

Los Evangelios no registran ninguna palabra pronunciada por San José. No obstante, después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José. Más que de palabras, el esposo de María es un hombre de hechos y acciones.
“En Nazaret junto a la Virgen Santa/ en Nazaret Glorioso San José/ cuidaste al Niño Jesús/ pues por tu gran virtud fuiste digno custodio de la luz”. Así dice el bello Himno al Glorioso Patriarca San José, que se entonará en estos días en la Catedral Metropolitana.