Cinco varones reciben la Ordenación Diaconal este sábado 14 de marzo en la Catedral Metropolitana, por imposición de manos de Mons. José Rafael Quirós, arzobispo de San José. La ceremonia inicia a las 9:00 a.m. Conozca un poco sobre estos cinco hombres que dicen sí al Señor.
Michael Josué Cerdas Quan
27 años de edad
Parroquia de origen: Corpus Christi del Santo Padre Pío de Pietrelcina, La Aurora de Heredia.
“Todo para la Gloria de Dios” (1Cor 10,31)
“Mi vocación comenzó a desarrollarse gracias al testimonio de los sacerdotes y a la vida de fe en la comunidad parroquial. Surgió la pregunta: ¿Podría yo también ser sacerdote? Después de recibir la Primera Comunión, mi catequista me invitó a colaborar con ella en la catequesis. Así, con diez años de edad, inicié mi experiencia de servicio en la parroquia.
La inquietud vocacional volvió a surgir con fuerza al tener que decidir qué carrera estudiar. Opté por un Técnico Medio en Contabilidad. Vino la pregunta ¿A qué quiero dedicar mi vida? Entonces, la llamada al sacerdocio se hizo cada vez más presente, por lo que busqué dirección espiritual y realicé los encuentros vocacionales en el año 2017. Finalmente en el 2018, con 19 años de edad, ingresé al Seminario”.
Franklin Antonio Calderón Venegas
40 años de edad
Parroquia de Origen: Espíritu Santo de Esparza
“Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra” (2Cor 4,7).
“Pertenezco al Seminario Arquidiocesano Redemptoris Mater y vivo mi fe en una comunidad del Camino Neocatecumenal. Sentí la vocación desde muy temprana edad, con mis padres y familia, y particularmente, de manera personal, a los 15 años de edad. Por cosas de la vida ingresé al Seminario hasta los 31 años de edad.
Estudié enfermería y trabajé durante nueve años en el Área de Salud de Esparza. Después de tener una vida hecha, pero que no me llenaba del todo, hubo un llamado de parte del Señor que ya no podía ignorar”.
Alejandro Jesús Segura Aguilar
30 años de edad.
Parroquia de origen: Parroquia Inmaculado Corazón de María, San Rafael Abajo de Desamparados.
"No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros (Jn 15,16)
“Mi vocación nace en el seno de una familia católica, en donde la vivencia de la fe me fue transmitida desde muy pequeño, tanto en la asistencia y celebración de los sacramentos como en las prácticas de devoción y piedad que mis abuelos y padres me inculcaron.
En ese entorno crece y se desarrolla mi llamada vocacional y así transcurrirá con el pasar de los años, hasta el ingreso en el seminario el 11 de febrero del 2018. De esta experiencia lo que llevo es gratitud a Dios, que desde la luz de su Gracia me formó de tal manera que fuera capaz de ver su obra en mí y en los demás.
Jorge Andrés Calderón Monge
28 años de edad
Parroquia San Francisco de Asís, Tabarcia de Mora
Lema: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” Lc 22,27
A mis 9 años el Señor me llamó a servir en mi parroquia, habían pasado ocho días de mi Primera Comunión. Inicié este servicio como monaguillo y luego asumí otras tareas conforme pasaban los años.
En la etapa de mi adolescencia surgía la inquietud por entregar mi vida al servicio del Señor. Se me presentaban ante mí opciones de estudio y trabajo, pero en lo profundo no encontraba en ello lo que realmente me hacía feliz. En ese instante recibí de parte de mi párroco la invitación a participar de los encuentros vocacionales.
Luego, decidí dar el siguiente paso e iniciar mi formación sacerdotal en el Seminario Nacional, y hasta hoy puedo decir con toda certeza que ha sido la mejor decisión de mi vida. Ha valido totalmente la pena. Después de ocho años de formación, el Señor ha configurado mi corazón con el suyo, ahora esta respuesta da como fruto una vida que se entrega totalmente al servicio de su Iglesia.
Roger Isaac Barrantes Vargas
29 años de edad
Parroquia de Origen: Parroquia San Rafael Arcángel, Heredia
Lema de ordenación: “Pues más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal” (1 Pe 3,17)
Recuerdo que tendría unos cinco años cuando, después de ver una película sobre el Padre Pío, le dije a mi mamá que quería ser sacerdote. Esa imagen nunca se borró de mi corazón. Ya en la adolescencia, dentro del Camino Neocatecumenal, en una convivencia de jóvenes, escuché por primera vez una llamada vocacional concreta y me puse de pie con temor, pero también con una esperanza que no sabía explicar.
Era joven y no le di continuidad, pero esa inquietud nunca desapareció. Años después, en un momento difícil de mi vida universitaria, cuando muchas cosas eran inciertas, volví a sentir con fuerza que el Señor me llamaba, y esta vez decidí iniciar en serio el camino del preseminario.
En febrero de 2016, cansado y pensando que ya no seguiría más, asistí a un encuentro de preseminario con la intención de despedirme, porque creía que tal vez ese ya no era el camino para mí. Pero Dios tenía otros planes. Esa misma noche me preguntaron si quería entrar al Seminario y, el 15 de febrero de 2016, ingresé al Seminario Redemptoris Mater.














