El ambiente fue de encuentro con Cristo a través de las distintas actividades que se programaron. Los jóvenes, por su parte, aprovecharon para manifestar el gozo de ser discípulos y misioneros de la alegría de Jesús. Su testimonio reflejó el rostro jovial y lleno de esperanza por transmitir a los demás que es posible ser discípulos de Cristo en los tiempos actuales.
Con su alegría, los participantes del DNJ 2026 dieron testimonio de que, con el Señor, se disipa cualquier temor que quiera opacar el corazón de un joven.
Este es el espíritu sinodal que anhelamos en estos tiempos: una juventud más consciente de ser para Cristo. Así, el joven se convierte en un don de Dios para la Iglesia, porque su ejemplo anima a otros a seguir por el sendero de Jesús.
A través de las actividades espirituales, culturales, de compartir en fraternidad y amistad, los jóvenes nos dieron un hermoso testimonio de la alegría de estar con Jesús y darlo todo por Él, diciendo cada uno: ¡Presente!
Quisiera agradecer a los que estuvieron ahí, por darnos el ejemplo maravilloso de un altísimo sentido de la vida, cuando ella se realiza de la mano de Jesús. Dios bendiga los esfuerzos realizados por la hermana Diócesis de Limón, por el espacio de vida, santidad y alegría que ofrecieron a tantos muchachos que vivieron ese día especial.
Le pido al Señor que todo el trabajo realizado en el DNJ motive a más jóvenes a seguir a Cristo con una fe más fortalecida; que se animen a unirse a otros jóvenes, comprometidos, alegres y dispuestos a darlo todo por el Señor. Que esta actividad suscite muchas buenas iniciativas por seguir a Cristo en el camino de la santidad, en los distintos modos de vida cristiana.
Espero, finalmente, que el Día Nacional de la Juventud sea un verdadero Pentecostés juvenil para motivar a tantos jóvenes con inquietudes vocacionales. Que puedan decir, junto quienes que ya se han decidido por Jesús: ¡Aquí estoy Señor, envíame!
Mons. Mario Enrique Quirós Quirós
Obispo de Cartago
















