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Tus dudas: ¿Cómo debemos llamar a Dios, Jehová o Yahvé?

By Mons. Vittorino Girardi S. Abril 23, 2023

“Monseñor: nos visitan (ahora ya menos que antes) los Testigos de Jehová y nos insisten en que el verdadero nombre hebreo o bíblico de Dios es el que usan ellos, Jehová, y no el que usamos nosotros, Yahvé. En alguna ocasión, he escuchado que los dos modos son correctos y, además, me dieron en aquella oportunidad, el motivo para que se pueda afirmar que los dos nombres son igualmente válidos. ¿Me estoy acaso, equivocando, Monseñor? Le agradecería mucho si nos volviera a explicar el porqué se difundieron las dos maneras para referirnos al mismo nuestro Dios”.

Anayansi Mora C. - Heredia

 

Es como nos dice usted, estimada Anayansi: los dos nombres son correctos y fueron introducidos por la misma razón, a saber, para evitar pronunciar el nombre de Dios que Él mismo había revelado.

Veámoslo. Hay que tener en cuenta que en la tradición hebrea, el nombre de una persona, equivalía a la persona misma, como lo podemos apreciar, por ejemplo, en la oración del Padre Nuestro. Cuando decimos, “santificado se tu nombre”, que equivale a decir, “que Tú seas reconocido como el Santo, como Dios”…

Con mucha frecuencia encontramos en los Salmos, la expresión: “Tu nombre es grande”, “tu nombre es Santo”, y siempre para decir: Dios es grande, Dios es santo. Por respeto no se pronuncia su nombre (Dios).

Ahora bien, el nombre de Dios en hebrero, era indicado por cuatro letras, YHVH y eran conocidas como el “sagrado tetragrama”, ya que en griego, tetra significa precisamente cuatro y grama significa escrito.

Cuando en la Biblia (Antiguo Testamento) el lector judío se encontraba con esas cuatro letras, en lugar de pronunciarlas con sus correspondientes vocales, decía un título de Dios, como Adonai (=El Señor), con más frecuencia, o Shaddai (=El Todopoderoso).

Hay que tener presente, además, que en los manuscritos hebreos antiguos (como también en árabe, para dar otro ejemplo) no se escribían las vocales de las palabras, sino, sólo las consonantes correspondientes, presuponiendo -obviamente- que el lector, ya supiera cuáles eran las vocales para cada palabra.

Cuando los judíos se fueron saliendo de Palestina y dispersándose en varias otras naciones (diáspora), mezclándose con otras poblaciones, tenían el riesgo normal de no recordar con precisión las vocales que correspondían a cada palabra de los textos bíblicos. Entonces, un grupo de expertos, defensores de la tradición, conocidos en la historia, como los Masoretas, término que equivale a “los de la tradición”, decidieron indicar con particulares signos convencionales, las vocales que correspondían a las palabras de la Biblia, para que el lector, ahí en donde se encontrara, la leyera con seguridad y acierto.

Llegando al tetragrama divino YHVH, indicaron las vocales poniendo las propias de la palabra Adonai (A, O, A), dejando la I (iod) final ya que en hebreo es considerada una consonante. Con sorpresa, en lugar de la primera vocal A, los Masoretas pusieron E, y de ahí la palabra YEHOVÁ. Sin embargo, al mismo tiempo se iba difundiendo la otra vocalización, no leyendo YEHOVÁ, sino, YAHVÉ.

Como era obvio, se realizaron ulteriores estudios, comparando varios nombres hebreos compuestos, porque llevan en sus letras una clara referencia al nombre de Dios o tetragrama. Esto no nos debe sorprender, ya que se trata de un caso frecuente también en otros idiomas. En español, por ejemplo, decimos Adeodato, que significa “dado por Dios”, o Cristóforo que equivale a “portador de Cristo”…

Tenemos así los conocidos nombres de Elías, Abdías, Jeremías, Isaías… y vemos que las letras que se referían al nombre de Dios (en la forma del tetragrama) se leían con la vocal A y no E. Por ejemplo, Elías, se compone de “El” (mi Dios) y “YH” que son las dos primeras letras del tetragrama, y juntando las dos partes  tenemos el nombre “Elías”, que equivale a decir, aunque en forma abreviada: “Mi Dios es Yahvé”. Así acontece en los otros nombres compuestos (llamados teóforos, en término técnico) en que se aprecia que  la vocal interpuesta entre la letra Y y la letra H, es A, no E. De lo contrario, tendríamos que leer Elíes, Jeremíes, Abdíes… Se confirma así la lectura de Yahvé y no de Yehová.

Las mismas ediciones protestantes, (de las comunidades cristianas del protestantismo histórico), de la Biblia, han preferido el uso del nombre YAHVÉ y no de YEHOVÁ, como prefieren los Testigos.

Actualmente, gracias al diálogo ecuménico, se ha llegado a aceptar que en lugar de leer YAHVÉ, por ejemplo, en los salmos, se lea SEÑOR; aunque en la edición aparezca, como en los antiguos manuscritos el tetragrama YHVH.

Estimada Anayansi, le ofrezco aquí una compleja explicación para un tema no difícil… Espero no haberla confundido.

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