

Marco Tulio Murillo y Xinia Segura, matrimonio costarricense con 36 años de casados y 26 de servicio en la Pastoral Familiar, participaron en el encuentro con el Papa León XIV por los diez años de la exhortación apostólica Amoris Laetitia.
Representaron a Costa Rica y al Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM. Junto a ellos estuvo Monseñor Javier Román, obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica. Con ellos conversamos acerca de esta experiencia y este es un resumen del diálogo.
¿Cómo inició su vinculación con la Pastoral Familiar?
Nuestro servicio comenzó en nuestra parroquia y creció hasta la diócesis y el ámbito nacional. Desde 2023 nos vinculamos con el CELAM en una reunión de responsables de Pastoral Familiar de Centroamérica y Costa Rica y desde entonces hemos participado en otros dos encuentros.
¿Qué fruto concreto esperan de estos días de reflexión?
Para esta cita no nos esperaban grandes discursos, más bien escucha y silencio para discernir cómo acompañar a los matrimonios en todos los ámbitos, y cómo estar cerca de las familias que viven situaciones de vulnerabilidad y sufrimiento. Las familias son sujetos de la misión de la Iglesia y hay que reconocerlo y apoyarlo plenamente.
A10 años de Amoris Laetitia, ¿qué ha cambiado en la Iglesia en relación a la evangelización de las familias y en particular al acercamiento de sus realidades de fragilidad?
A diez años de Amoris Laetitia, la tarea es pasar de las ideas a las acciones, con procesos concretos siguiendo seis caminos:
Acogida: acercarse a las familias que no viven una situación considerada ideal, evitando que la Iglesia sea percibida solo como una instancia que juzga o pone requisitos.
Acompañamiento: pasar de una pastoral centrada solo en los sacramentos a procesos continuos antes, durante y después del matrimonio.
Discernimiento: acompañar situaciones complejas sin reducirlas a respuestas automáticas de permitir lo prohibido
Misericordia: reconocer que hay matrimonios y familias heridas que necesitan tiempo, escucha y sanación.
Corresponsabilidad: dar mayor protagonismo a matrimonios, padres, abuelos, jóvenes y otros laicos comprometidos en la evangelización.
Misión: descubrir que una familia evangelizada puede convertirse en evangelizadora de otras familias.