Con motivo del 125 Aniversario del Martirio y gloriosa Muerte de la joven Santa María Goretti, la Parroquia de la Pitahaya de Cartago celebrará un Año Jubilar, concedido por el Papa León XIV.
Según informa un comunicado del obispo de Cartago, Mons. Mario Quirós, el Año Jubilar de Santa María Goretti iniciará el 5 de julio del 2026 (fecha de su atentado) y concluirá el 6 de julio del 2027 (en el 125 aniversario de su gloriosa muerte).
De esta forma, los fieles que peregrinen durante ese periodo al templo parroquial podrán recibir la Indulgencia Plenaria, al cumplir con las condiciones conocidas: recibir el Sacramento de la Reconciliación, realizar la Comunión Sacramental y orar por las intenciones del Papa.
A través de la página de Facebook, la Parroquia comunicó: “Que este Año de Júbilo, sea de gran crecimiento espiritual y conversión para toda nuestra comunidad y para quienes nos visitarán. Desde ya pedimos por ellos”.
El templo parroquial de La Pitahaya resguarda reliquias de dos santos jóvenes, Santa María Goretti y Carlo Acutti.
Una Santa víctima de femicidio
María nació en 1890 en Ancona, Italia, en una familia muy pobre materialmente, pero rica en fe y devoción. Desde muy pequeña se distinguió por su piedad y bondad.
Su padre, Luigi, falleció cuando era pequeña, aquello la sumió en una gran tristeza y buscó consuelo en la fe. Dadas las circunstancias, tuvo que hacerse cargo de sus hermanos más pequeños, mientras su madre trabajaba.
María rezaba asistía a Misa y rezaba el Rosario todos los días. La costumbre de la época era recibir la Primera Comunión a los 12 años, pero ella rogaba a su madre, Assunta, para que pudiera tomarla antes.
Su mamá le decía: "Cómo vas a tomarla, si no te sabes el catecismo? Además, no sabes leer, no tenemos dinero para comprarte el vestido, los zapatos y el velo, y no tenemos ni un momento libre". La joven insistió y comenzó a prepararse. El pueblo se unió para darle un vestido.
Su papá, Luigi Goretti, se había asociado a un hombre llamado Giovanni Serenelli, una decisión de la que rápidamente él se arrepentirá. Serenelli era bebedor y maleducado. Cuando Luigi falleció, la familia Goretti cayó bajo el yugo de los Serenelli.
La madre trabajaba duro en el campo, mientras María se encargaba del hogar y la educación de los más pequeños. Incluso se ocupaba de los Serenelli.
Giovanni Serenelli, tenía un hijo, Alessandro, este al alcanzar los 19 años de edad se caracteriza por ser grosero y tener vicios. Él comenzó a hacer propuestas deshonestas a María Goretti, quien apenas era una niña y no comprendía qué pasa. Una vez que María comprende sus intenciones lo rechaza.
Incluso Alessandro llegó a amenazarla para que no le contara nada a nadie: "Si le cuentas algo a tu madre, te mato". María pide a su madre que no la deje sola, pero no dice por qué motivo y su mamá no le da mayor importancia.
Alessandro había planeado violar a María. El 5 de julio de 1902, aprovechó el momento en el que ella estaba sola en su casa, allí la atacó, sacó un cuchillo e intentó quitarle la ropa. Ella logró apartarlo y decirle: "No hagas eso, que es pecado... Irás al infierno". El forcejeo continúa y él la apuñaló en varias ocasiones.
El atacante la creyó muerta y huyó, pero escuchó sus gemidos, entonces regresó para recoger el arma y acuchillarla de nuevo. María recibió catorce heridas graves y quedó inconsciente.
La joven siguió con vida, llegaron varias personas, entre ellas su madre, y vieron la trágica escena. María logró informar quién fue su atacante. Llegó un médico y también asistieron guardias para impedir que el pueblo matara a golpes a Alessandro.
En el hospital, los médicos se sorprendieron de que María aún estuviera con vida. Ella pidió el Sacramento de la Reconciliación, rezó y ofreció sus sufrimientos a la Santísima Virgen, Madre de los Dolores.
Al momento de recibir la Sagrada Comunión, María afirmó que perdonaba a su agresor: "Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al Paraíso. Quiero que esté a mi lado... Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado". Poco después, 6 de julio de 1902, María falleció a las tres de la tarde.
La conversión de un homicida
Pero la historia de María Goretti no termina ahí. El pueblo hablaba de una niña santa y, más tarde, ocurrió algo sumamente impactante: la conversión del homicida.
Alessandro fue condenado a 30 años de trabajos forzado. Al principio no mostraba ningún tipo de remordimiento, sin embargo, tras recibir la visita de Mons. Blandini, obispo de la diócesis, donde estaba la prisión, comenzó a reflexionar sobre el perdón de María.
Después, contó haber tenido un sueño donde María aparecía vestida de blanco en unos jardines. Escribió una carta donde afirmaba estar arrepentido y pedía perdón por sus actos.
Tras cumplir su condena trabajó como hortelano en un convento de capuchinos, donde mostró una conducta ejemplar. Luego fue admitido en la orden tercera de san Francisco. Incluso fue llamado como testigo en el proceso de canonización de María Goretti.
En la Navidad de 1937, también visitó a la madre de María para pedirle perdón entre lágrimas. Assunta lo perdonó y participaron juntos de la Santa Eucaristía.















