

Tener cinco años de edad, ver una película sobre el Padre Pío, levantarse y decir en voz alta: “¡Yo también quiero ser sacerdote!”. Trabajar durante 10 años en enfermería y no poder ignorar el llamado del Señor. Hacerse preguntas existenciales durante la adolescencia o empezar a servir en la Iglesia desde muy pequeño.
Fernando Vázquez es un joven de origen campesino nacido en Matagalpa, Nicaragua, quien, tuvo que exiliarse en Costa Rica para continuar su formación como seminarista, debido a los problemas sociopolíticos en su país.
Por su parte, Daniel Ulate sintió una inquietud vocacional después de haber asistido a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), celebrada en 2011 en España. Este joven, proveniente de Aguas Zarcas de San Carlos, tenía muchas dudas pero se atrevió a hacer discernimiento.