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“La sinodalidad nos ayudará a superar la iglesia clerical”

By Septiembre 09, 2022
Mons. Marín es licenciado en Teología, con especialidad en Teología Dogmática y doctor en teología. Tiene una larga trayectoria como académico y docente. Mons. Marín es licenciado en Teología, con especialidad en Teología Dogmática y doctor en teología. Tiene una larga trayectoria como académico y docente.

Este año, en el marco de las celebraciones en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, se realizó el I Congreso Teológico Pastoral: “Nationis Benigna Patrona”, cuyo tema fue: La compañía maternal de María en nuestro camino eclesial de comunión, sinodalidad y misión”.

Mons. Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo de los Obispos en la Santa Sede, estuvo a cargo de las diferentes exposiciones. Eco Católico conversó con él sobre el camino sinodal que lleva a cabo la Iglesia. A continuación un extracto de la entrevista.

 

Usted ha hablado de una teología arrodillada, es decir, escuchar al Señor y estar de rodillas para tocar la tierra, la sociedad, con sus problemas y retos. Esto enlaza directamente con el Camino Sinodal…

La teología arrodillada significa estar en contacto con Dios y al mismo tiempo con la tierra. La teología sinodal nos dice que hay que estar a la escucha del Espíritu Santo. El Sínodo o la sinodalidad no es solo una tarea sociológica, nos reunimos, hablamos, comentamos, damos opiniones y decimos que nos parece la Iglesia. No, no es solo eso, está esa escucha del Espíritu Santo, la dimensión Espiritual, para llevar la Buena Noticia al mundo de hoy, escuchar para saber qué quiere Dios de mí, de cada uno de nosotros, de la Iglesia, en este momento de la historia, cómo podemos dar testimonio de Cristo Resucitado.

La teología arrodillada nos habla también de esas dos dimensiones, en la Tierra y en el Cielo, en oración, es una teología orante en el tiempo, profundamente encarnada en la historia. La Teología Sinodal es esto, una teología orante a la escucha de Dios, que quiere llevar la Buena Noticia al mundo de hoy.

 

Usted ha dicho que María es una Mujer Sinodal, quizá nos pueda explicar más esta idea.

¿Qué es sinolidad? Es caminar juntos, comunión en el camino. ¿María qué hace? Es una mujer a la escucha de la voluntad de Dios, es una mujer disponible, humilde, que sigue su vocación junto a su hijo. Esta es la imagen de la Iglesia, una iglesia dinámica, de escucha, contemplativa y activa. Habla también de la realidad de María como Madre de la Iglesia, ella nos acompaña, está con nosotros, no es ajena, el Señor nos da a María como Madre y ella acompaña el caminar de la Iglesia, con su testimonio, con su presencia e intercesión. Esa es una bonita imagen de la Iglesia Sinodal.

 

Este proceso de sinodalidad hace una invitación a todos los bautizados a participar, pero alguien podría cuestionarse ¿para qué? ¿por qué podría interesar mi opinión?

De inicio, todos estamos llamados a participar ¿Por qué? porque estamos incorporados a Cristo, por el Bautismo participamos de Cristo y de la Iglesia, esto nos hace corresponsales, es una consecuencia y una obligación de ser cristianos, el ser cristianos nos compromete, nos unifica con Cristo y nos compromete, no es algo de los clérigos o algunos cuantos.

No es solo la opinión, sino ayudar a encontrar la voluntad de Dios para la Iglesia, es ayudar a los demás, en la iglesia todos estamos unidos, todos somos importantes.

El no participar puede significar frustrar o bloquear la gracia de Dios, la acción del Espíritu Santo, nos dice el Papa: “El Espíritu Santo te necesita, nos necesita a cada uno de nosotros”, para ejercer su obra, testimoniar su amor, nos necesita. Por ahí alguien podría decir: “Yo no participo, no hace falta”, pero es que es importante para ayudar a los demás en este discernimiento, a escuchar la voluntad de Dios, porque el Espíritu Santo habla en el pueblo de Dios, en la Iglesia, la comunidad cristiana.

