Queremos decirles algo con claridad: ustedes son el presente de Costa Rica. Ya trabajan, ya estudian, ya emprenden, ya cuidan a otros, ya celebran los éxitos o padecen las consecuencias de malas decisiones y ya sueñan con un país distinto. Por eso, ahora, les corresponde participar.
El papa Francisco recordaba que la buena política está al servicio del bien común (Fratelli tutti, 154), y ese bien común no es una idea abstracta: tiene que ver con oportunidades reales, con dignidad, con libertad, con justicia, con un país donde nadie quede descartado. ¿Qué proyecto de país pone al centro la vida humana, la solidaridad, la honestidad y la esperanza? Participar en la vida democrática es una forma concreta de buscar ese bien.
Este primero de febrero, voten con conciencia, con memoria, con esperanza crítica. Infórmense, dialoguen, contrasten propuestas, piensen en los que tienen mayores necesidades.
Como pastores, les decimos: no se queden al margen de una decisión que también los define. Costa Rica necesita su mirada, su energía, su inconformidad creativa y su compromiso.
Queridos jóvenes, sus pastores pedimos al Señor de la vida y de la historia por ustedes, para que no hereden el cansancio ni el desencanto, sino el deseo de participar, de cuidar lo común
y de creer que la democracia puede y debe renovarse y fortalecerse.
Que Cristo, el eternamente joven, despierte en ustedes una conciencia libre y valiente, capaz de discernir, dialogar y comprometerse con un país más justo, solidario y en paz.
Con respeto y cercanía,
Conferencia Episcopal de Costa Rica











