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Sagradas Escrituras: El arcángel Rafael

By Pbro. Mario Montes M. Febrero 24, 2023

Hemos estado presentando a los ángeles y arcángeles. Hoy le toca al arcángel Rafael, muy conocido por todos y cuyo nombre significa “medicina de Dios”. Y, como sucede con San Miguel, muchos pueblos, comunidades y parroquias llevan su nombre, así como también conocemos a personas llamadas “Rafael” o “Rafaela”. El libro de Tobías, como veremos, es el único que nos habla con detalle de este ángel, acompañante de joven Tobit, en su camino y en sus “aventuras”. La historia de ambos es una de las más bellas del Antiguo Testamento.

 

En la tradición bíblica

 

En la historia de Tobías el oficio de Rafael aparece con toda su magnitud y sencillez. Da su nombre: "Yo soy el Ángel Rafael, uno de los siete que asistimos delante del Señor" (Tob 12,15; cfr. Apc 1,4; 5,6; Le 1,11; 9,8; Apc 4,5; Act 10,3). Manifiesta que su presencia en casa de Tobías ha sido por voluntad del Señor (Tob 12,18). Declara su naturaleza espiritual: "parecía a la verdad que yo comía y bebía con vosotros, pero yo me sustento con un manjar invisible y una bebida que no puede ser vista de los hombres" (Tob 12,19; cfr. Mt 4,11; lo 4,13; 6,31; Sap 16,20). Indica su oficio propio: "El Señor me envió a curarte a ti, y a liberar del demonio a Sara, esposa de tu hijo" (Tob 6,14).

Se aparece a Tobías cuando éste debe viajar hasta Regues de Media y no tenía quien le acompañase ni conocía el camino: "Fuese en busca de uno, y se encontró con Rafael, que era un ángel", que le manifiesta ser "Azarías, hijo de Ananías, grande entre tus hermanos" (Tob 5,12). Azarías significa "Dios socorre", y así es en efecto, Rafael acude en ayuda de Tobías; Ananías significa "Dios da gracia". Tobías baja a bañarse al río Tigris y sale un enorme pez a devorarlo (Tob 6,2), interviene Rafael y lo salva; entonces le ordena atrapar al pez, que luego comen, indicándole que le extraiga el corazón, el hígado y la hiel para utilizarlos como medicina. Le elige a Sara, mujer bella y discreta, por esposa, siendo única heredera (Tob 6,9 ss.).

Un demonio llamado Asmodeo impedía que Sara consumase su matrimonio matando a los maridos la noche de bodas. Rafael aconseja a Ragüel que no niegue la mano de su hija a Tobías (Ragüel temía que el demonio lo matase como había matado a los siete maridos), pues "Sara ha sido elegida por Dios para esposa de Tobías" (Tob 7,12 ss.). Sobre la palabra del ángel, Tobías tomó el hígado y el corazón del pez y lo puso sobre las brasas de los perfumes la noche de bodas, venciendo así al demonio (Tob 8,2). La hiel sirvió para untar los ojos de quien tuviera cataratas, cosa que de regreso al hogar hace Tobías, curando así la ceguera de su padre (Tob 11,13; cfr. Mt 20,34; lo 9,5 ss. (Rafael Arcángel, Catholic.net)

 

Su historia

 

Tobit, el anciano padre de Tobías había quedado ciego (Tob 2,9-13). Era un hombre justo y muy caritativo. Tobías había sido muy rico, pero después se empobreció, llegando a vivir en la miseria. Viajando en cierta ocasión por el país de Media (el actual país de Afganistán), prestó a un paisano suyo llamado Gabelo, diez talentos de plata, cantidad bastante elevada. Una mañana llamó Tobit (o Tobías) a su hijo, llamado también Tobías, como su padre, y le dio el encargo de que fuera a Ragués a cobrar los diez talentos que le debía Gabelo. Cuando el joven Tobías salía de la humilde casa de sus padres, se encontró con un joven que iba también a Ragüés y que conocía muy bien a Gabelo. Este joven era el arcángel San Rafael, pero de momento no se dio a conocer (Tob 4-5).

En el camino llegaron a la orilla del río Tigris. Tobías se fue a lavar los pies en la corriente, pero un pez que nadaba por aquellas aguas saltó, asustando a Tobías, pero su acompañante le mandó pescarlo y sacarlo fuera. Por consejo de su amigo, guardó el corazón, la hiel y el hígado del pez (Tob 6,1-9).

Al llegar a Ragüés, el ángel le dijo: “Aquí hay un hombre llamado Ragüel, de tu tribu, el cual tiene una hija llamada Sara, la cual debes tomarla por esposa. Pídesela a su padre”. Tobías fue recibido por Ragüel con muestras de gran cariño. Pidió por esposa a su hija Sara, pero el padre se resistía, pues había tenido tres maridos y los tres habían muerto en la noche de bodas. El ángel apoyó las pretensiones de Tobías. Sara fue entregada a Tobías como esposa. El padre le dijo: “Come, bebe y alégrate; a ti te toca recibir a mi hija. Que Dios misericordioso los colme de felicidades”. Mientras tanto, el ángel Rafael partió a casa de Gabelo y cobró los diez talentos de plata (Tob 6,10-9,6).

Cumplidos catorce días de la boda, el joven matrimonio decidió partir camino hacia la casa paterna. Los padres de Sara dieron a los jóvenes esposos hacienda, ganados y dinero. El padre les bendijo, diciéndoles: “Que el Dios del cielo les dé feliz viaje, hijos míos”. Luego les besó. La madre de Sara dijo a Tobías. “Hijo mío, que el Señor del cielo te dé una vida feliz y a mi ver los hijos de mi hija, para que me alegre en presencia del Señor”.

Entretanto, Ana, madre de Tobías, estaba sentada, mirando al camino para ver si divisaba a su hijo. Cuando creyó verlo y le dijo a su marido: “Ya viene nuestro hijo y con él sus compañeros. El ángel Rafael (Azarías) dijo al joven Tobías: “Tu padre recobrará la vista”. Después de abrazar con gran cariño a sus padres, Tobías derramó la hiel sobre los ojos de su padre y al instante recobró la vista. Tobit su padre, todo emocionado, bendijo al Señor.

Cuando Tobías quiso dar al guía la mitad de los bienes, el ángel les dijo: “Bendigan a Dios y glorifíquenle. Han hecho el bien y nada malo les sucederá. Por eso me envió Dios a curarte a ti. Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos”. Ellos quedaron turbados y llenos de temor, y cayeron de rodillas ante él y dieron gracias al cielo. Y en aquel mismo momento el ángel desapareció… (Tob 10-12) Ese ángel que se apareció al joven Tobías y lo acompañó en todo momento, lo mismo su nombre de peregrino, Azarías (Dios ayuda), hijo de Ananías (Dios es bueno) y “Dios te curará”, juego de palabras con Rafael, en Tob 5,10.13; es precisamente ese ángel bueno que habría de acompañarlo (ver Tob 5,17.22), como una señal providente de Dios, que nunca deja solos a los pobres, enfermos y afligidos.

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