

Un momento para pedir por la sanación, y la reparación. La Jornada Nacional de Oración por las víctimas de abuso espiritual, de poder y sexual, es un día en el cual las diócesis del país se unen en oración frente a este flagelo que causa tanto daño a la sociedad en general y a la Iglesia Católica.
Hacer de la iglesia un lugar seguro es responsabilidad de todos. De los obispos, párrocos, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, laicos… No se trata sólo de evitar que se cometan abusos, sino de crear espacios donde tanto niños como adultos se sientan protegidos.
La prevención y la tolerancia cero no puede quedarse solo en discursos, en una prédica que se la lleva el viento. Deben implementarse medidas concretas, visibles, medibles, accesibles y sostenidas en el tiempo.