Las actividades conmemorativas incluyen además visitas guiadas a las exposiciones, un recorrido por las principales esculturas y monumentos del centro de Alajuela. Así como la presentación de un poemario póstumo del artista, programada para el próximo 22 de julio en la Universidad Técnica Nacional.
Emanuel Zúñiga se mostró muy contento y agradecido por el espacio brindado por la Catedral de Alajuela para la exposición de las obras de su padre. “Con este tipo de actividades la Iglesia reafirma su rol sociocultural”, expresó.
Justamente, el Padre José Matarrita, residente en la catedral alajuelense y promotor de la exposición en los jardines del templo, recordó que la Iglesia siempre ha promovido el arte, sobre todo como una manera de Evangelizar, pero también como una forma de elevar el espíritu humano, transmitir lo bello y lo sublime, así como los más altos valores humanos.
También mencionó el aporte de este artista al arte sacro, como el Cristo de la Catedral de Ciudad Quesada y el Viacrucis de la Iglesia del Carmen de Alajuela.
El sacerdote subrayó que la exposición es una manera de democratizar el arte y de ponerlo al alcance de los ciudadanos, de manera gratuita y accesible. De hecho, el Padre José Matarrita conoció personalmente a Edgar Zúñiga y llevaron a cabo juntos varias iniciativas para poner el arte al alcance del pueblo.
Al mismo tiempo, el presbítero expuso que este tipo de iniciativas pueden ayudar a las personas a acercarse a la iglesia. “Hubo una persona que me contó que tenía mucho de no ir a la Eucaristía, pero que vino a ver la exposición y decidió quedarse a la Santa Misa”, contó.
Por último, el Padre José destacó que Edgar Zúñiga logró armonizar su humanismo con la fe cristiana y eso está presente en las obras que se exhiben.

Edgar Zúñiga es considerado uno de los más altos representantes del arte costarricense.
Un gran artista alajuelense
Edgar nació en Alajuela el 9 de diciembre, hijo del maestro imaginero Manuel Zúñiga y la también escultora Consuelo Jiménez, reconocida por ser pionera en la elaboración de pasitos artensales.
El taller de Manuel Zúñiga sirvió para formar a muchos artistas. Edgar creció rodeado de imágenes religiosas y pronto mostró interés por la escultura. Comenzó a formarse y a desarrollarse como artista.
Podría decirse que su primera etapa estuvo centrada en el arte sacro, luego pasó a una obra más personal, aunque siempre con una profunda sensibilidad espiritual y humanista.
Sus trabajos forman parte de colecciones en destacados museos físicos y al aire libre alrededor del mundo, en países como Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Japón, Ciudad del Vaticano, entre otros.
En vida recibió múltiples premios y reconocimientos. Es considerado uno de los más altos representantes del arte costarricense. Su obra se caracteriza por la exploración personal, la reflexión, los valores y los procesos del pensamiento humanistas son pilares en su trabajo ampliamente reconocido e identificado.
















