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Sábado, 02 Marzo 2024
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Mensaje de los Obispos de la Conferencia Episcopal a la Iglesia y al pueblo de Costa Rica al finalizar la CXXVII Asamblea Ordinaria 

“El amor a Dios y al prójimo es un único amor”

Cuaresma: tiempo de actuar y de detenerse ante el hermano herido

 

Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, reunidos los días 26 al 29 de febrero de 2024, en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, compartimos nuestro sentir.

En su mensaje para la Cuaresma del presente año, el Papa Francisco nos ha recordado que “es tiempo de actuar… de detenerse en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano herido. El amor a Dios y al prójimo es un único amor. No tener otros dioses es detenerse ante la presencia de Dios, en la carne del prójimo”.

La Iglesia, desde su origen en nuestro Señor Jesucristo, es portadora de una buena noticia: “el Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres” (Lucas 4,18). Los discípulos del Señor se dispersaron “anunciando el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo” (Hechos de los Apóstoles 8,12), mensaje que entraña la posibilidad de vivir según el proyecto de Dios, desde las actitudes de amor, justicia y solidaridad, tanto en el ámbito interpersonal como en el social.

Hemos querido en esta Cuaresma, en consonancia con la invitación del Papa Francisco, reflexionar sobre nuestra realidad desde la visión del desarrollo humano integral al que nos invitó san Pablo VI, en su encíclica Populorum progressio. Dicho desarrollo se concibe como el resultado de una dinámica social que permita que el ser humano vaya alcanzando cada vez más plenitud de vida, conforme con su elevada dignidad. Nos referimos a este tema fundamentados en que “la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio. Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación”. (Papa Francisco, Carta al Dicasterio Desarrollo Humano)

Como pastores, sentimos el deber de reflexionar sobre el desarrollo humano de Costa Rica y de la población de cada una de nuestras diócesis, atendiendo a sus desafíos, tanto en lo que debemos superar como en lo que debemos potenciar. Destacamos algunos aspectos de nuestra evaluación del actual modelo de desarrollo del país.

 

Aspectos que limitan el desarrollo humano integral

Mirar el desarrollo costarricense solamente desde indicadores económicos sería un error. Ya el Papa san Juan XXIII afirmó que “el desarrollo económico y el progreso social deben ir juntos y acomodarse mutuamente, de forma que todas las categorías sociales tengan participación adecuada en el aumento de la riqueza de la nación" (Mater et magistra, 73).

El país cerró el año pasado con una de las mejores tasas de crecimiento económico de la región latinoamericana: primer lugar mundial de atracción de inversión extranjera directa en proporción al tamaño de nuestra economía; reducción de la deuda pública respecto del producto interno bruto; reducción de la tasa de desempleo; país con la menor tasa de inflación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico OCDE; crecimiento sobresaliente en sus exportaciones, incluidas las exportaciones agrícolas; con un gran prestigio, al punto de haber sido declarados como el “destino turístico del 2024”[1].

Pero, lamentablemente, hay evidencias de que no marchamos decididamente hacia un mayor desarrollo humano integral:

Está en marcha el I Congreso Centroamericano de Teología en la Universidad Católica de Costa Rica. El tema elegido para estos días de diálogo (22-24 de febrero) es: "Tendencias contemporáneas del pensamiento teológico centroamericano: una mirada a nuestra realidad".

El objetivo general del evento es: Identificar algunas de las principales tendencias en el pensamiento teológico católico en Centroamérica con el fin de propiciar un espacio de encuentro, diálogo y reflexión sobre la realidad contemporánea.

Como objetivos específicos, los organizadores pretenden generar un espacio de diálogo y reconocimiento mutuo entre algunos de los principales representantes de la teología católica, así como desarrollar una discusión crítica y constructiva entre las distintas perspectivas teológicas y sus respectivos representantes en un clima de encuentro, escucha y exploración de la realidad.