 

¿Acaso entre tantas voces se podría generar ruido y no llegar a cosas concretas?

Hay que distinguir, hasta ahora ha habido una identificación entre Sinodalidad y Sínodo de Obispos, cuando se habla de sinodalidad te imaginas el Sínodo de los Obispos y no es así, es un error. La sinodalidad afecta a toda la Iglesia, la iglesia es sinodal, todo lo que es iglesia es sinodal, como toda la iglesia también es comunitaria, misionera… El Sínodo de los Obispos es una manera de expresar la sinodalidad, propia de los obispos, pero hay otras, la sinodalidad es más amplia. Una manera de expresar la sinodalidad es a través del Consejo Parroquial o el Consejo Económico de una parroquia, el Consejo Episcopal de una Diócesis, los Capítulos de una orden religiosa…

La sinodalidad afecta la esencia de la Iglesia, lo que el Papa ha buscado es abrir la perspectiva, no es solo el Sínodo de los Obispos, sino la Iglesia que es sinodal, por eso el lema es: “Por una Iglesia Sinodal. Comunión, participación y misión”, en todo esto el Sínodo de los Obispos es un elemento que ayuda, pero no estamos preparando el Sínodo de los Obispos, esto ya es sínodo. Entonces es abrir la perspectiva, no reducirlo solo al Sínodo de los Obispos, que solo es una parte.

 

Este año se realizó la Asamblea Eclesial Latinoamericana y del Caribe. Escuché algunos laicos decir que era un paso valioso, pero que seguían sintiendo el peso del clero en las discusiones y los temas ¿qué piensa al respecto?

Primera cosa, no se cambia la Iglesia de un día para otro, no hay soluciones mágicas, son procesos, es como la siembra, hay que sembrar, no se pone la semilla y los frutos salen de un día para otro.

Segunda cosa, hace falta una conversión de todos los corazones, de todos nuestros corazones, ponernos a la escucha y disposición del Señor. Sí, hay elementos que ha tenido la iglesia clerical, que ha tenido peso, a veces cuando pensamos en la Iglesia pensamos en el clero, pero es el Pueblo de Dios. Entonces, hay que ir progresivamente, y por eso es importante la participación, para ir cada vez más a una iglesia Pueblo de Dios, donde cada uno desarrolla su vocación y sigue a Cristo según su vocación. La sinodalidad nos ayudará a superar la iglesia clerical y vivir la verdadera iglesia de Cristo, donde el sacerdote es sacerdote, el laico es laico, pero cada uno sigue su vocación en una iglesia en la que todos participan.

 

¿Clericalismo o falta de iniciativa de los laicos?

Pues las dos cosas, eventualmente creo que queda un resto de clericalismo, pero ojo que también puede haber un clericalismo de laicos, cuando hay grupos que se enquistan o élites de laicos. No, no son todos, todo el pueblo de Dios, no solo especialistas o los mismos laicos de siempre. No. Es todo el pueblo de Dios.

También hay un miedo a participar, no se asumen riesgos, se dice que no se está preparado… No, no. Hay que ponerse en camino, hay que participar, hay que tener iniciativa, creatividad. Los cristianos no pueden estar a la defensiva, desde la pasividad, tenemos que ser activos. Esto se debe manifestar en todas las realidades eclesiales, por ejemplo, en las eucaristías, ver una participación viva, abriendo el corazón a los demás y a Cristo que recibimos.

Todas las estructuras eclesiales deben estar metidas en la evangelización, todos los cristianos debemos evangelizar, todos debemos dar testimonio. (El proceso sinodal) es un programa que nos impulsa a una mayor coherencia.

 

Me gustaría pedirle un comentario para motivar a los jóvenes a participar de este proceso.

(Hace un gesto de alegría y se entusiasma) Esta apuesta por la sinodalidad tiene sus orígenes en dos sínodos. Primero, el Sínodo de los Jóvenes, esto marcó mucho, al Papa le ayudó mucho. Luego, el Sínodo de la Amazonía.

