Face
Insta
Youtube
Whats
Lunes, 06 Abril 2026
Image

En la noche oscura, la fe nos guía al alba

By Willy Chaves Cortés, OFS Orientador Familiar y Educativo, UJPll / UCAT / Doctor en Humanidades, UPF Abril 06, 2026

En un rincón sereno del cantón de Osa, Costa Rica, la naturaleza parece guardar la memoria de la creación y, a la vez, la promesa de la salvación.

Allí, rodeados por el murmullo de riachuelos y el canto de los pájaros, Willy y Pepe encarnan una conversación que busca escuchar a Dios en medio de la vida diaria.

Este diálogo, inspirado por la tradición de fe que une familia, naturaleza y la Resurrección, nos invita a mirar la realidad con ojos de esperanza y a vivir la gratitud como camino de santidad cotidiana. A lo largo de la conversación, se entrelazan citas de santos y santas que iluminan cada enseñanza, integradas directamente en el diálogo para que el lector siga el hilo de la experiencia vivida.

Willy: Pepe, me pregunto cómo escuchar mejor a Dios cuando la vida parece acelerar y la fe se vuelve rutina.

Pepe: La clave está en detenerse y recordar que la Resurrección no es solo un eslogan, sino una realidad que rompe la muerte en lo cotidiano. Como decía san Juan de la Cruz: “En la noche oscura, la fe nos guía al alba”.

Willy: Creo que la naturaleza me ayuda a eso: el río que busca su cauce, el canto de los pájaros, como si la creación misma murmurara la gracia.

Pepe: Exacto. El mundo externo clama la vida; nuestra tarea es que esa voz interior permanezca abierta para recibir al Autor de la vida. Como decía santa Teresa de Ávila, “Conocer a Dios es amarle; y para amarle hay que buscarle”.

Willy: A veces, siendo franciscano seglar, me preocupa que la vida familiar y el servicio se desgasten. ¿Cómo equilibrar entrega y cuidado propio?

Pepe: El equilibrio nace de la misericordia en acción: servir a otros sin olvidarte de tu propia alma. “El que ama, da la vida” (1 Juan 3,16) no es solo un ideal, es una disciplina diaria.

Willy: Entonces, la gratitud es el motor: agradecer a Dios en medio de la naturaleza y de los hijos, de los hermanos que nos rodean.

Pepe: Sí. Agradecer no es adornar la vida, es reconocer que cada gesto de amor es una semilla de Resurrección que florece en los demás. Como enseñaba santa Teresita del Niño Jesús: “La puerta del cielo se abre con la paciencia de cada día”.

Willy: En nuestra familia hemos atravesado ausencias y heridas. ¿Cómo vivir la Resurrección cuando el dolor persiste?

Pepe: La resurrección no borra el dolor, lo transfigura. Mantén la memoria como un acto de fe: recordar con gratitud lo que Dios ha hecho y, desde esa memoria, construir un presente de amor.

Willy: Entonces cada encuentro en casa, cada oración conjunta, se convierte en una señal de vida que vence la oscuridad.

Pepe: Así es. La casa y la mesa son liturgia doméstica: donde la vida de Cristo se revela en gestos concretos de cuidado, perdón y encuentro. Como decía san Francisco de Asís: “Componed vuestras vidas por el bien de todos, y no por vuestro propio interés”.

Willy: ¿Qué consejo práctico me das para cultivar una vida de fe que se refleje en el día a día?

Pepe: Comienza cada día con un sencillo compromiso: agradecer por la creación, pedir la gracia para amar sin límites y buscar oportunidades para servir al prójimo, especialmente dentro de la familia.

Willy: ¿Y si surgen dudas o cansancio?

Pepe: Habla con Jesús como si fuera un amigo: escucha, pregunta, recibe paz. Y recuerda el mensaje de Juan 11,25: “Yo soy la resurrección y la vida” para sostener la esperanza. Como nos recuerda santa Teresa de Calcuta: “La grandeza de una persona no se mide por lo que consigue, sino por cuánto amor da”.

