Deseaba estar con la gente más necesitada y compartir con ellos su sufrimiento. Un día le ofrecieron un “sanguche y un fresco de tamarindo”, pero el agua estaba contaminada y él se intoxicó. Su vida estuvo en peligro y pasó varios días en el Hospital México. Esta anécdota describe hasta qué punto estaba dispuesto a llegar para servir al prójimo.

El Padre Edwin Aguiluz Milla, secretario nacional de Pastoral Social Cáritas, regresó a la Casa del Padre el sábado 24 de octubre. Tras una larga lucha contra el cáncer descansó en paz, rodeado de sus familiares. Su hermano Dennis detalló: “Lo vi y le dije: “Si ves los brazos de Dios es que llegó el momento”. Y justo en ese instante falleció. Descansó en paz”.

Un servidor

Edwin Aguiluz Milla nació el 18 de marzo de 1961 en Honduras, pero su familia se trasladó a Costa Rica cuando él tenía apenas cuatro años de edad. Estudió en el Colegio Calasanz, a cargo de los Padres Escolapios, donde sintió, desde muy joven, el llamado a la vocación sacerdotal.

Fue un muchacho como cualquier otro, salía con amigos e incluso tuvo varias novias, era estudioso y practicaba deportes. Como dato curioso, fue campeón nacional juvenil de Taekwondo a finales de la década de 1970, en la categoría de cinta roja.

Tenía 15 años de edad cuando comenzó a hacer discernimiento vocacional con los Padres Escolapios, fue admitido como acólito e hizo votos de pobreza y castidad.

Sin embargo, el joven Edwin deseaba ir más allá del ámbito educativo y anhelaba una experiencia más social, surgió entonces una posibilidad con los Padres Pasionistas, dedicados particularmente al servicio a los más necesitados. Con esta antigua congregación, fundada en 1720 en Italia, recibió el Padre Edwin su Ordenación Presbiteral.

La Misa Solemne iba a ser en la Catedral Metropolitana, pero él prefirió que fuera en Los Guido de Desamparados, en un templo que él, personalmente, estaba ayudando a construir. Allí, en marzo de 1990, en una iglesia a medio terminar, el Padre Edwin fue ordenado presbítero.

Así, con los Pasionistas, viajó a Honduras, el país donde nació, para adentrarse en las montañas en la frontera con Guatemala. En esa zona remota había pueblos sumidos en la pobreza, donde los militares llegaban a reclutar jóvenes a la fuerza y el Padre Edwin alzó la voz para denunciar ese tipo de atropellos.

Con el tiempo comenzaron a entrar llamadas telefónicas y amenazas directas de parte de miembros del ejército. Su vida corría peligro, por lo tanto, los Pasionistas decidieron enviarlo a España. En ese país se consagró al estudio de la historia e incluso tuvo acceso al Archivo General de las Indias, que estudió con la pasión que caracterizó todo lo que hizo. De hecho, a lo largo de su vida, hizo varias publicaciones sobre la época colonial en Centroamérica.

Luego regresó a Costa Rica para servir en el seminario de la Congregación de la Pasión en Los Guido. Cuando los pasionistas decidieron concluir su misión en tierras costarricenses, el Padre Edwin manifestó su deseo de quedarse aquí y Mons. Román Arrieta Villalobos, V Arzobispo de San José, le permitió servir como sacerdote arquidiocesano.

Así empezó su servicio pastoral por diversas comunidades como Barrio Naciones Unidas, Barrio La Cruz, Barrio Poás de Aserrí, Lomas del Río, Coronado, La Uruca y Barrio San Cayetano, entre otras. También fue capellán de Hogares CREA, donde aprendió sobre la atención a personas con adicciones.

Precisamente, en el Barrio Naciones Unidas abrió un hogar para atender a personas con problemas de adicción. Se encargaba de buscar personal, como psicólogos, y recursos para ayudar a estos hermanos. Él mismo recogía indigentes, los limpiaba y ayudaba a bañarse, con tal de que iniciaran un proceso de rehabilitación.

Fundó también el primer albergue en Costa Rica para madres solteras drogadictas, aun a pesar de grandes obstáculos gubernamentales. Así, lideró la creación de varias iniciativas relacionadas con quienes viven en las calles de San José.

