Recientemente, la Pontificia Academia para la Vida lo nombró miembro por un periodo de cinco años. Básicamente, esto quiere decir que el doctor Román servirá como un asesor de la Santa Sede en temas de bioética, ciencia y medicina. Es la primera vez que un costarricense entra a formar parte de esta institución.
La Pontificia Academia para la Vida tiene como finalidad la defensa y la promoción del valor de la vida humana y de la dignidad de la persona. Sus miembros son personas destacadas en diferentes campos de la ciencia y el conocimiento a nivel mundial.
De acuerdo con el comunicado emitido, “su nombramiento como académico honra a esta institución, y su competencia y disponibilidad contribuirán sin duda a la misión de la Pontificia Academia para la Vida, en la labor científica de investigación cultural y formación académica al servicio de la vida humana, encomendada a la Academia por el Santo Padre”.
Por su parte, el doctor Román informó que recibió la noticia con mucho agradecimiento a Dios y con alto grado de compromiso. Expuso que desea profundizar y aportar en diferentes temas, sobre todo ante los retos de la ciencia tanto en el presente como en el futuro.
El doctor Román es jefe de Neurología del Hospital San Juan de Dios y presidente del Comité Científico de Alzheimer Iberoamérica (AIB), ha sido presidente del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam), y presidente de la Asociación de Geriatría y Gerontología de Costa Rica.
También es director del Instituto para el Envejecimiento Saludable y Cognitivo, fundador Academia Costarricense para el Estudio de Demencias y miembro de la Asociación Médicos por la Vida. Además, posee una trayectoria como profesor universitario e investigador.
Además de su formación como neurólogo, geriatra y gerontólogo, posee un Máster en Ciencias Neurológicas, Máster en Neurociencias y Biología del Comportamiento, un Máster Trastornos del Movimiento y Parkinson, y un Master Bioética Internacional.
Cerca del dolor humano
Sobre su labor en defensa de la dignidad y la vida humana, el doctor Román comentó a Eco Católico que para él se trata de un impulso natural, que nace desde su experiencia de vida, en su hogar, en la cocina de su abuela, en el comedor de su casa, donde se vivía la fraternidad y solidaridad entre unos y otros, y particularmente con los más necesitados.
Según explicó, esto lo llevó a apreciar la vida de todas las personas, sin distinción, en todas sus dimensiones. Igualmente, desde muy joven participaba en actividades que se organizaban para ayudar a otros hermanos. “Uno queda marcado para siempre con las sonrisas y la alegría que se viven en esos momentos”, dijo.
Asegura que la experiencia como médico lo llevó a desarrollar aún más esa sensibilidad por el prójimo. “Esa vivencia del dolor humano o, por ejemplo, ese momento de hacer una visita y se aprende tanto, personas que te abren sus puertas aun cuando uno es un desconocido, como un milagro, y confían en uno para buscar alivio al dolor”, contó.
Junto con otros profesionales, fundó la Asociación Médicos por la Vida en 2016, que ha crecido y se ha expandido a nivel internacional, con el objetivo de promover la defensa de la vida y luchar en contra de la cultura de la muerte.















