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Jueves, 19 Febrero 2026
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Testimonio de Conversión: Del gnosticismo al encuentro personal con Cristo

By Febrero 19, 2026
Rodolfo reflexiona que buscó a Dios en los libros y en el conocimiento humano, pero que encontrarse con Él, con la persona real que es Cristo, lo cambia todo. Rodolfo reflexiona que buscó a Dios en los libros y en el conocimiento humano, pero que encontrarse con Él, con la persona real que es Cristo, lo cambia todo. Foto cortesía

En un pasillo del hospital, estaba un joven de 12 años de edad que renegaba de Dios y le decía: “No volveré a creer en Ti, porque no existes, porque si existieras no habrías permitido que esto pasara”.

Rodolfo Ramírez es un servidor de la Parroquia de Dulce Nombre de Jesús, en Cartago, es coordinador de la catequesis juvenil y sub-coordinador de la catequesis parroquial. Tiene 36 años de edad, es esposo y padre de familia.

Sin embargo, durante su adolescencia estuvo muy apartado de la Iglesia. Precisamente, todo empezó tras un accidente que tuvo su papá, quien se electrocutó en la casa. “Lo vimos prácticamente muerto. Yo le agarraba la mano, le decía que no me dejara”, recordó.

Rodolfo creció en una familia católica. No obstante, él no podía entender cómo a pesar de la fe y la espiritualidad que se vivía en su hogar, Dios hubiera permitido que algo así pasara. Su papá sobrevivió, pero el enojo y el dolor quedaron ahí.

Se distanció de la Iglesia. Comenzó a buscar lecturas de todo tipo, incluso se interesó por el ocultismo. En medio de esta búsqueda, se metió de lleno con el gnosticismo, una corriente, esotérica, que promulga un conocimiento oculto reservado para unos cuantos. “Te lo venden como un conocimiento sin límites”, afirma.

Un corazón de carne…

Al llegar a los 15 años de edad, sus papás lo inscribieron en la Catequesis para el Sacramento de la Confirmación. Él asistió bajo protesta, por obediencia a sus padres. “Estaba en el apogeo de mis estudios gnósticos, fui una tortura para mi catequista, ella luchó mucho por mí, cuando no iba, ella incluso fue a buscarme a la casa”, comentó.

Rodolfo cumplió con el proceso más para cumplir que por una verdadera convicción. Más tarde una amiga suya lo invitó a la Pastoral Juvenil y luego a un retiro espiritual. Él reconoce que aceptó por cortesía. “Uno quiere agradar. Quería agradarle a ella”, dice. Aunque en el fondo de su corazón seguramente había un deseo de encontrarse con Dios.

Fue a un encuentro de Pastoral Juvenil y no le gustó. Luego, participó en el Retiro Espiritual, él describe la experiencia de esta forma: “Toda la primera parte me pareció horrible, pero en la noche hubo una oración con el Santísimo.

La oración se basó en una cita bíblica (Ez. 36, 26), un versículo clave donde Dios promete dar a su pueblo un “corazón nuevo” y un “espíritu nuevo”, quitando el “corazón de piedra” (endurecido e insensible) y dándoles un “corazón de carne” (sensible y receptivo), para que puedan vivir de acuerdo con Sus estatutos y leyes, haciendo Su voluntad”.

“Nos pedían que nos dejáramos llevar por la oración, empecé a orar y a ver el Santísimo”, relata Rodolfo, quien recomienda: “Cuando uno no tiene que decirle a Dios, frente al Santísimo, puede decir: “Dios te estoy viendo y sé que me estás mirando, Señor cambia mi corazón de piedra por uno de carne”.

El joven repetía eso, una y otra vez. De repente, “algo dentro de mí cambió, algo se quebró, se revolucionó, me cambió la vida… Empecé a llorar mucho, estaba soltando lo que por años tenía dentro, habían pasado cuatro años del accidente de mi papá, el rencor y el enojo… Al otro día, renuncié al grupo de gnosis y empecé a servir en la Pastoral Juvenil de la Parroquia San Francisco de Asís en Aguacaliente de Cartago”, relató.

Rodolfo también recordó que en ese retiro espiritual un sacerdote ofreció el Sacramento de la Reconciliación, esta vez no se trató de llegar a decir los pecados ante un extraño para cumplir con un requisito, fue justamente un momento de perdón y de reconciliación con Dios. “Dios está con los brazos abiertos, es confesarse con Él y recibir ese abrazo suyo”, afirmó.

Una lucha diaria

“Yo le debo parte de mi espiritualidad a la Pastoral Juvenil, ahí conocí a Cristo, pero también durante esa oración recibí algo muy hermoso, por eso decidí seguir sirviendo”, explica Rodolfo. También recordó que cuando él iba a las reuniones de gnosis, su mamá se quedaba en la casa, rezaba la coronilla de la Divina Misericordia y pedía por él. Años después la rezarían juntos.

Ya han pasado 20 años de su conversión. Fue coordinador de la Pastoral Juvenil y comenzó a servir como catequista desde los 16 años de edad. Se describe como un apasionado de la catequesis.

Como coordinador de la Pastoral Juvenil de la Parroquia de Dulce Nombre tiene a cargo un grupo de 40 jóvenes, quienes ya se han formado o están en proceso para servir como catequistas.

Dice que la conversión es una lucha diaria, le dice a los jóvenes que siempre hay una segunda oportunidad, hasta una tercera, cuarta… “No es que el hijo pródigo oliera rico cuando volvió al Padre, olía mal ¿Quién soy yo para juzgar? Todos viven situaciones, es necesario entender eso, he basado mi labor de catequista en ese amor”, expuso.

Rodolfo reflexiona que buscó a Dios en los libros y en el conocimiento humano, pero que encontrarse con Él, con la persona real que es Cristo, lo cambia todo.

 

Last modified on Jueves, 19 Febrero 2026 10:46
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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