Ha sido un rostro amable y servicial del Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles por los últimos 28 años. Ahora que le corresponde jubilarse, seminaristas y sacerdotes le agradecen y recuerdan con cariño.
Hablamos de Gladys Sánchez Matarrita, una de esas mujeres que sostienen la Iglesia a través de su trabajo y del amor que ponen en todo lo que hacen.
Un video elaborado por los propios seminaristas le permite a Gladys contar en primera persona su experiencia al lado de generaciones de seminaristas provenientes de todo el país, muchos de los cuales hoy son presbíteros con importantes responsabilidades pastorales e incluso obispos.
En el corto, Gladys explica que, tras la prematura muerte de su esposo (tenía apenas 37 años), sintió fuerza para asumir la responsabilidad de sacar sus hijos adelante. Fue así como ingresó en el año de 1998 al Seminario Nacional, de la mano del Padre Randal Soto, a quien conocía desde la infancia y entonces era director académico de teología de la Universidad Católica.
A pesar de que había estudiado contabilidad, tuvo que aprender técnicas secretariales y demás responsabilidades propias de una casa de formación como es el Seminario. A su llegada fue recibida por la recordada Mayelita, quien entonces era la secretaria del Seminario. Hacia ella Gladys solo tiene recuerdos bellos y agradecimiento, por la manera tan amable como la recibió y le enseñó lo que debía saber.
Por su servicio, Gladys se convirtió, para muchos seminaristas, no solo en un apoyo administrativo, sino también en alguien a quien le podían confiar sus alegrías, dudas y preocupaciones, seguros de que siempre recibirían de ella ánimo y un consejo certero.
“Haber trabajado aquí es de lo mejor que Dios me ha dado en la vida, lo llevaré como uno de mis mejores recuerdos, todos han sido muy especiales, he conocido tantos seminaristas y verlos ahora sacerdotes y hasta obispos es una alegría muy grande”, relata Gladys.
Entre los comentarios dejados en redes sociales al video, destaca el del sacerdote Abraham Abarca, quien escribió: “Dichoso me siento de haber disfrutado por siete años de la cercanía, la simpatía y empatía de Gladys Sánchez, siempre fue la sonrisa alegre en medio de las visicitudes de la vida. Y que sea una muy feliz y alegre nueva etapa de jubilada... pasee mucho, disfrute de los hijos y nietos, y siga irradiando alegría donde Dios te lleve”.
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