Estudioso

El Padre Edwin fue un hombre talentoso, amante del conocimiento. Estudió teología en el Instituto Teológico de América Central y la Universidad Nacional de Costa Rica. Fue licenciado canónico en Historia de la Iglesia, por la Universidad Pontificia Comillas, España.

Tenía un diplomado en Exégesis Bíblica, por la Universidad de la Santísima Concepción de Chile. Además de un Técnico en reparación y mantenimiento de computadoras. Recientemente había llevado un Máster en Inteligencia Artificial e Innovación.

Quienes lo conocieron, recuerdan la emoción que sentía al descubrir el funcionamiento de nuevas aplicaciones, conocimiento que siempre estaba dispuesto a compartir.

También tuvo experiencia y formación en el Manejo de Emergencias. Fue conocido por lograr la articulación entre diversas instituciones y coordinar las ayudas de la Iglesia para la atención de desastres.

Una faceta poco conocida del Padre es que fue inventor. Sí, el Padre Edwin utilizaba sus múltiples conocimientos para inventar aparatos que le sirvieran tanto a él como a otras personas en sus tareas cotidianas.

En una ocasión desarrolló un tanque especial para lavadoras, con el objetivo de que no se desperdiciara agua. Otro de sus inventos fue un “cambiador” de bombillos, que consistía en una vara larga que se extendía para alcanzar partes altas con un sujetador, el cual permitía enroscar o desenroscar los bombillos.

Como secretario nacional de Pastoral Social Cáritas, el Padre Edwin encarnó la cercanía de la Iglesia con los más necesitados. Defendió con valor a los agricultores y pescadores, y a favor de ellos coordinó acciones con sectores gubernamentales, sindicales, políticos, empresariales y organizaciones sociales.

Por eso, no es de extrañar que expresidentes y exministros de la República, diputados, líderes sociales, dirigentes sindicales y miembros de Cámaras Empresariales, entre otros, hayan expresado dolor por su fallecimiento.

El Padre Edwin sirvió como sacerdote durante 36 años y hasta el final de su vida continuó trabajando. A pesar de estar enfermo y en cama no dejaba de estudiar, leer, producir material, dar instrucciones, coordinar… Porque ciertamente amaba servir y era feliz de poder hacerlo.

Un hombre justo

“La vida de los justos está en manos de Dios” (Sabiduría 3,1). Iluminado por esta frase de las Escrituras, Mons. José Rafael Quirós, arzobispo metropolitano, presidió el funeral del Padre Edwin, realizado el domingo 25 de octubre, en la Parroquia de San Cayetano, en San José centro, donde fue párroco hasta su último aliento. Llegó tanta gente que afuera del templo había personas de pie que llenaron todo el atrio.

“Fue un hombre que se desvivía por el servicio”, expresó Monseñor, quien destacó cualidades del sacerdote, como la entrega, la atención a los fieles y la escucha.

La Misa fue concelebrada por el obispo auxiliar de San José, Mons. Daniel Francisco Blanco, por el obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Javier Román Arias y por el obispo emérito de Alajuela, Mons. Ángel San Casimiro.

Su sobrina y ahijada, María, comentó que él una vez le contó que había apoyado y acompañado a tantas personas en su enfermedad y que una vez le preguntó a Dios: ¿Por qué a ellos y no a mí? “Es como si una vez más le quitara esa batalla a otra persona para vivirla él. Hasta su último momento se entregó y vivió por los demás”, mencionó.

Ronald Fernández, colaborador de la Parroquia Natividad de la Santísima Virgen María, donde el Padre Edwin sirvió durante 10 años, agradeció por el carisma del sacerdote, por su calidez, su escucha y su sonrisa.

La filial de María Auxiliadora en La Peregrina ofreció un mensaje: “Nos acompañó por diez años, de los cuales vivimos grandes experiencias, entregado a su sacerdocio, llevando una vida humilde, sencilla sin ostentaciones”.

“Disfrutamos y aprendimos mucho de sus homilías y cursos, porque él era una persona muy estudiosa de la palabra de Dios y le gustaba compartir sus conocimientos con la comunidad”.

Mons. Javier Román, presidente de la Conferencia Episcopal, escribió en sus redes sociales: “Despedimos a un sacerdote que comprendió que el Evangelio no solo se anuncia con palabras, sino que se hace vida cuando nos acercamos al que sufre, defendemos la dignidad humana y tendemos la mano a quienes más lo necesitan. El Padre Edwin hizo de la doctrina social de la Iglesia una misión de vida”.

Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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