Willy: ¿Qué papel juega la naturaleza en este camino de fe?

 Pepe: Es un catecismo vivo: nos recuerda la gloria de Dios, su cuidado constante y la promesa de vida nueva. Si miramos con fe, cada río, cada ave y cada amanecer se convierten en palabras de alabanza.

 Willy: Entonces la creación no es solo paisaje, es lenguaje divino.

Pepe: Exactamente. Y nuestra respuesta debe ser acción de gracias que se traduzca en amor práctico hacia los demás. San Juan Pablo II decía que la persona humana encuentra en la creación una pista para la contemplación del Creador.

Willy: ¿Cómo invitar a los hermanos y hermanas en la fe a vivir esta experiencia de resurrección en lo cotidiano?

Pepe: Compartiendo testimonios simples: lo que cada día nos enseña la fe, lo que Dios hizo en nuestra historia familiar, y cómo la gracia nos capacita para amar. Que cada encuentro sea una semilla de esperanza.

 Willy: Me siento llamado a ser puente entre la vida contemplativa y la vida activa en la familia.

Pepe: Ese es el núcleo: contemplar para amar, amar para servir, servir para glorificar a Dios. Como decía santa Catalina de Siena: “Si quieres ser grande ante Dios, sé pequeño ante los hombres”.

Willy: ¿Qué una frase podría acompañar a nuestra comunidad para recordar este camino?

Pepe: “La Resurrección se manifiesta en la vida diaria cuando cada gesto de amor vence al miedo y cada casa se convierte en un lugar de encuentro con Dios.”

Willy: Que nuestras acciones en casa, en la iglesia y en la comunidad repitan esa verdad.

Pepe: Y que cada día podamos decir, como san Francisco de Asís: “Quien busca a Dios encuentra la paz en el servicio al hermano”. 

Willy: ¿Cómo acompañar a los jóvenes de la familia para que también descubran la Resurrección en lo cotidiano?

Pepe: Con testimonio vivo y presencia constante. Compartir pequeñas victorias de fe, celebrar los gestos de bondad y recordar que la vida no es solo trabajo o estudio, sino una llamada a amar.

Como decía El Beato. Fray Leopoldo de Alpandeire : “La verdadera grandeza está en la humildad y el servicio”.

Willy: Entonces debemos convertir la casa en una escuela de amor práctico.

Pepe: Sí. Y abrazar la pregunta de los jóvenes con paciencia, permitiendo que la gracia de Dios trabaje en sus inquietudes. San Ignacio de Loyola decía: “En todo, busca y encuentra a Dios”.

Willy: ¿Qué papel juega la memoria en este camino de resurrección?

Pepe: La memoria es la conciencia de la fe. Recordar las gracias recibidas y los momentos en que Dios sostuvo la vida de la familia nos da esperanza para el presente. Como recordaba san Ambrosio: “La memoria de la gracia es la firma de la victoria de la vida”.

Willy: Entonces cada aniversario, cada foto, cada recuerdo, se vuelve una liturgia que fortalece la fe.

Pepe: Exacto. Y al compartir esas memorias, damos testimonio de que la Resurrección no es un concepto lejano, sino una experiencia vivida.

Willy: ¿Qué rituales simples podrían fortalecer este camino en casa?

Pepe: Un rato de oración conjunta al inicio y al final del día, agradeciendo por la creación y pidiendo la gracia para amar. Lecturas breves de la Escritura y de las vidas de santos y santas que hablan de la Resurrección. Y, especialmente, gestos de servicio mutuo: preparar la mesa, ayudar a los hermanos y hermanas con sus tareas, escuchar sin interrumpir.

Willy: ¿Y si alguien duda?