 De igual forma, buscan proponer una perspectiva dinámica y unificada en la que se recapitulen los principales resultados del espacio de encuentro, diálogo y escucha propuesto por el Congreso.

Las áreas temáticas sobre los que se desarrolla el Congreso son: Teología, ciencia y otros saberes, Teología feminista, Teología indígena, Nuevas Perspectivas desde el Tomismo y Neotomismo, Ecología Integral, Vivencia de la fe en hombres y mujeres, Pacto Educativo Global, Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, Pastoral Urbana y secularismo, Memoria de las grandes figuras de la Iglesia, Tendencias contemporáneas en la espiritualidad católica, Estética, Liturgia y Espiritualidad Popular, Aproximaciones a la Sagrada Escritura desde la Iglesia Centroamericana.

Mirando la cruz

Febrero 21, 2024

Con el miércoles de ceniza hemos iniciado este tiempo tan hermoso que la Iglesia nos ofrece, un tiempo de conversión, ayuno, abstinencia, pero ante todo de oración. Tiempo en el cual nos preparamos para la gran fiesta de la pascua, es el camino que recorremos junto a Jesús en cuarenta días contemplando su pasión y muerte, para reunirnos luego como una sola iglesia para pregonar unánimes la resurrección.

Es un caminar con Cristo, con su cruz, sin ella no tendrá sentido este caminar. Se nos pide mortificarnos, incomodarnos y pues bueno no solo de visible o físico (no comer carne, “dejar de comer” o reducir las porciones etc.) sino también desde lo interior. Por nuestra humanidad caemos fácilmente en el mal, en el pecado, una y otra vez, pero nos cuesta mucho acercarnos al sacramento de la reconciliación, sacramento por el cual el Señor perdona nuestras muchas faltas, nos muestra su gran misericordia; pues bien, este es el tiempo favorable este es el tiempo de la salvación 2Cor 6,2, es acercarnos con un corazón contrito y humillado que busca la salvación, el amor y la reconciliación con Dios.

A través del signo de la ceniza se nos da un preámbulo de lo que viviremos posteriormente ya que con fuego se ha dispuesto dicho signo y con fuego celebraremos la resurrección de Jesucristo, venciendo la muerte en la cruz.

De regreso al Seminario

Febrero 21, 2024

Dice la Ratio Fundamentalis, que la formación del seminario es única, integral, comunitaria y misionera. Después de un tiempo de descanso y de compartir con los familiares, amigos y demás fieles de la parroquia de origen, llega el momento de volver a la casa de formación, el seminario, pues es la casa de aquel que sigue a su Maestro y configura su vida con los sentimientos del Buen Pastor. Algunos en sus primeros años, otros a la mitad de vivir en el seminario y los que van concluyendo su vivencia en la casa de formación.

El Seminario, lugar de encuentro con Dios y con los hermanos, tiene esta doble realidad, pero se convierte en el espacio donde el Señor habla y llama, así como lo experimentó Moisés en la zarza ardiente. Es un lugar sagrado para profundizar y perseverar en el encuentro con el Señor, para continuar con el proceso de discernimiento y formación, cultivado en la oración.

Desde nuestra condición de bautizados estamos llamados a la conversión. Estar en la casa de formación se convierte en el camino por el cual somos llevados por su gracia para que Dios siga hablando al corazón y volvamos nuestra mirada hacia Él, pese a nuestras limitaciones y debilidades. Implica poner todo nuestro empeño confiando en que el Señor hace su obra en medio de nosotros.

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA

Queridos hermanos y hermanas:

Con el signo de la imposición de la ceniza iniciamos un año más la Cuaresma, el tiempo litúrgico durante el cual la Iglesia propone a los fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto.

Los mismos evangelistas indican el sentido salvífico de este acontecimiento. Jesús es el nuevo Adán que permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación. Su triunfo sobre el Tentador es un anticipo de la victoria de la Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre. (CIC, 539)

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