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Sábado, 18 Julio 2026
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¿Prohibir o acompañar en el mundo digital?

By Julio 17, 2026

Recientemente, el Reino Unido anunció una medida sorprendente: la prohibición de las redes sociales a menores de 16 años de edad, como una manera de proteger a los más jóvenes de contenidos perjudiciales para su salud y su integridad.

A partir de 2027, niños y adolescentes británicos no podrán ingresar a TikTok, Snapchat, Instagram, Facebook, You Tube, X y otras plataformas digitales de interacción social. Pero esta iniciativa no es inédita, Australia es pionera en establecer restricciones de este tipo.

Básicamente, las plataformas quedan obligadas a establecer protocolos y herramientas de seguridad, por ejemplo, realizar análisis biométricos para estimar la edad de una persona. De hecho, ya el Reino Unido exigía a páginas de contenido pornográfico comprobar la edad de los usuarios y ha impuesto multas a las que han incumplido los requisitos.

No obstante, la iniciativa tiene retos por delante. Australia ha informado sobre maneras en las que los menores pueden eludir los protocolos de seguridad y acceder a las plataformas.

Mons. John Arnold, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal Católica de Inglaterra y Gale, comentó que: “La seguridad de los niños y jóvenes en el mundo digital es de suma importancia. Los jóvenes de hoy se enfrentan a numerosas presiones, a menudo exacerbadas por el contenido irreal y perjudicial al que acceden en línea”.

En Costa Rica por el momento no hay legislación en este sentido, aunque este año, durante la pasada Asamblea Legislativa, en la Comisión Especial de Juventud, Niñez y Adolescencia se discutió un proyecto de ley que podría prohibir el acceso a redes sociales a menores de 14 años.

Esa población únicamente podría utilizar versiones infantiles certificadas, las cuales deberán carecer de mecanismos diseñados para generar adicción y contar con control parental obligatorio. En el caso de los jóvenes entre 14 y 18 años de edad podrían utilizarlas bajo ciertas condiciones: verificación de edad, consentimiento de padres o encargados y prohibición de cuentas no personales, como páginas o comunidades.

El proyecto establece multas para las plataformas que incumplan la normativa, que oscilarían entre 15 y 50 salarios base, es decir, entre ¢6,9 millones y ¢23 millones. En caso de reincidencia el monto subiría a un rango de 30 a 50 salarios base, además puede haber sanciones como suspensión de servicios, bloqueos temporales y otros. El proyecto necesita pasar a debate y ser aprobado por el plenario legislativo.

“Tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones en los jóvenes, exponiéndolos a dinámicas de aislamiento, acoso y ciberacoso, así como a la presión para compartir imágenes íntimas o datos sensibles”.

Papa León XIV - Encíclica Magnifica Humanitas, 141.

Legislación oportuna

Ciertamente, no se trata de culpar y estigmatizar a las redes sociales, pues estas pueden ser utilizadas de manera positiva, de hecho pueden usarse para evangelizar. No obstante, hay estudios que alertan sobre el impacto que ciertos contenidos pueden tener en los jóvenes.

Precisamente, la Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV advierte sobre esto: “En los últimos años, la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado con creciente insistencia cómo una exposición precoz y sin supervisión a los dispositivos digitales y a las redes sociales puede afectar negativamente al sueño, a la atención, a la regulación emocional y a las relaciones, especialmente en las edades más vulnerables, con consecuencias a veces dramáticas” (Num 141).

El pontífice reflexiona sobre el daño que provocan los contenidos violentos, pornográficos o hipersexualizados, los mensajes que banalizan el cuerpo y la afectividad, y propuestas que normalizan comportamientos de riesgos. También habla sobre los peligros como los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores, a través de perfiles falsos y algoritmos.

En Costa Rica, por ejemplo, en octubre de 2025, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) desarticuló una red de trata y explotación sexual de menores de edad que operaba en el país, los criminales utilizaban redes sociales para captar a las víctimas.

Según se informó, dos personas de origen oriental dirigían la red, junto con una menor de edad que fungía como “reclutadora”, es decir, que se ganaba la confianza de las víctimas para luego entregarlas a los explotadores.

La red, al parecer, tenía mujeres captadoras (menores de edad, de 13, 15 y 17 años de edad), quienes, atraían víctimas, a través de diferentes redes sociales como Instagram o TikTok, las invitaban a fiestas y una vez ahí eran obligadas a mantener relaciones sexuales.

En su encíclica, el Papa alega que: “Tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones en los jóvenes, exponiéndolos a dinámicas de aislamiento, acoso y ciberacoso, así como a la presión para compartir imágenes íntimas o datos sensibles”.

En Sucesor de Pedro considera necesario oponerse a los intereses inmediatos de plataformas cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores. Por eso valora como oportunas las intervenciones legislativas que establezcan límites de edad, responsabilicen a los proveedores de servicios y prevean protecciones específicas contra toda forma de explotación y violencia sexual en Internet (Num. 142).

No obstante, León XIV también recuerda la responsabilidad de los padres sobre los hijos. “Es necesario educar a los niños, adolescentes y jóvenes para que aprendan a reconocer las manipulaciones, a defender su propia dignidad y a respetar la de los demás, también en los entornos digitales” (Ibid).

Una vez que los jóvenes quieren convertirse en usuarios de redes sociales es necesario educarlos en el buen uso, hablarles de los riesgos y los peligros, y tratar de generar confianza.

