Inicia su proceso de purificación, camina solo por el desierto sin provisiones, durante los primeros días el paso es firme, aunque el sol es abrazador y cae de lleno sobre Él, la mente tiene claridad, aunque el hambre empieza a pedir su espacio, y el cuerpo reclama la dosis de alimento al cual está acostumbrado.
Es precisamente en ese momento que llega la primera prueba, “golpea la arena y tendrás agua, ordena a la piedra que se convierta en pan”, solo basta una orden porque tiene el poder, es latente y está disponible. Pero no cede, se da cuenta del alcance de esa opción, ceder significaría poner la necesidad personal como prioridad absoluta, su decisión llega sin drama y sobria, “No solo de pan vive el hombre”, no va a utilizar su poder para beneficio propio.
Continua con el hambre a la par, sabe que el camino para el cual es elegido exige dependencia y no ninguna autosuficiencia, mucho menos impuesta. La tentación termina.
Ahora el pulso se acelera, el estomago reclama, el cuerpo pide que lo alivie, en la noche el frío reemplaza al calor y es igual o peor, sobre todo porque el hambre no duerme.
Han pasado más de 25 días, y el cansancio pesa mucho más que el propio cuerpo, cada paso que da exige una voluntad suprema, al llegar a un risco surge la segunda prueba, un nuevo conflicto, “lánzate, los ángeles no te dejarán caer”, el miedo lo abraza, hacerlo significaría la confianza en una exigencia, es tomar la fe y convertirla en demostración pública. Pero decide no poner a prueba lo que sostiene su misión, sabe que su relación no está construida para hacer desafíos, sino para mostrar obediencia.
Van 30 días y el cansancio atrofia su mente, el tiempo se confunde y puede ver ciudades, es la tercera prueba. Reinos completos, todos para Él rendidos a sus pies y bajo su control, Él esta ahí al límite de lo humanamente posible, el dolor terminaría, el ofrecimiento es completo, solo debe de decir Sí. Pero sabe que aceptar implica someterse a un crecimiento personal y de bienestar de tener control absoluto de todo y al final elige el libre albedrío, no va a gobernar para obligar a nadie, porque no lo va a hacer desde la fuerza sino desde el servicio.
40 días después el amanecer le anuncia que las pruebas terminaron y su primera misión en el vacío de arena ha concluido y está listo para iniciar su misión, camina lentamente con pasos cansados, sabe que el dolor regresará de otras formas con otras caras y serán más crueles que el mismo desierto, pero conoce cual es el objetivo.
Nadie más en la historia de la humanidad, ningún líder se ha preparado de esta forma o similar y mucho menos sin levantar una espada, solo utilizó un mensaje y con él, hizo temblar los cimientos de todos los que tenían poder.
No dejó nada escrito, lo que dijo y como lo dijo fue transmitido por otros, solo habló de perdón, de amar al prójimo, de hacer el bien, con este mensaje cambio la ruta de la humanidad para siempre, todo esto en tres años.
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