Constantemente insistimos en que los jóvenes deben ser protagonistas, deben aportar luz, deben comprometerse, ser motor en la Iglesia, estar en la vanguardia siempre, generando esperanza.

Animo a todos los jóvenes a participar, a integrarse, a aportar luz, a ser exigentes. No queremos una juventud amoldada, cómoda, mundanizada… No, tiene que ser una juventud inquieta, alegre, que cuestiona, que ayuda a los demás a ser coherentes, esto es lo que necesitamos. Es el momento de los jóvenes, porque la Iglesia es joven, Cristo es joven. Para eso hay que arriesgar y apostar.

 

Menciona la palabra cuestionar. A veces si a alguien le molesta algo de la Iglesia se desahoga en las redes sociales, en vez de ir y discutirlo de manera abierta y directa…

Precisamente, la sinodalidad debe propiciar la posibilidad de diálogo en toda la Iglesia. Claro, no es una varita mágica, eso tendrá que resolverse en cada uno de los niveles eclesiales. En las parroquias, un estilo parroquial en el que el párroco escucha, mientras que los fieles participan y aportan. En la diócesis, lo mismo, en la Curia Romana igual.

Me gusta la imagen de la Iglesia como familia, la familia de Dios, en una familia ¿qué ocurre? Está unida por el amor, de lo contrario no hay familia, cada uno cumple su función, el padre es padre, la madre es madre, los hijos son hijos, tienen distintas personalidades, se quieren, se respetan, se ayudan, consultan, hablan las cosas, dialogan. Eso tiene que ser la Iglesia, como la familia de Dios, generar un intercambio sereno de opiniones, el deseo de ayudarnos unos a otros, no echar la crítica destructiva, sino ayudarnos.

 

¿Qué temas cree que comienzan a destacar en este camino sinodal?

Estamos recibiendo las síntesis de las diferentes conferencias episcopales. Tienen tiempo hasta el 7 de agosto, ya hemos leído algunas, tenemos que discernir, veremos por cuáles líneas van y prepararemos un documento de trabajo y otro a finales de octubre-noviembre para la fase continental. Un poco lo que hemos visto es que hace falta retomar la dimensión espiritual de nuestra vida,  a veces nos cuesta mucho orar, escuchar al Espíritu Santo. Retomar, potenciar la dimensión espiritual de nuestra vida.

Luego, la dimensión comunitaria, la iglesia como comunidad, no como individuos o grupos separados, poner todo más en conexión en las parroquias y las eucaristías.

Tercero, el contacto y la apertura a las periferias, el Papa insiste mucho en esto. A veces nos cuesta esto: ¿Cómo escuchar a todos? ¿Cómo incluir a todos? El Papa nos da una frase muy dura y clara: “Si ustedes no tocan las llagas de Cristo no habrá Sínodo”, tocar las llagas de Cristo sufriendo, de los que no tienen voz, los marginados, vayan a escucharlas, intégrenlos.

Luego, otro tema que va surgiendo es la tarea evangelizadora, toda la Iglesia debe evangelizar, todo cristiano, somos la Buena Noticia de Cristo, en un mundo convulso, guerras, pandemia, problemas, injusticias, pero nosotros somos la respuesta, somos Cristo en medio del mundo.

Por último, otro gran tema es el de la corresponsabilidad y la participación en la iglesia, de todos los cristianos, de los jóvenes y las mujeres, cada uno a su nivel, según su vocación, pero debe haber una mayor participación, no se trata de suplir o anular otras vocaciones, cada uno según su vocación, habrá que revisar las estructuras de corresponsabilidad y participación.

Es un proceso, los laicos son el grupo más entusiasta, eso es muy bonito. El proceso sinodal no termina nunca, porque pertenece a la esencia de la Iglesia, la Iglesia es sinodal, por eso no termina. El deseo es ese, lograr una Iglesia verdaderamente sinodal, porque significa una iglesia más coherente con lo que Cristo quiere.

Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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