

“Mi experiencia de fe empezó incluso antes de nacer, pues mis papás me llevaban a Misa cuando estaba en el vientre de mi mamá. Desde pequeña tuve una fuerte experiencia de fe, aunque también ha habido momentos donde se ha debilitado. Comencé a servir en la Iglesia a través del canto y luego entré a Pastoral Juvenil. Ahí me he reencontrado con Dios y he fortalecido mi relación con Él.
Entré a la Pastoral Juvenil de la Diócesis de San Isidro por invitación de otro joven. En ese momento, nuestra parroquia llevaba mucho tiempo sin tener una Pastoral Juvenil activa. La experiencia me marcó y despertó entre nosotros el deseo de tener una PJ en nuestra comunidad.
Empezamos a organizar encuentros y a invitar jóvenes, la respuesta ha sido positiva. Con el tiempo formamos la Comisión de Pastoral Juvenil y actualmente sirvo como coordinadora.
La Pastoral Juvenil ha significado para mí un verdadero llamado. Es la manera en que Jesús se acerca a otros jóvenes a través de nosotros que también somos jóvenes. Es un espacio donde encontramos formación en la fe, acompañamiento, amistad, amor de Dios y compromiso con los demás.
Uno de los momentos que más me ha marcado fue nuestro primer aniversario como Pastoral Juvenil. Ese día pude darme cuenta de la hermosa comunidad que Dios ha puesto en mi camino. Descubrí amistades sanas, sinceras y llenas de fe, personas que me animan a seguir a Cristo y que me ayudan a caminar hacia la santidad.
A un sacerdote se le cayó una hostia consagrada en la Iglesia de San Antonio, en Sokóka, Polonia, el 12 de octubre de 2008. Como corresponde, la recogió y la colocó en un recipiente con agua para que se disolviera. Una semana después cuando vieron el recipiente notaron que tenía adheridos coágulos rojos.
En 2019, los estudios científicos concluyeron que los elementos encontrados eran compatibles con los tejidos de un corazón humano (miocardio) y que inexplicablemente se mantenían conservados. Este hecho es considerado uno de los primeros milagros eucarísticos del siglo XXI. Como este, ha habido otros hechos similares desde hace siglos.
En un pasillo del hospital, estaba un joven de 12 años de edad que renegaba de Dios y le decía: “No volveré a creer en Ti, porque no existes, porque si existieras no habrías permitido que esto pasara”.