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¿Cómo ser un ganador en la vida?

By Junio 30, 2023

Poco se conoció a través de los medios de comunicación sobre los detalles de último viaje del Papa Francisco a Hungría, una visita apostólica muy importante no solo desde el punto de vista pastoral, sino también con relación a los esfuerzos de paz que la Iglesia impulsa en el actual conflicto entre Rusia y Ucrania.

El sábado 29 de abril por la tarde, Francisco se trasladó al estadio Papp László Budapest Sportaréna para su encuentro con los jóvenes. A su llegada, tras cambiar de vehículo y después de dar algunas vueltas alrededor de los aproximadamente 12.000 jóvenes presentes, fue recibido por el Obispo encargado de la Pastoral Juvenil, Mons. Ferenc Palánki, mientras se entonaba una canción.

A continuación, tuvo lugar la representación de una danza tradicional y los testimonios de cuatro jóvenes, que el Papa escuchó con atención. Sus palabras posteriores son respuestas a las grandes preguntas que se hacen los jóvenes de todo el mundo.

“Es importante que haya alguien que provoque y escuche vuestras preguntas, y que no os dé respuestas fáciles, respuestas preempaquetadas, sino que os ayude a desafiar sin miedo la aventura de la vida en busca de grandes respuestas. Las respuestas prefabricadas no ayudan, no hacen feliz. Así lo hizo Jesús”, comenzó el Santo Padre.

En respuesta al primer joven, Bertalán, el Papa agradeció su comprensión de que Jesús no es un personaje de un libro de cuentos o el superhéroe de un cómic: “Cristo es Dios en carne, es el Dios vivo que se hace cercano a nosotros; es el Amigo, el mejor de los amigos, es el Hermano, el mejor de los hermanos, y es muy bueno haciendo preguntas”.

 

¿Qué buscas?

 

El Papa pidió a los jóvenes pensar en María Magdalena, que en la mañana de Pascua fue la primera en ver a Jesús resucitado, una mujer “que tenía una historia”, según remarcó Francisco. Estaba llorando junto al sepulcro vacío y Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” (Jn 20,15). Y así, conmovida hasta la médula, María Magdalena le abre su corazón, le cuenta su angustia, le revela sus deseos y su amor: “¿Dónde está el Señor?”.

Igual el primer encuentro de Jesús con los que iban a ser sus discípulos. Dos de ellos, dirigidos por Juan el Bautista, van tras él. El Señor se vuelve y hace una sola pregunta: “¿Qué buscáis?” (Jn 1,38).

“Yo también hago una pregunta, y cada uno responde en su corazón, en silencio. Mi pregunta es: “¿Qué buscas? ¿Qué buscas en la vida? ¿Qué buscas en tu corazón?”. En silencio, pidió el Santo Padre, “cada uno responde en su interior. ¿Qué busco? Jesús no predica tanto, no, hace camino, hace camino junto a cada uno de nosotros; Jesús camina cerca de cada uno de nosotros. No quiere que sus discípulos sean colegiales que repiten una lección, sino que sean jóvenes libres que caminan, compañeros de un Dios que escucha, que atiende sus necesidades y está atento a sus sueños”.

 

Dos pasos básicos

 

Prosiguiendo en su mensaje, el Papa recordó a los jóvenes que Jesús no aplasta sueños, sino que corrige sobre cómo realizarlos; acepta su deseo de llegar a lo más alto -eso es bueno-, pero insiste en una cosa, para que la recuerden bien: uno no se hace grande pasando por encima de los demás, sino rebajándose hacia los demás; no a costa de los demás, sino sirviendo a los demás (cf. Mc 10,35-45).

“Jesús se alegra de que alcancemos grandes metas, no nos quiere vagos y perezosos, no nos quiere silenciosos y tímidos, nos quiere vivos, activos, protagonistas de la historia. Y nunca devalúa nuestras expectativas sino que, al contrario, eleva el listón de nuestros deseos”.

Luego introdujo el tema de fondo: ¿cómo se llega a ser un ganador en la vida? y recomendó dos pasos básicos, “como en el deporte: primero, apuntar alto; segundo, entrenar”.

“Apunta alto. Dime, ¿tienes talento? Seguro que lo tienes, ¡todos lo tenemos!” -animó el Papa a los jóvenes-, pues “no lo dejes de lado pensando que todo lo que necesitas para ser feliz es lo mínimo: un título, un trabajo para ganar dinero, un poco de diversión… No, ¡pon en juego lo que tienes! ¿Tienes una buena cualidad? Invierte en ello, sin miedo, ¡adelante! ¿Sientes en tu corazón que tienes una capacidad que puede hacer bien a muchos? ¿Sientes que es bueno amar al Señor, crear una familia numerosa, ayudar a los necesitados? Adelante, no pienses que son deseos inalcanzables, ¡invierte en las grandes metas de la vida! Esta es la primera: apunta alto”, afirmó Francisco.

Y la segunda, prosiguió, es: fórmate. ¿Cómo?, en diálogo con Jesús, que es el mejor entrenador posible. Él te escucha, Él te motiva, Él cree en ti, ¡ya sabes!, Jesús cree en ti, Él sabe sacar lo mejor de ti. Y siempre te invita a hacer equipo: nunca solo, sino con otros: eso es muy importante.

“Si quieres madurar y crecer en la vida, hazlo formando equipo en la comunidad, teniendo experiencias comunes. Pienso, por ejemplo, en las Jornadas Mundiales de la Juventud, y aprovecho para invitaros a la próxima, que será en Portugal, en Lisboa, a principios de agosto. Hoy, sin embargo, existe una gran tentación de conformarse con un teléfono móvil y unos pocos amigos -¡no mucho, por favor! Pero, aunque eso es lo que hacen tantos, aunque eso es lo que a uno le apetece hacer, no sirve de nada. No puedes encerrarte en un grupito de amigos y hablar sólo con el móvil: eso es -permítaseme la palabra- un poco tonto”, concluyó el Santo Padre, en medio del aplauso de los jóvenes.

 

Laura Ávila Chacón

Periodista, especializada en fotoperiodismo y comunicación de masas, trabaja en el Eco Católico desde el año 2007.

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