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Sagradas Escrituras: ¿Ángeles inactivos?

By Pbro. Mario Montes M. Febrero 13, 2023

¿Ángeles inactivos u ociosos? ¿Qué hacen los ángeles? A lo mejor hemos pensado que los ángeles lo único que hacen es cantar en el cielo o alabar eternamente a Dios, sin hacer más… ¿Será verdad? Varios prefacios de la Eucaristía lo dan a entender, cuando concluyen: Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria… Por él, los ángeles te cantan con júbilo eterno, y nosotros nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza. De allí que la Iglesia, en su liturgia terrena, se une a ellos en la liturgia celestial.

En el Antiguo Testamento, ellos aparecen cantando las alabanzas de Dios (ver Sal 29,1-2; Sal 103, 20-21; 148,1-2, Jb 38,7). Pero no solamente eso es lo que hacen. Son seres espirituales muy activos. Recordemos que son los mensajeros de Yahvé y Dios les confía diversas funciones, en relación consigo mismo y con los seres humanos. Ellos forman  parte de su consejo en el gobierno del mundo (Sal 89,6;  Dan 4,34),  hacen escolta a Dios en su teofanías o manifestaciones deslumbrantes (Zac 14,5; Sal 68,18; Dan 7,10) y acompañan a los elegidos de Dios.

Por ejemplo, al mayordomo de Abrahán (Gén 24,7.40) y a Jacob en su exilio los acompaña un ángel (Gén 48,16). Así lo expresan los salmos, cuando expresan el cuidado de los ángeles, protegiendo, cuidando y librando a los suyos, como ángeles guardianes (Sal 34,8; Dan 3,49-50; Jdt 13,20; Tob 5,17.22; 12,12.15), especialmente el Salmo 91,11-12. De allí nacerá la figura de un ángel protector, al que nosotros llamamos “ángel de la guarda” que, además de interceder por nosotros ante Dios, es el protector y valedor nuestro (ver Jb 5,1; 33,23; Dan 10,13.21; 12,1).

Algunos de ellos tienen una función punitiva o de castigo, como ya hemos visto, como el exterminador de Éx 12,23 que castiga a los egipcios o el que lleva la enfermedad o la peste en 2 Sam 24,15-17; 1 Crón 21,1-16; el que “mata” a los asirios en 2 Rey 19,35. Y así por el estilo (ver también Ez 9,3-11; Sal 78,49; 35,5). Se les llama “vigilantes” (Dan 10,14.20), pues no cesan de cantar las alabanzas divinas y “velan” por los intereses de Dios. En Is 62,6 se les llama “guardianes”, porque recuerdan constantemente a Yahvé que debe reconstruir las ruinas de Jerusalén. Observan lo que ocurre en la tierra y llevan las órdenes divinas (Jb 2,1; Zac 1,7-13), como lo hicieron los ángeles que escoltaban a Dios en su aparición al patriarca Abrahán, para anunciar el juicio divino contra Sodoma (Gén 18,1-3).

En otros pasajes del Antiguo Testamento ellos aparecen como enviados de Dios. Así, en Zac 1,8-17 se habla de un ángel intérprete (ver también Dan 7,16; 8,15-16; 9,21-22) que, a la vez,  es el ángel de Yahvé que intercede por Jerusalén (Zac 1,11-12). Este ángel aparece como defensor del sumo sacerdote Josué contra las acusaciones del Satán o adversario (ver Zac 3,1-7). Este ángel del Señor se presenta con aires del gran visir o primer ministro, pues tiene ángeles a sus órdenes (Zac 1,8; 2,7-8; 3,4), a los que envía con misiones de inspección, para que Dios sepa de lo que pasa en la tierra, transmite al profeta las órdenes de Dios (Zac 1,14; 3,6-8), e intercede por el pueblo, ejerce la justicia en nombre de Yahvé (Zac 3,1.2) y purifica a Josué, falsamente acusado (Zac 3,4). Posteriormente, a algunos de ellos se les da un nombre en relación con su función o misión: Miguel (¿quién como Dios?), Gabriel (varón de Dios) y Rafael (medicina de Dios). A cada uno de ellos los presentaremos luego.

 

¿Cómo se aparecen o manifiestan?

 

No sabemos cómo son los ángeles, pues la Biblia no nos informa acerca de su naturaleza, aunque sean espíritus o seres espirituales. Ni tampoco son presentados, como a veces los imaginamos, como “el hada madrina de la Cenicienta” ni mucho menos como en los cuadros o pinturas piadosas o artísticas, que hacen gala de un arte bello y prolijo, pero que no por eso indica que los ángele       s sean seres hermosos como jóvenes bellos o adolescentes imberbes (incluso, hasta  ciertas mujeres en nuestras procesiones de Semana Santa o de Corpus Christi, como niños con alas). Nada de eso.

Sin embargo, pese a que no sabemos cómo son realmente, los autores sagrados al presentarlos, echan mano de las ideas y las formas de su cultura, religión e ideas que se lo permitían, representándolos como seres personales que, en sus manifestaciones actúan como si fueran seres humanos. Algunas veces se los representa como hombres (Gén 18,1-3; Jos 5,13; Juec 13,6.11; Ez 9,2; Dan 9,21, 10,5), de naturaleza superior a la humana, desplazándose entre el cielo y la tierra (Gén 28,12; 1 Crón 21,16), por los aires (Dan 9,21; 14,35.38), con vestiduras deslumbrantes (Dan 10,5-6; 2 Mac 3,25), con una cara luminosa y a veces con apariencia de fuego (2 Rey 2,11; 6,17; Dan 10,6).

Otras veces su presencia infunde terror en los videntes (Juec 13,6; Dan 8,17; 10,7). Aparecen hasta disfrutando del banquete de sus anfitriones, como si realmente comieran como nosotros (ver Gén 18,8), cuando el mismo ángel Rafael afirma que solo es apariencia cuando come (Tob 12,19). Lo que indica que no tienen un cuerpo como nosotros. A veces son descritos con aire de algo deslumbrante como el relámpago (Dan 10, 5-6; 1,5; 1 Crón 21,20, ver Mt 28,3); llevan a los hombres por los aires (Dan 14,34-39), y tienen poder sobre los demonios (Tob 8,3). Todos estos rasgos son propios de la literatura apocalíptica, tan amiga de las visiones, los sueños y las imágenes, a veces impactantes, que invitan a descubrir el mensaje que está detrás de todas ellas. Pero, en los llamados libros apócrifos, que no están en la Biblia, se exageran estas imágenes impresionantes de estos seres y se multiplica la cantidad de ellos y de sus cualidades, como sucede hoy día con la angelología actual no cristiana.

Una de las creencias fundamentales dentro del complejo mundo de la Nuera Era, es la “angeología”. En la New Age también existen ángeles como en el cristianismo, pero su manera de estudiarlos y usarlos es totalmente opuesta a la fe cristiana. Esto es algo puede llegar a confundir a muchas personas, pensando que no hay nada malo en creer en estos ángeles. Además, la Nueva Era les da nombres que no han sido reconocidos por la Iglesia, ni tampoco por la Biblia. Se enseña a comunicarse con ellos, estas comunicaciones  a través de lo que se conoce como “canalización” (channeling) se realiza en diversas disciplinas, como Meditación Transcendental, Método Silva de Control Mental etc, también se usan cartas angélicas para la adivinación. ¡Hay que tener cuidado con esto!

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