Jóvenes y redes sociales

Sofía Torres, psicóloga y miembro de la Comisión de Niñez y Adolescencia del Colegio de Psicólogos, explica que las redes sociales por sí mismas no provocan trastornos o problemas de salud mental, pues estos aparecen por diversas causas, pero sí pueden funcionar como un amplificadoras. Especialmente en el caso de los jóvenes, la especialista menciona que su cerebro está en desarrollo. Aspectos como la personalidad, la identidad, la autoestima o el autocontrol están en un proceso de madurez.

Antes, por ejemplo, los jóvenes tendían a compararse con su entorno inmediato, como sus vecinos del barrio o sus compañeros de clase. Pero actualmente se inclinan por compararse con otros jóvenes que parecen vivir una vida “perfecta”, rodeada de lujo y belleza.

Esto puede provocar una distorsión de la realidad, incrementar los niveles de ansiedad, insatisfacción y depresión. En redes sociales es común que las personas busquen validación a través de interacciones, por ejemplo, la cantidad de “me gusta” o seguidores o el tipo de comentarios recibidos pueden incidir en su autoestima.

Torres, además, habla sobre el ciberacoso. Anteriormente, los jóvenes podían tener “un respiro” al salir del centro educativo y llegar a sus hogares, sin embargo, actualmente la exposición es permanente.

De esto modo una fotografía, incluso modificada con Inteligencia Artificial, puede utilizarse para burlarse de un estudiante en todo momento a través de las redes sociales. Es decir, el acoso escolar puede durar 24 horas, siete días de la semana.

Los jóvenes pueden pasar horas con la vista en las pantallas, lo que perjudica su rendimiento. Asimismo, las plataformas están hechas para captar y mantener la atención de los usuarios, con lo que están expuestos a muchos tipos de contenidos.

Torres pone como ejemplo el caso de una joven que comienza a observar fotografías de mujeres con un cuerpo altamente estilizado, ella empieza a preocuparse por su figura y de repente mira un video sobre cómo perder peso rápidamente.

Entonces, los algoritmos van a hacer que la plataforma le sugiera videos similares y, eventualmente, la joven podría desarrollar un trastorno alimenticio.

Torres también menciona otro aspecto perjudicial: la pérdida de tolerancia al aburrimiento. En redes sociales los jóvenes reciben constantemente estímulos, al ser personas en desarrollo esto provoca que tengan dificultades para concentrarse, estudiar, leer o mantener conversaciones largas.

¿Qué pueden hacer los padres?

Las redes sociales ya son parte de la vida de las personas, prohibirle a un hijo utilizarlas puede ser incluso contraproducente, pues puede provocar que los chicos reaccionen de mala manera y más bien busquen maneras, incluso riesgosas, para acceder a las plataformas.

¿Qué consejo entonces se le puede ofrecer a los padres? En primer lugar, pueden intentar postergar lo más posible que sus hijos estén expuestos a contenidos en redes sociales.

Una vez que los jóvenes quieren convertirse en usuarios de redes sociales es necesario educarlos en el buen uso, hablarles de los riesgos y los peligros, y tratar de generar confianza. “Es como cuando usted le regala un carrito a un niño pequeño, si solo juega con él no hay ningún problema, pero si agarra el carrito para pegarle al hermanito evidentemente no está bien, pero el problema no es el juguete sino el uso que se hace de él”, apuntó Torres.

La psicóloga agrega: “El objetivo no debería ser tener a los jóvenes alejados de la tecnología, sino enseñarlos a ser capaces de usarla con criterio”. De igual manera, los padres de familia deben cumplir con su rol de acompañar, supervisar y guiar a sus hijos.

“Es muy importante que las personas adultas tengan disponibilidad emocional y sepan escuchar cuando una persona joven quiere hablarnos de sus temas, puede que quizá no sea de su interés, pero es muy valioso que los escuchen, porque si no podemos escucharlos en lo trivial menos lo vamos a hacer cuando se trata de cuestiones difíciles”, expresó Torres.

Niños costarricenses expuestos a riesgos

La II Encuesta Kids Online de Costa Rica encuestó a más de mil niños y adolescentes, divididos en dos grupos según edades, de 9 a 12 y de 13 a 17.

El 12% de los adolescentes entrevistados indicó haber recibido mensajes con contenido sexual. Además, el 3% señaló que recibió este tipo de mensajes por parte de personas mayores de edad (lo que equivale a 10 224 personas del total de la población entre 13 y 17 años).

Por otra parte, 13 de 100 adolescentes indicó haber tenido contacto con personas desconocidas mediante Internet. Un 4,7% se encontró personalmente con ellas (equivalente a 30 964 del total de la población de entre 9 y 17 años).

Además, un 20% de la población encuestada señaló haber sido maltratada por alguien, vía Internet. Un 3% aseguró haberse sentido maltratado recurrentemente (al menos una vez al mes).

En cuanto al ciberacoso, un 40% de la población aseguró haberlo recibido por parte de un amigo o amiga y el 34,3% de algún desconocido. Las aplicaciones y plataformas en las cuales se da más el ciberacoso son: mensajes de texto, audio y WhatsApp (61,6%); seguido de los mensajes personales de Instagram (19,2%) y en los juegos por Internet (17,2%).

Rolando Pérez Sánchez, del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica, y encargado principal del estudio, dijo que aunque estas situaciones de ciberacoso, violencia y mensajes con contenidos sexual se reportan en porcentajes bajos de la población estudiada, cuando se extrapolan a nivel país, muestran que son miles de menores de edad que están viviendo estas problemáticas.



Last modified on Viernes, 17 Julio 2026 13:52
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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