Pepe: Escucha sus inquietudes con paciencia. Recuerda las palabras de san José María Escrivá: “Alegra el corazón de tus hermanos con la verdad y la ternura; la fe crece en el encuentro humano”.

Willy: También puedo proponer que cada reunión familiar termine con un “momento de gracias”: cada quien comparte una bendición recibida ese día.

Pepe: Excelente. Así la gratitud se vuelve hábito, y la Resurrección, presencia viva en la mesa y el hogar.

Willy: Para cerrar, ¿qué frase podría acompañar a nuestra comunidad para recordar este camino? 

Pepe: “La Resurrección se manifiesta en la vida diaria cuando cada gesto de amor vence al miedo y cada casa se convierte en un lugar de encuentro con Dios.” Y añade: “Que cada amanecer nos llene de esperanza, porque la gracia de Dios se renueva en nosotros como la mañana”.

Willy: Que nuestras acciones en casa, en la iglesia y en la comunidad repitan esa verdad. Y que, como dijo san Francisco, “Quien no ama, no verá la belleza de la creación”; que amando podamos ver la Resurrección en cada detalle de la vida.

Willy: ¿Qué escritura de santos y santas puede guiar este camino y que podamos citar en nuestras charlas sin que parezca forzado?

Pepe: Sí. Por ejemplo, san Francisco de Asís, al llamar a vivir la pobreza y la fraternidad, nos enseña a valorar la criatura como canto de alabanza: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.

Willy: ¿Alguna frase de Santa Teresa de Jesús para animarnos cuando la vida se pone pesada?

Pepe: “Nada te turbe, nada te espante; solamente Dios basta.” Esa confianza en la presencia de lo divino da fortaleza en medio del cansancio.

Willy: Y para la esperanza de la Resurrección, ¿qué cita podría resonar en la casa?

Pepe: San Juan Pablo II decía: “La fe no es una ideología, es una relación viva con un Dios que ama y que rescata”; eso ayuda a recordar que cada día es una oportunidad de vivir esa relación.

Willy: ¿Qué otras voces podrían incorporar para enriquecer estas conversaciones?

Pepe: Puedes meditar la figura de Marta, la hermana de Lázaro, como marco bíblico para contemplar la fe ante el duelo y la revelación de la resurrección.

En Jn 11:25-27, Jesús le dice: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.” Y Marta responde: “Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha de venir al mundo.” Este diálogo ilumina nuestra experiencia de dolor y fe.

Willy: Gracias por esa idea. Con esa cita, la conversación se enriquece y se mantiene cercana a la Escritura.

Willy: ¿Cómo podríamos cerrar este diálogo de forma que quede claro el hilo conductor de gratitud, fe y resurrección en lo cotidiano?

Pepe: Imaginemos un cierre que no sea una simple conclusión, sino una promesa concreta para la vida diaria: que cada casa se convierta en un templo viviente de la Resurrección, donde cada gesto de servicio, cada abrazo y cada palabra de aliento sean signos de la vida que vence la oscuridad.

Una frase que resuma podría ser: “La Resurrección no es un hecho aislado, es la presencia de Cristo Vivo en nuestra mesa, en nuestra familia y en nuestra comunidad, que nos invita a amar sin límites, a perdonar con libertad y a agradecer con todo el corazón, porque la vida que nace de Cristo vence la oscuridad de cada día.”

Willy: Que nuestras acciones en casa, en la iglesia y en la comunidad repitan esa verdad. Y que, como dijo san Francisco, “Quien no ama, no verá la belleza de la creación”; que amando podamos ver la Resurrección en cada detalle de la vida.

Síganos

Face
Insta
Youtube
Whats
puntosdeventa
Insta
Whats
Youtube
Image
Planes de Suscripción Digital
Image
Image
Conferencia Episcopal
CELAM
Vatican News
puntos de venta
suscripciones
Catalogo editoria
publicidad
puntos de venta
suscripciones
Catalogo editoria
publicidad